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Los guantes también deben utilizarse en verano

5 Ago. 19 | 16:05
Foto: Baptiste C. David
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Ibon Arbaiza Autor
«Si hubiera tenido que enfrentarme en la pista a los mismos obstáculos que tú en la carretera, probablemente estaría muerto.» MICK DOOHAN.
Editor de Motosan.es – Life is Racing
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La decisión de la DGT de implantar el uso obligatorio de guantes no debería suponer ningún problema para cualquier motorista experimentado.

Ya te contamos en Motosan.es que una de las medidas estrella de la Dirección General de Tráfico para reducir la disparada siniestralidad entre motoristas consiste en convertir los guantes en obligatorios, como parte del equipamiento de seguridad acompañando al casco. Francia siempre ha sido un laboratorio en el que se han probado diferentes medidas, y esta no será ni la primera ni la última en cruzar los Pirineos. De momento, se implantaría únicamente en carreteras interurbanas.

Aunque resulte difícil de creer, aún hay algunos motoristas que cuando llega el buen tiempo dejan los guantes en casa pensando que su única función es aislar las manos del frío. Otros sí saben que nos protegen ante posibles caídas, pero sencillamente se olvidan de ellos por comodidad.

Lo cierto es que conviene llevar los guantes puestos durante todo el año. En ciudad y en carretera. Es una pena que tenga que llegar la DGT con amenaza de multa para conseguir ver a todos los motoristas con ellos puestos. Tenemos más motivos que dedos para proteger nuestras manos. Y el verano, y también la primavera, es una buena oportunidad para aparcar los guantes de invierno y ponernos unos más frescos, que nos permitan sentir los mandos de nuestra moto de forma mucho más directa y precisa, sin apenas aportar una mínima molestia. Es como salir a la calle con zapatos. Claro que es más incómodo que ir descalzo, pero sencillamente compensa. Aunque vayamos “ahí al lado”.

Los guantes protegen las manos de posibles impactos de piedras, gravilla y otros objetos lanzados por las ruedas de los vehículos que nos preceden, incluso del típico escarabajo volador que quiere ver nuestra moto desde cerca y acaba estampándose en nuestros nudillos. Pero sobre todo, del golpe y la abrasión contra el asfalto que sufriríamos si nos caemos de la moto.

Las manos, nuestra mejor herramienta

Las manos son una de las mejores herramientas con las que contamos los humanos, si no la más característica. No hace falta ser un magnífico cirujano, un virtuoso músico o un portero de fútbol de leyenda para valorar tus manos. Son un complejo sistema de huesos, músculos, ligamentos y tendones del que depende buena parte de nuestra vida. Imagina que mañana no pudieras utilizarlas, que necesitaras la ayuda de otra persona para cubrir tus más básicas necesidades de higiene personal. Que no pudieras vestirte. Coger un vaso o un tenedor. Cerrar con llave tu casa. Eh… enviar whatsapps. En serio, las necesitamos más de lo que creemos. Y eso sin mencionar las tareas profesionales.

Lo primero que ocurre al sufrir un accidente o una caída en moto es que pones las manos por delante para proteger el cuerpo y la cabeza. Es un gesto instintivo, desde que tenemos unos pocos días de vida. Los bebés, cuando oyen un ruido fuerte, estiran los brazos y se cubren la cara con sus manos. Los motoristas, al caernos de la moto, hacemos lo mismo, estiramos los brazos intentando que estos amortigüen el golpe y podamos evitar daños mayores en órganos vitales. Las manos son lo primero o segundo que toca el asfalto, en dura pugna con los pies. Por eso es tan importante cubrirlas con un buen equipamiento que reduzca en la medida de lo posible las consecuencias del accidente. No hay excusas para no utilizar guantes al circular en una moto. Ya sabes cómo va esto, todas las protecciones son por si acaso. Nadie se quiere caer pero todos los días le pasa a alguien.

¿Qué tipo de guantes elegir?

El mercado ofrece muchísimas opciones entre las que podemos escoger. Si en invierno se aconseja llevar unos guantes que nos ofrezcan buen aislamiento para no perder el calor, o con membranas transpirables y resistentes al agua tipo Gore-Tex, en verano también hay donde elegir. Más finos, incluso ventilados, con pequeñas perforaciones o canalizaciones de aire, y por supuesto, con protecciones. También para lluvia. Hay un guante para cada motorista, necesidad y presupuesto. Tener un pequeño fondo de armario con dos o tres pares de guantes y poder elegir el mejor para cada ocasión es algo muy interesante.

Dependiendo de tu moto y de cómo sean tus trayectos deberás buscar los más apropiados. Los mejores son los largos, que se cierran sobre la muñeca, encima del puño de la chaqueta. Por ejemplo, yo tengo unos de tipo racing, de cuero, súper ajustados, con doble velcro y protecciones de fibra en los nudillos. Lástima que en invierno se me congelen las manos, porque son los que más me gustan, y eso que al quitármelos me dejan la marca de las costuras interiores, pero ya me da igual, es como si fueran parte de mis manos, me encantan. También me cuesta más colocármelos bien, pero eso significa que en caso de caída también será más difícil que se me salgan en contacto con el pavimento. Ponérmelos requiere su ritual, y a veces en moto, y sobre todo en ciudad, nos gusta llegar a la moto, ponernos el casco con un clic de la correa, calzarnos los guantes en un instante, meter la llave y salir pitando.

Si eres de los de salida rápida y no quieres pasar por esto, busca otra cosa, pero lleva guantes siempre. No hacerlo nunca debe ser una opción, a pesar del calor: toda piel o tejido ajeno que pongas por encima de tus manos, será la que se lleve la peor parte cuando se arrastren sobre el asfalto. Un motorista preocupado por su seguridad siempre sentirá una extraña sensación al arrancar la moto con sus manos desnudas.

Los guantes homologados

Un aspecto que aún no ha trascendido sobre la medida de la DGT, es si obligará a llevar guantes homologados o simplemente “de moto”. Que unos guantes estén homologados (al igual que ocurre con cascos, chaquetas y espalderas) significa que han pasado unas pruebas a las que han sido sometidos para confirmar que han superado unos requisitos mínimos de seguridad relativos a abrasión, impactos, desgarros (resistencia de las costuras) y propiedades ergonómicas, y que por tanto, cumplen con su cometido de protección para el uso para que el fueron diseñados, en este caso, andar en moto.

Por supuesto, lo mejor es utilizar unos homologados (podrás comprobarlo localizando en su interior una etiqueta cosida con el código EN 13594 junto al pictograma de una moto). Esto supone una relativa novedad, y cada vez es más habitual encontrarlos en las tiendas, pero si tienes unos en buen estado de una marca reconocida, también cumplirán su función. Desde luego, mejor que nada.

Y por último, un consejo respecto a la talla. Los guantes deben ajustarse tanto como sea posible al tamaño de tu mano y tus dedos pero que te permitan libertad de movimiento, para que no tengan tendencia a salirse y puedas accionar los mandos sin esfuerzo ni molestias. Sin embargo, te aconsejo que los dedos te queden un poquito largos. No es extraño probarlos en una tienda, notar que tocas con la punta de algún dedo el interior del guante, darlo por bueno y darte cuenta en la moto, después de unos minutos sujetando el manillar, que te duelen las uñas. Si tienes unos pocos milímetros de margen, especialmente en pulgar, índice y corazón, muchísimo mejor, porque resulta bastante molesto.

Que no sea por la multa. Son tus manos…

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