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Faltan 51 días para MotoGP con Kenny Roberts, el «marciano» que vino de América

14 Ene. 20 | 10:00
Roberts MotoGP Faltan
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Jesús Sánchez Santos Administrator
«Cuando veo a Dios, llega el momento de frenar«. KS34
Editor de Motosan.es – Life is Racing
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Seguimos nuestra cuenta atrás hacia Catar 2020 y hoy llegamos a una leyenda muy especial, Kenny Roberts fue el primer campeón estadounidense de 500cc, iniciando una nueva era para nuestro deporte.

Kenneth Leroy Roberts nació el 31 de diciembre de 1951, en Modesto (California). Su llegada al Mundial para hacer su primera temporada completa fue en 1978, impresionando desde el principio por su estética y su estilo de pilotaje. Fue la apuesta de Yamaha para derrotar a Suzuki, que con Sheene había conquistado el título de 500cc en 1976 y 1977.

Aquello fue un auténtico «boom» con su Yamaha blanca, negra y amarilla, su casco con el águila y esa forma de derrapar. Fue el que impuso ese estilo proveniente del «Dirt Track» para cruzar la dirección tanto en la entrada así como sobre todo, en la salida de la curva. No en vano, había sido el mejor en la especialidad en Estados Unidos, con varios campeonatos AMA.

Además, tras Jarno Saarinen, fue el siguiente en poner la rodilla en el suelo con unas inclinadas inimaginables antes de verle rodar. Popularizó en nuestro deporte «la cinta americana» en sus rodillas, cuando los monos no estaban preparados para ello. Saarinen había sido rival de Roberts en Daytona, siendo los dos mejores pilotos de la edición de 1973. Allí Roberts se fijó mucho en la técnica de su rival, un gran talento que pudo llegar a campeón de 500cc sin la desgracia sufrida aquel mismo año en Monza.

En 1974 Roberts intentaría de nuevo la victoria en la prestigiosa prueba de Daytona, pero perdió ante Giacomo Agostini. Eso no le dejó buen sabor de boca y empezó a mirar a Europa, teniendo su primera participación en Assen con una Yamaha de 250cc. Tras hacer la pole, estuvo luchando por la victoria pero se cayó. Levantó la moto y consiguió ser tercero. No había ganado, pero había demostrado el talento que atesoraba y el paddock había quedado impresionado.

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Tras unos años en los que siguió compitiendo en Estados Unidos, para 1978 llegaba el gran desembarco en el Mundial de Grandes Premios. Roberts tenía una gran ambición y pretendía en su temporada debut competir los títulos de 250cc, 500cc y 750cc. Tal y como le pasa a Marc Márquez, el norteamericano era un superdotado a la hora de aprender pronto. Durante aquel año llegaba a circuitos desconocidos para él, que debía memorizar, siendo habitual que aunque no empezara entre los más rápidos, acabase con vuelta rápida en carrera.

A lo largo de la temporada, Roberts entendió la dureza de su propósito y pese a que ganó carreras en las otras categorías, decidió centrarse en la de 500cc. Entonces vivimos uno de los duelos más recordados en el Mundial actualmente conocido como MotoGP, el de Barry Sheene contra Kenny Roberts. El campeón carismático, contra el aspirante aparecido de repente de la nada. Le pusieron entonces el mote del «Marciano» y dijo una vez aquello de: «No mearía sobre él (Sheene) aunque estuviera ardiendo» 

Roberts se impondría en 1978, convirtiéndose en el segundo «rookie» de la historia en ganar el título de 500cc. Repetiría en 1979 y 1980, ganándose el reconocimiento de todos. Dejó de ser el «Marciano» para convertirse en «King» Kenny. Su manera de pilotar había cambiado para siempre un Mundial dominado por italianos y británicos, con un estilo totalmente diferente que abriría la puerta a una gran generación de americanos y australianos.

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Perdería la corona en 1981 y 1982 porque Yamaha buscó evoluciones técnicas que complicaron la vida de Roberts, con diversos problemas frente a las fiables Suzuki. Así llegaría 1983, su sexta y última temporada en el Mundial, recordada como uno de los duelos más apasionantes en MotoGP, contra el compatriota que tomaría su relevo, Freddie Spencer.

Ambos se repartieron todas las victorias y la balanza cayó de lado de Spencer por apenas dos puntos. La carrera clave fue la de Anderstorp, la penúltima, donde en la última vuelta hubo una jugada muy arriesgada. Ambos emparejados tras la «Flight Straight», Roberts por fuera y Spencer por dentro en la frenada de la penúltima curva a derechas. Spencer no cogería frenos hasta que viera a Roberts hacerlo, ambos se tocaron y se fueron a la hierba.

Spencer regresó a pista antes que Roberts, para ganar la carrera clave del título. Kenny decidió retirarse tras aquella maniobra. “Cuando vi que Spencer quería morir matando sólo para ganar una puta carrera de motos, decidí que esto ya no era un deporte para mi” – Reconoció con resignación. Aunque aquello no fue el final, empezando su figura como jefe de equipo.

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Tras una primera experiencia durante el año 1984 en la categoría de 250cc, sin mucha suerte, en 1986 formaría su equipo con Yamaha en 500cc. Con Wayne Rainey conseguiría sus mayores éxitos, al hacerse con el Mundial desde 1990 hasta 1992. En 1990 incluso conseguiría el doblete, al ganar con John Kocinski en 250cc. Tanto como piloto como jefe de un equipo, llegó a lo más alto de MotoGP.

Desde 1993 el desarrollo de Yamaha no estuvo a la altura de Honda, sufriendo la mayor crisis de resultados de la fábrica de los diapasones que no volvería a proclamarse campeona hasta la llegada de Valentino Rossi en 2004. A partir de 1997 decidió competir con su propia moto, la Modenas, con la que no consiguió resultados.

Sus últimos logros llegaron con su hijo Kenny Roberts Jr, también campeón de 500cc en un caso único en la historia como padre e hijo campeones. En la temporada 2006 preparó una moto propia, pero esta vez con un motor Honda RC211V, con la que su hijo Junior conseguiría dos podios. Sin duda, si hablamos de personas que cambiaron la historia de MotoGP, Roberts debe estar en la lista… ¡Larga vida a «King» Kenny!

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