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Faltan 81 días para MotoGP con Virginio Ferrari y su única oportunidad

15 Dic. 19 | 07:30
Faltan MotoGP Ferrari
Foto Manfred Mothes
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Jesús Sánchez Santos Administrator
«Cuando veo a Dios, llega el momento de frenar«. KS34
Editor de Motosan.es – Life is Racing
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Seguimos la cuenta atrás de dorsales hacia Catar 2020 y hoy de nuevo con un protagonista italiano, Virginio Ferrari, piloto en el Mundial desde mediados de los ’70 hasta finales de los ’80.

Justo antes de empezar a escribir sobre Virginio Ferrari, mentalmente me traslado al primer recuerdo que tengo de este valiente piloto italiano. Era el Gran Premio de Hockenheim ’89 donde tomaría parte en su primera carrera de las tres en las que participaría, aquella última campaña en activo en los Grandes Premios.

El recuerdo no es bueno pero podía resumir en un sólo acto el gran corazón de Ferrari. En las primeras vueltas de la carrera de 250cc hubo un accidente múltiple en el «Motordrome», la parte de curvas enlazadas del rapidísimo circuito alemán. Allí Ivan Palazzese se fue al suelo, siendo atropellado por otros pilotos. Un trágico accidente que le costaría la vida.

Ferrari nada más que vio la caída, se bajó literalmente de la moto y corrió para socorrerle. Aún tengo grabadas las imágenes de verle aún con su casco puesto, junto a los servicios médicos, intentando reanimar al piloto venezolano. ¿Quién era Virginio Ferrari? Mi padre lo había reconocido rápidamente, por lo que me llamó la atención para saber más que él.

Al cumplir la mayoría de edad, Virginio se unió a un club motociclista de Milán para obtener la licencia de piloto sin permiso de su padre, teniendo sus primeras experiencias en carreras de resistencia como los 500 kilómetros de Módena o en el Trofeo Moto 1000 de Misano donde ganó en 1975 con una Laverda 750 SFC. Su debut en el Mundial llegaría la temporada siguiente, directamente en 500cc.

De la misma generación que sus compatriotas Uncini, Lucchinelli o Graziano Rossi, empezarían a competir justo después de que la leyenda italiana Giacomo Agostini, se retirase de la competición. El país transalpino buscaba nuevo héroe. Su primera carrera de 500cc fue en el Gran Premio de la Naciones de 1976 donde acabaría en tercera posición, un debut muy prometedor.

Aunque no tomaba partida en todas las carreras, durante 1977 y 1978 se hizo respetar por sus rivales, consiguiendo podios y su primera victoria, en Nurburgring ’78. En 1979 llegaría su gran año, el primero completo y en el que estuvo a punto de llegar a lo más alto. Dentro del equipo Suzuki Gallina fue capaz de conseguir seis podios en diez carreras, ganando en «La Catedral» al bicampeón de 500cc Barry Sheene en un muy emocionante final.

Aquel 1979 llegaría con opciones al título contra Kenny Roberts. Para Le Mans sólo le valdría ganar y que su rival no sumase puntos. Tras una gran remontada, en la vuelta 13 tuvo una durísima caída que le hizo acabar en el hospital, viendo como perdía su última esperanza de ser campeón del mundo de 500cc, una opción que jamás podría repetir.

Para 1980 se quedaría sin moto por una historia desconocida por muchos: La «World Series». El boicot de muchos pilotos, encabezados por Roberts, Sheene y Ferrari, en Spa ’79 fue el inicio de todo. Los pilotos entonces reclamaban dos cosas, mejores primas por competir y aumentar la seguridad de los circuitos. Ante la negativa de la FIM, algunos pilotos empezaron a moverse para crear una competición paralela y abandonar los Grandes Premios. Todo al final se recondujo, pero Ferrari pasó de ser subcampeón de 500cc a verse sin moto.

A lo largo de 1980, Ferrari encontró acomodo en Cagiva, un joven proyecto italiano con ambición pero mucho trabajo por delante. Durante tres temporadas estuvo desarrollando la moto, para tomar la salida en algunas carreras, sin opciones de puntuar. Aunque en 1982 estuvo en alguna carrera Suzuki, consiguiendo su último podio Mundial en Nurburgring.

Después estuvo en 1984 con Yamaha Agostini en 500cc donde acabaría 10º en el campeonato y en 1986 disputó el campeonato de 250cc con Honda para ser 14º. Posteriormente, ganaría el Mundial de F-TT1 en 1987 con Bimota.

La sensación que queda es que justo en el mejor momento de su carrera, como subcampeón de 500cc, apostó por la «World Series» en una muestra más de buen corazón y solidaridad, viéndose perjudicado individualmente. Tras aquella caída en Le Mans ’79, mientras le luchaba el título de 500cc a «King» Kenny Roberts, nunca volvimos a ver al mejor Ferrari.

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