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La Suzuki RGV 500cc de Kevin Schwantz en 1993

16 Mar. 19 | 20:00
Schwantz Suzuki RGV 500cc Lucky Strike 1993 motogp
Foto motogp.com
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Jesús Sánchez Santos Administrator
«Cuando veo a Dios, llega el momento de frenar«. KS34
Editor de Motosan.es – Life is Racing
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Siempre fiel a la misma moto, sobre Suzuki desarrolló su carrera deportiva el carismático 34 desde que fichara por el equipo de Yoshimura en 1985 para participar en el AMA SBK hasta su retirada 10 años después… ¿Conocéis a fondo la máquina que le llevó a la gloria?

Siempre le faltaba algo, Kevin Schwantz cada año era candidato al título pero nunca llegaba. En las primeras temporadas siempre al límite, las caídas lastraban sus opciones. ¿Era culpa de él o de tener que «bailar» con la más fea contra las poderosas Honda y Yamaha? Lo cierto es su Suzuki normalmente careció de prestaciones, especialmente en motor. En 1989 cuando tenían motos para ser campeones de 500cc, falló la fiabilidad dejando al tejano tirado en la cuneta no pocas veces.

Entonces llegó 1993, donde Suzuki pese no tener la mejor moto en pista (ese espacio estaba reservado a Honda por aquellos entonces), sí consiguió la moto más equilibrada. Por fin, un maduro Schwantz hizo las delicias de sus muchos seguidores consiguiendo el título en la categoría reina.

Una máquina ganadora

Ya desde pretemporada todo pintaba bien. Suzuki había fichado a Álex Barros para sustituir a Chandler, que pasaba a Cagiva, conjuntando seguramente a los dos mejores «apuradores de frenada» del campeonato. Combinación perfecta de experiencia y savia nueva que desde la primera carrera en Eastern Creek se mostró competitiva, donde Schwantz se haría con la victoria en el último pleno norteamericano en el podio.

suzuki rgv 500cc schwantz gp motogp 1993
Foto kevinschwantz.com

Para 1993 al fin Suzuki consiguió dar con la moto para optar a todo, no es sino la consecuencia de temporadas de trabajo desde la llegada de Schwantz en 1988 de forma permanente al Mundial. A mediados de 1992, y empujados por el dominio de Honda, tuvieron que desarrollar el motor «Big Bang» que para esta temporada estaba perfectamente adaptado. Los neumáticos eran Michelin y sus suspensiones de la marca Kayaba para diferenciarse de sus rivales, algo determinante. Un basculante de gran tamaño unido a un chasis de doble viga.

Con menos avances que la Honda NSR de Doohan, como la inyección o las suspensiones activas, en Suzuki dieron un rendimiento y una fiabilidad muy altas para que Schwantz desplegara su talento y mostrase su mejor nivel. La nueva moto sacrificó algo en las frenadas a cambio de mejorar otras prestaciones pero eso no impidió que el 34 siguiese siendo el rey en ese apartado.

Principio brillante, final triste

Schwantz ganó la primera carrera en Eastern Creek, pero vio como fue claramente superado en Shah Alam por Rainey (Yamaha)  y Beattie (Honda) en la segunda cita. En la tercera prueba, Suzuka, vivimos un espectáculo mayúsculo y aunque parecía tener todo controlado, Kevin se perdió en una batalla con Itoh y con un doblado en la penúltima vuelta. Ahí se le escaparon sus rivales y aunque hizo vuelta rápida en la última, se tuvo que conformar con la segunda posición tras Rainey. Estaba a 9 puntos y llegábamos a Europa.

Rainey Schwantz Beattie Suzuka 1993 500cc motogp
Foto motogp.com

A partir de Jerez la tendencia cambiaría y en la seis siguientes citas no se bajaría del podio, ganando en tres carreras y metiendo puntos a Rainey siempre excepto en el GP de Europa celebrado en Montmeló. Así llegamos a una cita que sería clave para desgracia de Schwantz, Donington Park. Antes de encenderse el semáforo, lo veíamos líder con 23 puntos de ventaja sobre un Rainey que andaba muy tocado físicamente. En la primera vuelta rodaba en el grupo de cabeza cuando Doohan se pasó de frenada golpeando a los dos pilotos de Suzuki… ¡Desastre! Barros y Schwantz al suelo. No sólo había dejado a cero su casillero por primera vez en la temporada, sino que además se había lesionado la muñeca. No quiso decirlo para no dar confianza a Rainey pero ya no volvió al mismo nivel aquel año.

Un campeonato que merecían tanto Schwantz como Suzuki se escapaba de las manos por esta caída y sus consecuentes problemas físicos. Parecía que la historia se repetiría una vez más y que Rainey alcanzaría su 4º título consecutivo de 500cc, pero entonces ocurrió su desgraciada caída en Misano y el californiano quedaría postrado en una silla de ruedas.

Schwantz por fin era con toda justicia campeón del mundo, pero de la forma más triste posible, con su gran rival lesionado gravemente con el que nunca más podría competir. Le dedicó estas palabras en Laguna Seca cuando ya sabía que era campeón.

Ha sido algo con lo que he soñado cada día de mi vida desde hace un buen puñado de años, pero renunciaría al título si con eso Wayne Rainey estuviese de vuelta entre nosotros»

La Suzuki RGV 500cc, con la mítica publicidad de Pepsi o de Lucky Strike, una de las más bellas bestias de 2 tiempos que hayan pisado el actualmente conocido campeonato de MotoGP. Schwantz no podía retirarse sin ser campeón. Pocos pilotos tienes más seguidores que él, cuando hace ya casi 23 años que anunció su retirada en Mugello.

Jesús Sánchez Santos @JesSanSan

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