
Autoliv, referente indiscutible en sistemas de seguridad automotriz y principal proveedor mundial de airbags y cinturones, ha puesto en marcha una ambiciosa estrategia para el sector de las dos ruedas
Con el objetivo corporativo de salvar 100.000 vidas anuales para 2030, la compañía sueca está adaptando soluciones probadas en el automóvil para mitigar las lesiones en accidentes de motocicleta. Tras su reciente colaboración con Yamaha en el sistema de airbag del scooter Tricity 300, Autoliv centra ahora su capacidad de innovación en el elemento más crítico del equipamiento: el casco, mediante una patente que redefine por completo el sistema de retención.
Rompe con los cierres convencionales
La propuesta técnica de Autoliv rompe con los cierres convencionales de doble anilla o micrométricos, inspirándose en el éxito histórico del cinturón de seguridad de tres puntos con carrete inercial. El núcleo de esta patente es un mecanismo retráctil que permite que la correa del casco se ajuste automáticamente al contorno del usuario. Al tirar de ella, el sistema se desenrolla para facilitar la colocación y, una vez enganchada, el carrete recupera el sobrante de forma autónoma. Esta solución elimina uno de los mayores riesgos de seguridad pasiva en el motociclismo: el factor de error humano que lleva a muchos usuarios a circular con la correa peligrosamente suelta.

Desde un punto de vista dinámico, el sistema incorpora un interruptor inercial similar al de los vehículos de cuatro ruedas. Ante una aceleración brusca o un tirón repentino derivado de un impacto, el carrete se bloquea instantáneamente, manteniendo el casco firmemente sujeto a la cabeza. Además, la arquitectura de la patente introduce una tercera correa de sujeción que pasa por detrás del cuello, inspirada en los sistemas de tres puntos, lo que incrementa notablemente la estabilidad del conjunto y evita el descalce del casco en proyecciones complejas.
La digitalización de la seguridad también juega un papel fundamental en este diseño
Autoliv ha previsto la integración de sensores en el cierre que detectan si la tensión es insuficiente o si el sistema no se ha abrochado correctamente. En tal caso, el casco alerta al piloto mediante vibraciones, avisos acústicos o incluso señales luminosas proyectadas en la visera. Para garantizar la autonomía de estos dispositivos electrónicos, la patente contempla soluciones de autoabastecimiento energético, como paneles solares integrados o micro generadores eólicos que aprovechan el flujo de aire durante la marcha.

Se encuentra actualmente en fase de patente
Aunque esta tecnología se encuentra actualmente en fase de patente, representa un avance lógico en la convergencia de la seguridad entre automóviles y motocicletas. Al simplificar el proceso de ajuste y mecanizar la retención, Autoliv no solo mejora la comodidad del usuario, sino que establece un estándar de protección activa que podría transformar la fabricación de cascos premium en la próxima década.
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