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La revolución del equipamiento motero

30 Nov. 25 | 14:00
Foto: R.MonteroIA

La evolución del equipamiento del motorista ha pasado de ser una vestimenta casual a convertirse en un sistema de defensa sofisticado, diseñado específicamente para absorber impactos, resistir la abrasión y, en última instancia, salvar vidas

Conducir una motocicleta ofrece una sensación de libertad inigualable, pero históricamente ha conllevado riesgos significativos. A lo largo del siglo pasado y lo que va de este, la industria y los legisladores han colaborado para mitigar estos peligros mediante el desarrollo de equipos de protección y avances tecnológicos en las propias máquinas.

De la ropa de calle al cuero especializado

En los primeros días del motociclismo, no existía un «equipamiento de seguridad» como tal. La ropa se elegía por su durabilidad percibida.

Foto: Chaquetas ‘NYC Perfecto’ de la firma Schott. Chaqueta motociclista pionera e icono por antonomasia

El cuero como estándar: El cuero se convirtió rápidamente en el material preferido, no por diseño científico, sino porque era un subproducto disponible, resistente al viento y relativamente duradero. Su capacidad para proteger contra la abrasión en un arrastre a baja velocidad superó con creces al algodón o la lana. Los icónicos trajes de una pieza de los pilotos de carreras de mediados del siglo XX establecieron la norma, demostrando su eficacia en la pista.

La revolución de los materiales sintéticos y las protecciones rígidas

El salto cualitativo se produjo con la llegada de la ciencia de los materiales.

Foto: Chaqueta LS2 XMASTER

La era de los sintéticos: A medida que la tecnología textil avanzaba, materiales como el Cordura, el Kevlar y, más recientemente, el Dyneema, ofrecieron una resistencia a la abrasión superior al cuero con menos peso y mayor flexibilidad. Estos materiales permitieron la creación de prendas que se adaptaban mejor a diferentes climas y estilos de conducción.

La integración de las corazas: La verdadera innovación llegó con la estandarización de las protecciones internas. Los protectores de espuma viscoelástica, inicialmente voluminosos y rígidos, han evolucionado hacia materiales como el D3O o el SAS-TEC, que son flexibles en reposo pero se endurecen instantánea y drásticamente en el momento de un impacto, disipando la energía antes de que llegue al cuerpo del piloto. La certificación europea (Normas EN1621 para extremidades y espalda) se convirtió en un estándar crucial para garantizar un nivel mínimo de rendimiento.

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La tecnología activa y la conectividad

La última fase de esta evolución ha transformado el equipamiento de ser puramente pasivo a ser activamente reactivo.

Motoairbag MAB V3
Foto: Motoairbag

Sistemas de airbag integrados: La innovación más transformadora ha sido el desarrollo del airbag para motoristas. Pasando de los sistemas que se activaban mediante un cable unido a la moto, a los chalecos y trajes inalámbricos autónomos. Estos sistemas utilizan algoritmos y sensores (acelerómetros, giroscopios) para detectar una caída inminente y desplegar una protección vital alrededor del torso, cuello, clavículas y espalda en milisegundos, antes incluso de que el piloto impacte contra el suelo.

Cascos inteligentes y materiales compuestos: Los cascos han evolucionado de simples carcasas de fibra a estructuras complejas con múltiples capas de densidad variable para gestionar diferentes tipos de impactos. La integración de sistemas de comunicación Bluetooth, viseras inteligentes con realidad aumentada y sistemas de aviso de emergencia (que notifican a los servicios de rescate automáticamente tras un accidente) están llevando la seguridad del motorista a un nivel de conectividad sin precedentes.

Conclusión

La seguridad del motorista ha recorrido un largo camino desde una simple chaqueta de cuero. La evolución es un testimonio de la dedicación a la protección humana, donde la ciencia de los materiales, la ingeniería de impactos y la electrónica avanzada convergen para crear una «segunda piel» que mitiga los riesgos inherentes a la libertad de las dos ruedas. El equipamiento moderno no solo es más seguro, sino que es más inteligente, marcando una era donde la tecnología trabaja mano a mano con la precaución del piloto.

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