
El piloto de Yamaha confía en la nueva M1, especialmente en frenada, pero admite que su futuro depende de unos resultados que exigen un paquete competitivo.
La pretemporada es tiempo de ilusión, pero también de realismo. Álex Rins llega a los test de Sepang con la nueva Yamaha M1 V4 entre las manos y la sensación de tener una oportunidad, quizá la última grande, para consolidar su sitio en MotoGP. En declaraciones a Manuel Pecino, colaborador de Motosan, el piloto español ha hablado con una mezcla de optimismo técnico y franqueza absoluta sobre la presión que supone un 2026 donde se juega su continuidad en la élite. «Es una temporada crucial, ya que se renuevan todos los contratos«, admitió.
El análisis de Rins sobre 2025 fue sincero. «Venimos de una temporada pasada bastante dura, en la cual no pudimos demostrar todo lo que yo sé o dónde puedo estar por la realidad que había: que teníamos una moto algo inferior», explicó. Sin embargo, el invierno le ha servido para «desconectar y volver a conectar», llegando a su pico de forma física.
«Las sensaciones son buenas» con la nueva Yamaha
La gran novedad es la moto, un proyecto «hecho de cero» que, aunque con pocos kilómetros rodados, ya le ha dado feedback positivo. Rins, con cuidado de no revelar detalles técnicos prohibidos, sí destacó dos áreas de mejora claves frente a la antigua V4. «Donde me encuentro yo mejor con esta moto que con la anterior es sobre todo en la frenada«, afirmó. «Con esta sí que es verdad que puedo frenar más tarde y puedo poner más presión en la leva del freno».
El segundo avance está en la aceleración. «Es totalmente diferente. Es una moto más dócil… La aceleración se mueve mucho menos que la otra», señaló. El objetivo ahora, durante los tres días de test en Malasia, es construir una buena base para el inicio del campeonato. Mañana, advierte, «veremos la realidad» de dónde está realmente Yamaha.
«Mi prioridad es quedarme en Yamaha»
Pero la cuestión técnica es solo una cara de la moneda. La otra es la contractual, y Rins no elude el tema. Con su acuerdo acabándose, es plenamente consciente de que necesita resultados para renovar, ya sea con Yamaha o para llamar a otras puertas. «Si no tienes las armas para luchar, desde luego que será mucho más difícil que teniendo una moto buena y haciendo buenos resultados«, razonó.
El piloto de 30 años dejó clara su preferencia. «Mi prioridad es quedarme en Yamaha. Me dieron la oportunidad hace un par o tres de años», recordó. Aunque sabe que la decisión final no está solo en sus manos, sino en las de la dirección de la marca, liderada por Paolo Pavesio. «Si no es así, bien me tendré que buscar la vida. Y para hacer eso… tengo que hacer resultados», sentenció, cerrando el círculo de su desafío: necesita una moto competitiva para lograr esos resultados que le aseguren un futuro.
Un mercado que agrava la dificultad
Rins también analizó el clima general del paddock, con un mercado de pilotos para 2027 ya en ebullición. Cree que los primeros movimientos los harán los grandes nombres. «Los pilotos como por ejemplo Fabio [Quartararo], que es el que más ha escuchado ahora, o [Jorge] Martín… Una vez que muevan ellos, moveremos los otros».
Admite que su posición es más delicada que la de otros. «Estás ahí en una posición difícil, porque no tienes la herramienta, pero todo el mundo quiere… en las primeras carreras ponerse en la vitrina. Ahí lo tienes tú más difícil que el resto». Además, añade la incertidumbre técnica de 2027, con motores más pequeños y cambios de reglamento. «Realmente la gente va a firmar sin saber cómo funcionará la moto«.
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