
Aprilia se apoya en la voz de Biaggi para creer en 2026
La presentación de la nueva Aprilia negra, con un león dominando el panel lateral y evocando los gráficos de sus míticas dos tiempos, no fue solo una cuestión estética. Fue una declaración de intenciones. A las puertas de la última temporada de MotoGP antes del cambio de normativa, en Noale saben que 2026 puede ser el año decisivo. Y pocas voces tienen más peso para decirlo que la de Max Biaggi.
El romano, embajador de la marca y uno de los grandes símbolos de su historia deportiva, no duda ante MOWMAG cuando se le pregunta por la próxima temporada: «Digo que 2026 será una gran oportunidad para nosotros». No lo dice desde la nostalgia ni desde el marketing, sino desde el análisis de cómo terminó 2025 y de lo que Aprilia ha construido en apenas una década dentro de MotoGP.
De cerrar la parrilla a mirar de frente a Ducati
Biaggi conoce bien el contexto. Aprilia llegó tarde a MotoGP, fue el último fabricante en sumarse al campeonato y lo hizo con un proyecto todavía verde. Diez años después, el escenario es radicalmente distinto. Para el expiloto italiano, el punto de partida es claro: «Sabiendo cómo terminamos 2025, sin duda lo es», insiste cuando se le plantea si realmente existe una oportunidad real de luchar por el título.
No hay promesas vacías. Biaggi reconoce que no se sabe si en los meses de invierno alguien ha dado un salto técnico extraordinario, pero sí tiene una certeza firme: «Sabemos que somos competitivos». Y en MotoGP, esa afirmación marca la frontera entre aspirar y simplemente participar.
Competitivos, aunque no de inmediato
El análisis de Biaggi es realista. No espera fuegos artificiales desde la primera carrera, pero tampoco ve a Aprilia lejos del objetivo. «Quizás no de inmediato, aunque no está lejos», matiza, apuntando a un inicio de temporada progresivo, donde el contexto del calendario y los test puede jugar un papel clave. Desde su punto de vista, el balance técnico es claro: «Aprilia es sin duda la moto más competitiva junto con Ducati, al menos si nos fijamos en el año pasado». El problema —o el reto— no está tanto en la máquina como en la comparación inevitable con Marc Márquez, que viene de dominar el campeonato.
Ahí aparece la gran incógnita: «La verdadera pregunta es cuán competitivo será Marco Bezzecchi con esta moto en comparación con él». Biaggi no rehúye el duelo, lo anticipa. Cree que será una gran pelea, aunque avisa de que probablemente no se verá en todo su esplendor desde la primera cita en Tailandia.
Bezzecchi, calma y una estructura que cree en sí misma
El optimismo de Biaggi no se basa solo en cifras o resultados pasados. También se apoya en las sensaciones humanas dentro del equipo. «Debo decir que encuentro a los pilotos confiados y tranquilos», explica, subrayando un aspecto clave en proyectos que aspiran a lo máximo: la estabilidad mental.
Para él, los pilotos han entendido que la empresa es competitiva y que no se trata de una promesa futura, sino de una realidad tangible. «Sin duda, han comprendido que la compañía es competitiva y les tiene preparadas algunas innovaciones técnicas positivas para 2026», afirma. No habla de revolución, sino de evolución inteligente.
El mercado de pilotos y el efecto Márquez
Biaggi también mira más allá de la pista. En un mercado condicionado por el gran cambio reglamentario de 2027, el romano tiene claro quién mueve ahora mismo los hilos: «El actual campeón del mundo sin duda gestiona el mercado, y luego los demás tomarán el relevo», dice en referencia a Marc Márquez.
Pero no descarta sorpresas. De hecho, las anticipa: «Creo que también podría haber un efecto sorpresa». La razón es evidente: con todo cambiando en 2027, algunos pilotos podrían apostar por proyectos que hoy no parecen los más fuertes, pero que podrían resurgir con la nueva normativa. «Creo que muchos podrían apostar por las dos compañías japonesas con la esperanza de que también lleguen», desliza. Ese posible adelantamiento al mercado es, para Biaggi, una jugada estratégica que no todos verán venir.
La fe de quien ya ganó con Aprilia
Hay algo que distingue las palabras de Max Biaggi de un simple análisis técnico: la convicción. A sus casi 55 años, cuando habla de Aprilia y de un posible título, no exagera ni vende humo. Habla desde la experiencia de haber ganado cinco de sus seis campeonatos del mundo con la marca de Noale. Por eso, cuando señala que 2026 es una oportunidad real, no suena a ilusión pasajera. Suena a alguien que reconoce los signos de un proyecto maduro. La moto está ahí, el equipo cree, los pilotos están preparados y el contexto es irrepetible.
Como siempre en MotoGP, la última palabra la tendrá la pista. Pero esta vez, Aprilia llega con algo más que esperanza: llega con la convicción, compartida por Biaggi, de que el momento puede haber llegado.
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