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Brad Binder justifica su temporada más complicada en MotoGP

9 Ene. 26 | 21:00
RRSS Brad Binder

Brad Binder, el año en el que forzar dejó de ser una opción

Brad Binder llegó a 2025 después de cuatro temporadas consecutivas siendo el referente de KTM en MotoGP. Sin embargo, el curso terminó convirtiéndose en el más frustrante de su etapa en la categoría reina. El sudafricano pasó del cuarto puesto del campeonato al undécimo, superado incluso por su nuevo compañero de equipo, Pedro Acosta, en una temporada marcada por las caídas, la pérdida de confianza y una RC16 que dejó de encajar con su estilo natural.

Binder lo resume para Crash.net con una mezcla de resignación y esperanza: “Espero que cuando mire atrás, 2025 sea solo un año muy difícil del que conseguimos salir adelante”. Ese es, según explica, el único consuelo que encuentra tras una campaña en la que casi nada funcionó como esperaba.

Cuando la confianza desaparece por delante

El principal problema de Binder tuvo un nombre claro: la rueda delantera. Las caídas repetidas, especialmente cuando intentaba apretar en clasificación o en momentos clave del fin de semana, minaron su seguridad sobre la moto. “Me caía mucho perdiendo la rueda delantera y eso me hizo perder mucha confianza”, reconoce. Esa falta de confianza le obligó a pilotar siempre con una cautela que iba directamente en contra de su ADN como piloto. “En cuanto intentaba esforzarme, perdía la parte delantera y me caía. Era muy frustrante”.

Aunque el equipo logró mejorar ese punto con el paso de los meses, Binder admite que el problema venía de lejos. Ya en 2024 habían sufrido con el tren delantero, pero entonces aún podían ser competitivos cuando hacía falta. En 2025, en cambio, “todo fue simplemente más complicado”.

Un equilibrio que llegó tarde

Según explica, el inicio del año fue especialmente duro. Solo en la segunda mitad de la temporada KTM consiguió un compromiso técnico que le permitió volver a empujar con algo más de seguridad. “Ahora hemos encontrado un equilibrio que funciona mejor y mantiene la parte delantera más firme”, apunta, confiando en que ese sea el punto de partida para salir de la “calma” en la que se vio atrapado. Sin embargo, el daño ya estaba hecho, especialmente en un aspecto clave del MotoGP actual.

Clasificación, el gran problema de 2025

Binder nunca se ha considerado un especialista a una vuelta, pero este año fue especialmente cruel con él. “Nunca he sido muy bueno en clasificación, pero este año ha sido peor que nunca”, admite con franqueza. La razón vuelve a ser la misma: cada vez que intentaba dar el máximo, los problemas aparecían. “Siempre que hago un gran esfuerzo es cuando realmente se notan mis problemas. Necesito encontrar una manera de ser rápido rodando con ‘baja gravedad’, pero ambas cosas se contradicen”. Esa contradicción le dejó atrapado en un círculo vicioso: para ser competitivo necesitaba forzar, pero forzar significaba arriesgar una caída.

Un estilo que ya no encaja

Binder reconoce que su manera tradicional de ir rápido ya no funciona con la KTM actual. “Normalmente, cuando intento ir rápido, intento forzar y ver qué pasa. Pero ya no funciona así”, explica. Dentro del propio box, el sudafricano ha visto cómo otros estilos sí han encontrado su espacio. Maverick Viñales, con una conducción mucho más limpia, o Enea Bastianini, fuerte en frenada y paso por curva, representan caminos distintos. “Ahora tenemos estilos muy diferentes en KTM. Necesitas encontrar el estilo, la comodidad y la sensación para sacar el máximo de la moto”.

Cambiar para seguir adelante

Lejos de rendirse, Binder asume que 2025 le ha obligado a transformarse como piloto. “Mi estilo ha cambiado mucho, ahora soy mucho más limpio”, asegura, convencido de que el aprendizaje puede dar frutos a medio plazo. Pensando ya en 2026, tiene claro dónde debería mejorar la RC16 para ayudarle a dar ese salto definitivo. “Cuando levanto la moto, no gira lo suficiente. Si pudiera salir de las curvas con más potencia cada vez que la levanto, marcaría una gran diferencia”.

El año más duro de Brad Binder en MotoGP no ha sido solo una caída en la clasificación. Ha sido, sobre todo, una sacudida personal y deportiva que le ha obligado a replantearse cómo ir rápido sin destruir la confianza. Un proceso doloroso, pero quizá necesario, para volver a ser el Binder que KTM necesita.

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