
El expiloto italiano repasa el origen de la Safety Commission, la evolución técnica de la categoría y el impacto del reglamento de 2027 en la competición
El expiloto italiano Loris Capirossi ha vuelto a dejar titulares de peso en el pódcast Mig Babol, donde ha reflexionado con profundidad sobre la seguridad, la evolución técnica de la categoría reina y el impacto que tendrá el nuevo reglamento de MotoGP a partir de 2027. Desde su experiencia como piloto y como una de las figuras clave en la creación de la Safety Commission, Capirossi ofrece una visión directa y autorizada sobre un momento decisivo para el campeonato.
Al hablar de seguridad, el tono de Capirossi se vuelve serio y reflexivo. El italiano recuerda que todo cambió tras la muerte de Daijiro Kato en Suzuka en 2003, un accidente que marcó un antes y un después en la historia moderna de MotoGP. “Después del accidente de Kato en Suzuka supimos que no se podía seguir así”, explica, recordando cómo junto a Valentino Rossi y Kenny Roberts Jr. impulsaron la creación de la Safety Commission con el apoyo inmediato de Dorna Sports.
Desde entonces, la comisión se reúne cada viernes de gran premio para analizar cada circuito al detalle. “Es como un parlamento de seguridad de los pilotos”, señala Capirossi, subrayando que se revisan desde escapatorias, hasta pianos, líneas y grava. Detalles mínimos que, según explica, pueden marcar la diferencia entre deslizarse o salir despedido tras una caída.
Decisiones difíciles pero necesarias
El trabajo de la Safety Commission también ha implicado decisiones duras. Una de las más simbólicas fue la salida de Suzuka del calendario. “Era la casa de Honda, una pista mítica, pero demasiado peligrosa. Fue una decisión complicada a nivel político, pero necesaria”, recuerda el italiano. A su juicio, el nivel de seguridad actual es impensable hace dos décadas, aunque insiste en que el proceso nunca se detiene. “Cada caída se analiza. Siempre aprendemos”.
De la Ducati salvaje a la era aero
Capirossi también mira atrás con cierta nostalgia a su etapa como piloto, especialmente a su debut con Ducati en 2003. Aquella Desmosedici, según sus palabras, “era un animal”, potente, extrema y llena de problemas iniciales. “Me quemé la pierna en Mugello y probé cinco chasis en un solo test porque la moto no iba recta”, recuerda entre risas. Aun así, supuso una revolución frente a las antiguas 500.
En contraste, el expiloto se declara un firme defensor de la aerodinámica moderna. “Me encantan los alerones, al cien por cien. Son la verdadera evolución”, afirma sin tapujos, asegurando incluso que los montaría en un escúter por pura convicción técnica.
El reglamento de 2027 y el futuro
Mirando al futuro, Capirossi analiza el gran cambio reglamentario que llegará en 2027. Motores de 850 cc, reducción drástica de la aerodinámica y eliminación de los sistemas de control de altura marcarán una nueva etapa. Según las primeras simulaciones, los tiempos por vuelta serán entre 1,5 y 2,5 segundos más lentos, dependiendo del circuito.
Lejos de verlo como un problema, Capirossi cree que puede ser una oportunidad. “Menos potencia no significa menos espectáculo. Las motos se moverán más y el piloto tendrá que trabajar más”, explica. Además, la llegada de un nuevo proveedor de neumáticos abre, en su opinión, una etapa completamente distinta. “La técnica siempre encuentra el camino. Puedes frenarla un tiempo, pero no detenerla”.
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