
Chicho Lorenzo revela cómo la técnica, el carácter y la confianza familiar forman a los campeones españoles de MotoGP.
Chicho Lorenzo, padre de Jorge Lorenzo y referente de la formación de pilotos españoles, trabaja desde hace meses en el circuito de Albaida, cerca de Valencia. La escuela de Chicho Lorenzo no es solo un espacio de entrenamiento, sino una fábrica de talentos. Entre sus alumnos se encuentran figuras como Joan Mir, Augusto Fernández e Izan Guevara. Además, pilotos como Jorge Martín y Pedro Acosta también pasaron por sus enseñanzas.
En 2007, Chicho fundó la primera escuela infantil de motociclismo en Mallorca. Poco después nació la Liga Interescuelas, un proyecto que ha permitido que 26 de los aproximadamente 200 pilotos que han participado alcancen el Campeonato Mundial. «Después creamos la Liga Interescuelas, y gracias a esta competición, 26 de unos 200 pilotos llegaron al Campeonato Mundial«, explica en una entrevista a Moto.it.
El coste de entrenamiento es accesible para los miembros del club de motociclistas: «Si eres miembro de este club de motociclistas, creo que cuesta 30 euros por día». En comparación con otros países, como Italia, Chicho señala que «en Italia es demasiado caro», destacando la oportunidad que tienen los jóvenes españoles de entrenar con regularidad.
Técnica y carácter, la base del éxito
La formación que ofrece Chicho Lorenzo va más allá de la simple conducción. Se centra en la técnica, los movimientos del cuerpo y la mente del piloto. «Lo primero es la técnica. El piloto tiene dos tipos de movimientos: las manos y los pies, para activar el acelerador, el freno y la dirección, y luego el movimiento del cuerpo. El cuerpo ayuda a la moto, le ayuda a realizar el trabajo que el piloto le indica. Y luego la mente es muy importante, es el carácter, y eso es lo que también trabajamos«.
El enfoque es individualizado. Cada joven recibe indicaciones sobre sus puntos débiles y cómo mejorar. «Trabajo en la pista técnica. No me gusta el circuito. Le digo al piloto cuál es su punto débil y dónde debe trabajar«, afirma Chicho.
Más allá del talento
La confianza y el apoyo familiar también juegan un papel crucial: «El papel del padre es vital, crucial. La confianza del padre, de la familia, es necesaria; de lo contrario, esta labor no se puede realizar». Esta filosofía se refleja en la carrera de pilotos como Jorge Martín, Maverick Viñales o Marc Márquez. «Su confianza en sí mismos. Esta es la base para llegar lejos», señala sobre los tres pilotos.
Chicho Lorenzo no duda al destacar a otros jóvenes con habilidades excepcionales. Según él, Romano Fenati es «el piloto más talentoso de los últimos 25 años«. Sin embargo, advierte que incluso el talento necesita acompañarse de mentalidad y disciplina: «Si no tienes un talento excepcional, no puedes lograr esto. Tenía 16 años. Pero Romano no tenía la mentalidad para ayudarlo».
Sobre Marc Márquez, Lorenzo es claro: «No, no es talento. Es carácter, ambición. Sabe vivir para esto, vive las 24 horas del día para su profesión. En un deporte tan competitivo, uno gana y veinte no. Hay que estar muy concentrado en la vida, si no, no funciona».
Respecto a Toprak que llega desde Superbikes, Chicho opina que su adaptación a MotoGP es complicada: «Ningún campeón de Superbikes ha logrado nada en MotoGP. Tiene 30 años y llega tarde. Debería haber llegado a los 20, 22″.
La vuelta de Jorge Lorenzo
Para Chicho, ver a su hijo Jorge de regreso al mundo de las carreras es motivo de satisfacción. «Estoy encantado. Cuando se retiró, ¡no quería saber nada más, nada! Y para mí fue una pena, porque tiene conocimientos y experiencia que puede aportar aquí. Es fantástico. Es su vida, su mundo, su profesión: puede hacer un gran trabajo«.
En cuanto al aprendizaje mutuo entre padre e hijo, Chicho confiesa: “Aprendí más de mi hijo que mi hijo de mí, y esto me dio la experiencia y el conocimiento para trabajar con otros niños, con otras filosofías”.
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