
Ducati afronta el centenario mirando hacia delante
En Madonna di Campiglio, Gigi Dall’Igna volvió a dejar claro por qué Ducati se ha convertido en el referente absoluto de MotoGP. En el año del centenario de la marca, con seis títulos consecutivos de constructores y cuatro de pilotos en sus vitrinas recientes, el director general de Ducati Corse rehúye para AS y El País de cualquier tentación de hablar de punto culminante o de temporada histórica. Para él, 2026 no es más importante que cualquier otro curso. “Cada año es especial, cada año es importante. No hay un año más relevante que otro”, afirma, marcando desde el inicio una línea clara: en Ducati no se vive del pasado, ni siquiera cuando ese pasado es exitoso.
Desde fuera, Ducati parece cargar con una presión enorme. Favoritos en cada carrera, referencia técnica del campeonato y con dos campeones del mundo como Marc Márquez y Pecco Bagnaia en el box. Sin embargo, Dall’Igna no presta atención a esa expectativa externa. “A mí, personalmente, no me interesa la presión de fuera”, explica con calma.
La única presión que reconoce es la que se impone a sí mismo: “Lo que me interesa es la presión que me autoimpongo yo para intentar superar todo lo que hemos conseguido y superar cualquier cosa”. Esa mentalidad, más cercana a la ingeniería que a la épica deportiva, es una de las claves del dominio de Borgo Panigale.
Una Ducati común, no tres motos distintas
Con la llegada de 2026 y la vista puesta ya en el cambio de reglamento de 2027, surgió la idea de que Ducati estaría trabajando en tres motos distintas: la de Márquez, la de Bagnaia y la futura GP de la nueva normativa. Dall’Igna desactiva esa lectura. “No va a trabajar en tres motos”, aclara. “En realidad, la 26 sigue siendo la misma, aunque algunos pilotos tengan necesidades un poco diferentes”. Para Ducati, esas diferencias forman parte del juego y del sistema. “Se trata siempre de pequeños detalles. En realidad no son cosas completamente diferentes”. La fortaleza del proyecto, según Dall’Igna, está precisamente en esa capacidad de adaptación sin perder identidad.
El ‘feeling’ de Bagnaia: una suma de factores
Uno de los puntos más delicados de la entrevista fue el análisis de la temporada pasada de Pecco Bagnaia. Dall’Igna evita reducirlo a un único fallo técnico. “No es que haya un problema”, puntualiza. Para él, cuando se habla de feeling se habla de “un conjunto de muchas cosas que deben salir bien”.
Las señales, eso sí, son positivas. “En los tests de Valencia después de la carrera, me parece que Pecco había encontrado cierto feeling y los tiempos también habían sido muy interesantes”, recuerda. El objetivo ahora es confirmar esas sensaciones en Sepang y reconstruir desde ahí. Sin dramatismos, pero con precisión.
Márquez y la renovación: “Estamos muy cerca”
La continuidad de Marc Márquez es otro de los grandes temas que rodean a Ducati. El propio piloto habló de una renovación “al 9 sobre 10”, una cifra que Dall’Igna valida sin rodeos. “Lo que dice Marc es correcto, 9 sobre 10. Sin duda estamos muy cerca”.
Eso sí, deja claro que aún quedan detalles. “Todavía hay que trabajar un poco para encontrar el equilibrio adecuado, el compromiso justo”. Dall’Igna insiste en que este tipo de contratos son “muy complicados por muchas razones”, y que por muy avanzada que esté la negociación, siempre hay matices que cerrar.
Qué aporta Marc Márquez a Ducati
Cuando se le pregunta qué significa Márquez para el equipo, Dall’Igna no busca frases efectistas. “Marc, qué decir, es Marc”, resume. Su valor va más allá del palmarés. “Lo que aporta es su forma de pilotar, su forma de pensar en la victoria”. Es una aportación intangible, pero decisiva: mentalidad, lectura de carrera, instinto competitivo. Elementos que no aparecen en los datos, pero que marcan la diferencia cuando el nivel técnico es tan alto.
Sobre la relación de Márquez con la afición italiana, Dall’Igna es tajante. “Creo que los aficionados de Ducati están con Marc”. Para él, su figura trasciende colores: “Es uno de los pilotos más importantes de la historia del motociclismo mundial, un piloto que ha hecho algo extraordinario”. No solo por lo que ha ganado, sino por lo que representa dentro y fuera del deporte.
El verdadero punto fuerte: equilibrio y constancia
Al final, cuando se le pide destacar una sola cualidad que diferencie a Ducati del resto, Dall’Igna no duda. “Es el compromiso”, afirma. Un compromiso que se traduce en rendimiento constante. “Hemos mantenido un alto nivel de rendimiento en prácticamente todas las carreras”, señala, recordando que incluso en circuitos complicados como Indonesia, donde “sufrimos un poco más”, el resultado llegó.
Ese equilibrio global, más que una ventaja puntual, es lo que ha convertido a Ducati en la referencia del campeonato. Y también la razón por la que, incluso en el año de su centenario, en Borgo Panigale nadie habla de final de ciclo. Porque para Gigi Dall’Igna, cada temporada vuelve a empezar desde cero.
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