
Yamaha acelera su reorganización interna y el desarrollo técnico para recortar distancias en MotoGP ante el cambio de reglamento de 2027
El responsable técnico de MotoGP de Yamaha, Max Bartolini, ha analizado la situación actual de la marca japonesa en una entrevista exclusiva concedida a Speedweek, donde repasa tanto los problemas estructurales del proyecto como las líneas de desarrollo de cara al futuro.
En los últimos años, Yamaha ha perdido competitividad en MotoGP frente a los fabricantes europeos, una situación que el propio Bartolini vincula en parte a la organización interna y a las diferencias culturales. «Es difícil cuando departamentos trabajan en lados opuestos del mundo. Ahí todavía tenemos margen de mejora», reconoce el ingeniero italiano, que señala la optimización de los procesos como una de las prioridades del equipo.
La base europea de Yamaha en Gerno di Lesmo concentra buena parte del trabajo deportivo, pero la coordinación con Japón sigue siendo clave. «En algunos aspectos, europeos y japoneses somos muy similares, pero en otros estamos muy alejados», explica Bartolini, que destaca además una evolución en la mentalidad de la marca. «Creo que Yamaha en el futuro se verá todavía más como una empresa global».
En paralelo a esta reorganización, la marca trabaja intensamente en el apartado técnico. Uno de los pasos más relevantes ha sido el desarrollo de un nuevo motor V4, que servirá como base para el reglamento de 2027 con motores de 850 cc. Sin embargo, los resultados actuales evidencian la dificultad del proceso. Fabio Quartararo apenas ha sumado seis puntos en las primeras carreras, mientras que Yamaha ocupa la última posición en la clasificación de constructores.
Paso a Pirelli
El contexto obliga a gestionar recursos con precisión, especialmente ante cambios normativos importantes como la llegada de Pirelli como suministrador único de neumáticos. «Con el cambio de neumáticos que viene, no tiene mucho sentido probar muchas piezas con Michelin si después hay que trabajar con Pirelli», apunta Bartolini.
Pilotos probadores
En este escenario, el desarrollo de la moto actual sigue siendo necesario, aunque condicionado por el futuro. «Tenemos que seguir evolucionando la moto actual a nivel conceptual, porque hay cosas que solo puedes probar bien en un fin de semana de carreras», explica. En cuanto al uso de wildcards, su eficacia también está en cuestión. «A final de temporada probablemente ya no tienen mucho sentido, salvo que quieras probar conceptos como un chasis, un basculante o un sistema de refrigeración. A partir de mitad de temporada, la eficiencia de una wildcard es cada vez menor».
Yamaha continúa apoyándose en pilotos de pruebas como Augusto Fernández y Andrea Dovizioso, además de mantener parte del trabajo en Japón para ensayos de durabilidad. Aun así, el mensaje desde dentro es claro. «Algunos desarrollos que estamos haciendo ahora para la moto actual serán útiles para la del próximo año», concluye Bartolini, en una hoja de ruta marcada por la necesidad de reconstruir el proyecto a medio plazo.
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