
Aitor Tomás, el hombre detrás de la recuperación de Martín, Acosta y Aldeguer
En MotoGP no todo ocurre sobre la moto. Hay una parte silenciosa, invisible para el gran público, que empieza cuando se apagan las cámaras y el piloto se tumba en una camilla. Ahí es donde entra Aitor Tomás, fisioterapeuta y osteópata con seis temporadas de experiencia en el Mundial, y una figura cada vez más presente en el paddock. Tras haber trabajado con nombres como Aleix Espargaró o Álex Rins, en 2025 su día a día gira alrededor de tres jóvenes protagonistas del campeonato: Jorge Martín, Pedro Acosta y Fermín Aldeguer.
La oportunidad de trabajar con Martín no llegó de forma forzada ni planificada según cuenta para L’esportiu de Cat. “Surgió de manera muy natural”, explica Tomás, apoyado en la relación previa con Aleix Espargaró y Pedro Acosta, ambos representados por Albert Valera. Con Jorge ya había trabajado anteriormente, y como ocurre en el deporte de élite, el veredicto es rápido: “En un minuto en la camilla, ya saben si vales o no”. Martín buscaba dar un paso adelante en la recuperación, y decidió confiar en él.
Jorge Martín y el reto más difícil: volver a confiar
El 2025 de Jorge Martín ha sido uno de los más duros que se recuerdan para un campeón del mundo. Cuatro accidentes graves, varias operaciones y solo siete grandes premios disputados. Un año marcado por el dolor físico, pero también. sobre todo, por el impacto emocional. “Físicamente no creo que tenga ningún problema en volver a ser el que era”, afirma Tomás con convicción. El verdadero reto está en otro plano: “En el ámbito psicoemocional es donde habrá más trabajo, en recuperar la confianza”.
La gravedad de la situación fue real. Tras el accidente de Qatar, Martín pasó dos semanas ingresado en Doha, con riesgo incluso para viajar en avión. “Volvió en un jet privado, haciendo escalas porque no podía estar muchas horas seguidas volando”. Una experiencia límite que dejó huella. “Pensaba que se moría”, reconoce ahora Tomás, explicando que incluso llegó a despedirse de su pareja. Para él, el cuerpo y la mente no pueden separarse: “A través del físico puedes llegar a las emociones”.
Por eso, el objetivo no es solo recuperar al piloto, sino a la persona. “Todos los que le rodeamos estamos trabajando para volver a ver al Jorge que ganó el Mundial en 2024”.
¿Volver demasiado pronto? “Fue muy sensato”
Ante la sucesión de lesiones, la pregunta era inevitable: ¿regresó Martín antes de tiempo? La respuesta de Tomás es clara: “Absolutamente no”. Al contrario, defiende su prudencia: “Fue muy cauteloso y regresó cuando tenía que hacerlo”. Para él, el deporte de motor también tiene un componente incontrolable: “El factor suerte desempeña un papel muy importante. No todo depende de ti”.
Además, desde que es campeón del mundo, Martín ha cambiado su enfoque: “Quiere dominarlo todo y no arriesgarse”. Ya ha cumplido su sueño, y eso también transforma la manera de enfrentarse al riesgo.
Aldeguer y Acosta: dos talentos, dos caminos distintos
La actualidad también ha puesto el foco en Fermín Aldeguer, lesionado de gravedad entrenando, con una fractura en la diáfisis del fémur izquierdo. El diagnóstico es prudente: “En pretemporada es imposible que llegue, y lucharemos para que sea en la primera carrera”. Tomás insiste en no crear falsas expectativas: “El fisioterapeuta no manda, acompaña”.
La comparación con Pedro Acosta es inevitable. El murciano sufrió una lesión muy similar y en apenas quince días ya estaba sobre la moto. Pero Tomás lo deja claro: “Cada cuerpo reacciona diferente. Y la lesión de Aldeguer es algo más compleja”.
Sobre la supuesta rivalidad entre ambos, el relato es menos dramático de lo que suele contarse. “No son amigos, pero no tienen ningún problema”. Acosta, eso sí, tiene una ética muy marcada: “Va a las carreras a trabajar y a ganar, no a hacer amigos”. Profesionalismo puro.
Pedro Acosta y la frustración de no poder luchar
Con Acosta, Tomás percibió claramente la frustración a lo largo de 2025. “Pedro es muy transparente. Se ha frustrado por ser un ganador”. Quiere títulos, y rápido. “Su vida es la moto, no piensa en otra cosa”, y entender que no podía ser campeón por un factor ajeno a él fue un golpe duro. Pero también fue un punto de inflexión: “Le ayudó a encontrar un nuevo objetivo, y llegaron los podios”.
Lesiones, dolor y superhéroes reales
El síndrome compartimental sigue siendo una constante en MotoGP. “Es el clásico”, junto a las fracturas de clavícula. Tomás se muestra claro: “La recuperación es corta y los riesgos son bajos, así que soy partidario de operar”. Y mira al futuro con curiosidad, pensando en cómo afectará el reglamento de 2027.
Cuando habla de los pilotos, lo hace con admiración: “Son personas, pero también superhéroes”. Su tolerancia al dolor es extrema, y su percepción del riesgo, única. “Cuando tú estás frenando desde el asiento de copiloto, ellos todavía están acelerando”.
Más allá de la camilla
Lo que diferencia a Aitor Tomás no es una máquina concreta, sino su forma de trabajar. “Intento ofrecer un trabajo coral, ir más allá de la sesión”. Investigación, protocolos propios y una implicación total con cada caso. “Buscamos trets diferencials”, explica.
En MotoGP, donde todo va al límite, ese detalle puede marcar la diferencia entre volver… o no volver nunca.
¿Te SUSCRIBES GRATIS a Motosan.es en la campana 🔔? ¡SIGUE HACIA ABAJO para ver las ÚLTIMAS NOTICIAS!