
Jorge Lorenzo y Víctor Cubeles: una alianza para formar al piloto más completo
En la última entrevista de DURALAVITA, Jorge Lorenzo y Víctor Cubeles hablaron sobre la colaboración que unirán al ex piloto de MotoGP, a su padre y al joven talento zaragozano. Lo que empezó como un proyecto individual para Víctor se ha convertido en un plan integral, con padre e hijo aportando su experiencia para llevarlo a lo más alto. La meta es ambiciosa: que Cubeles llegue al Mundial como uno de los pilotos más preparados de la historia, con un equilibrio perfecto entre técnica, físico y mentalidad.
La ilusión de acompañar a un talento en formación
Para Lorenzo, trabajar con Víctor es mucho más que un proyecto profesional: es revivir su propia trayectoria y compartir sus aprendizajes. “Ahora ves a Víctor y se despierta esa llama. Decir, ostras, voy a acompañar a un chaval que está pasando por lo mismo que yo pasé en su día”, comenta. El ex campeón destaca la importancia de un acompañamiento integral que combine disciplina, trabajo y pasión.
Su ambición es clara: quiere que Víctor sea el “Cristiano Ronaldo de las motos”. Un objetivo grande, ambicioso y realista a la vez, porque, según Lorenzo, “aunque tengas poco talento, si trabajas, le vas a ganar seguro al que no trabaja”. El mensaje es firme: el esfuerzo diario y la constancia son la base de cualquier éxito en el mundo de las motos.
Técnica, físico y mentalidad: la fórmula completa
El entrenamiento de Víctor no se limita solo a pilotar: combina técnica, fuerza, flexibilidad y preparación mental. “Ahora estás en 1,60, todavía pesa muy poco, con lo cual le tienen que poner 12 kilos de músculo. Pero con esa edad no se pueden coger pesas todavía, hay que hacer flexiones, dominadas, natación y sobre todo estiramientos”, explica Lorenzo. Su agilidad y movilidad lo convierten en un piloto destacado incluso en ejercicios muy rápidos de circuito pequeño, donde sorprende hasta a pilotos experimentados como Maverick Viñales.
La preparación mental también ocupa un lugar central. Lorenzo ha enseñado a Víctor a manejar la presión, a concentrarse y a mantener la calma antes de las carreras. Además, la meditación se incorpora como herramienta para mejorar la concentración y la claridad mental, siguiendo ejemplos de grandes atletas como Kobe Bryant, LeBron James o Cristiano Ronaldo. Lorenzo reconoce que «empezar con 14 años le da a Víctor una ventaja clave sobre otros jóvenes que comienzan más tarde».
Aprender de los mejores: Maverick Viñales como compañero de entrenamiento
Uno de los puntos más interesantes de este proyecto es el entrenamiento conjunto con Maverick Viñales. Víctor tiene la oportunidad de medirse con un piloto de MotoGP que ha ganado carreras con tres marcas diferentes, aprendiendo directamente de su experiencia. “Aunque él esté todavía aprendiendo la técnica, tú ves cosas que él hace y le das consejos, y al final él se adapta a la primera”, comenta Lorenzo, destacando la rapidez de aprendizaje del joven piloto.
Esta dinámica genera beneficios mutuos: «Viñales también se enfrenta a un reto técnico al intentar seguir el ritmo de Víctor en ejercicios de agilidad, lo que mejora su propia preparación». Este tipo de entrenamiento recuerda a la filosofía que Valentino Rossi implementó con los jóvenes talentos, manteniéndose en la élite hasta los 42 años y dejando un legado de formación en el motociclismo.
Entre disciplina y diversión: el equilibrio de Jorge Lorenzo
Jorge Lorenzo se describe como una combinación de disciplina extrema y disfrute personal. “El Jorge Lorenzo serio y disciplinado está ahí, pero también el que se va a Maldivas o a Dubái a disfrutar. No me etiqueto, puedo ser las dos personas”, asegura. Esta dualidad permite transmitir a Víctor la importancia de la disciplina sin perder la motivación ni la pasión por el deporte, enseñándole que el éxito no está reñido con disfrutar del camino.
Presencial y online: adaptarse a las circunstancias
La colaboración entre Lorenzo y Víctor combina entrenamientos presenciales y seguimiento remoto. Gracias a vídeos y correcciones a distancia, el joven piloto puede trabajar en la técnica y recibir ajustes precisos aunque Lorenzo se encuentre en Dubái. Sin embargo, Lorenzo subraya que «el entrenamiento presencial, en circuitos como Albaida, es fundamental para corregir detalles al momento y aprovechar condiciones más favorables que en Zaragoza, donde el frío puede limitar las sesiones».
Los entrenamientos se adaptan a todos los aspectos del pilotaje: desde circuitos pequeños para la agilidad hasta recorridos más grandes para la velocidad y la resistencia. Cada sesión está pensada para que Víctor mejore en todos los frentes, desde la técnica pura hasta la preparación física y la resistencia mental.
Sacrificios y compromiso: la clave del éxito
El camino hacia la élite implica también decisiones difíciles. Víctor podría tener que trasladarse cerca de Albaida para entrenar con regularidad, un sacrificio que el propio piloto reconoce como necesario:“Si de verdad quieres esto, tienes que hacer unos sacrificios”. La disciplina y el compromiso son esenciales, pero Lorenzo y su padre acompañan al joven piloto, asegurándose de que cada esfuerzo se traduzca en progreso y aprendizaje.
Dejando un legado: formar al piloto del futuro
Para Lorenzo, el proyecto con Víctor no solo se trata de resultados inmediatos, sino también de dejar un legado. Tras su retirada, busca nuevos desafíos y la satisfacción de ver a un talento crecer bajo su tutela. “Lo que me mueve es la ilusión de acompañar a un chaval, de ayudarle a convertirse en el mejor posible”, concluye.
La unión de experiencia, talento y pasión de los Lorenzo con la proyección de Víctor Cubeles promete construir un proyecto sólido y ambicioso. Con entrenamiento constante, técnica depurada y la guía de dos referentes del motociclismo, el joven piloto se prepara para afrontar los desafíos del Mundial con todas las herramientas necesarias para alcanzar la élite.
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