
Viñales se plantea si su camino de desarrollo con la RC16 es el adecuado tras el chasco que se llevó en Tailandia.
El pasado invierno fue especialmente exigente para Maverick Viñales. El piloto de Roses afrontó una pretemporada de trabajo intenso, marcada por la disciplina y el compromiso. Su preparación alcanzó un nuevo nivel con la incorporación de Jorge Lorenzo como entrenador personal, una alianza que buscaba potenciar tanto el aspecto físico como el técnico del catalán. Horas de gimnasio, sesiones de moto y una dedicación absoluta al detalle parecían augurar un inicio de curso prometedor.
Sin embargo, el duro entrenamiento no evitó que Viñales viviera uno de los fines de semana más frustrantes de los últimos tiempos en Tailandia. Allí, nada le salió según lo planeado. La falta de agarre fue el principal obstáculo que le transmitió su KTM en todo momento, un factor que le impidió mostrar el potencial que venía insinuando durante las pruebas invernales.
El caso de Maverick dentro del proyecto de Mattighofen es singular. Su estilo de conducción ha marcado una vía de desarrollo diferente a la del resto de pilotos de la marca austríaca. Tanto a nivel de componentes como en la puesta a punto, el piloto catalán ha optado por caminos alternativos en busca de sensaciones más finas y adaptadas a su forma de pilotar.
El camino quizás no sea el correcto
Esa independencia, aunque prometedora a largo plazo, también le ha hecho encontrarse con más dificultades en este arranque de temporada y se está planteando si este es el camino correcto o debe volver a la misma senda que el resto de compañeros. Brasil para él será decisivo en este aspecto y así lo ha confesado en las declaraciones que nos ha hecho llegar nuestro colaborador Manuel Pecino.
«En Tailandia no estaba perdido. Fui realista en mis palabras. No trabajamos para quedar los últimos, sino para estar delante. Hubo una KTM delante y no éramos nosotros, tenemos que mejorar y trabajar más duro«, explica el de Roses. Este fin de semana volverá a salir con la misma configuración que en Tailandia, esta será la última prueba de fuego antes de decidir si se sube a la RC16 que llevan el resto de sus compañeros.
El debut en Buriram, escenario que abrió el curso, no hizo justicia al esfuerzo invertido durante los meses previos. La elección técnica y de puesta a punto que adoptó el español no le ofreció los resultados esperados: finalizó 19º en la carrera sprint y 16º en la carrera larga del domingo, cruzando la meta a 36 segundos del vencedor, Marco Bezzecchi, y a más de medio minuto de su compañero de marca, Pedro Acosta.
Última oportunidad a su KTM
«En Sepang elegimos un camino, que para mi, fue bastante acertado. Sin embargo, en Tailandia no funcionó. Le daré una oportunidad más a esta moto, para ver si en condiciones diferentes sigue funcionando. Si no, vamos a pasar a la moto que llevan todos. Lo más importante es entender lo antes posible si la dirección que tomamos está bien o si la carrera de Tailandia fue solo una casualidad«, sigue.
El problema es el grip delantero. «La diferencia con el resto de pilotos no es solo de puesta a punto, es bastante diferente en cuanto al chasis y otras cosas. Hay que entender si es debido a las condiciones específicas de Tailandia. Sufro mucho con el agarre delantero. Modificamos mucho la moto y no cambia el efecto en el agarre delantero, es el problema que tuvimos en Tailandia«.
«Hay que entender si fue algo puntual de este circuito o si puede ser algo habitual en todos los circuitos. Tenemos que darle una oportunidad más. De verdad creo que en Sepang había un gran potencial. Pero en Tailandia, la parte trasera tenía un 90% de agarre, y la delantera solo el 10%«, sentencia Viñales.
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