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Joan Garriga, el comecocos

31 Dic. 23 | 18:00
Garriga MotoGP

Nuestro protagonista de hoy, Joan Garriga, que se hizo eterno por su duelo contra Sito Pons en 1988 por el primer título de 250cc para un español.

Garriga nacía un 29 de marzo de 1963 en Barcelona y se convertiría en uno de los pilotos más queridos de la afición española en los años ’80. Su estilo agresivo y su facilidad para superar a sus rivales le hizo ganarse el apodo del “comecocos”, figura que llevaría siempre en su casco, lo que le hacía fácilmente reconocible.

Garriga, junto a Pons y Cardús, mostraron al mundo que los pilotos españoles podían ganar en otras categorías de mayor cilindrada. Hasta entonces nuestros pilotos habían sido especialistas en 50cc, 80cc o 125cc. Joan fue campeón de España en 1984, 1986 y 1987, pero también se atrevió con la resistencia, ganando las prestigiosas 24 Horas de Montjuic en 1984 y 1987.

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La rivalidad que tuvo con Sito Pons en el campeonato de España se trasladó al Mundial en aquel 1988, su mejor temporada. Aquello fue un duelo mayúsculo entre dos antagonistas. De un lado un piloto cerebral y calculador como Pons, con una potente Honda. Del otro Garriga, visceral y agresivo, con una Yamaha con mejor chasis.

Pons contaba para las quinielas por la corona, ya había sido subcampeón en 1986 y tercero en 1987. En cambio Garriga, que había finalizado 11º el año anterior (de ahí su mítico 11 aquel año), estaba por detrás en Yamaha de otros nombres como Lavado o Cadalora. Fue un año inolvidable para todos lo que lo vivimos, donde Garriga fue capaz de llegar más allá del límite su 250cc y puntuar en todas las carreras. Pons fue delante todo el campeonato, pero siempre Garriga pisándole los talones.

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Sólo en una ocasión el comecocos lideró el campeonato. Tras la cita de Assen en la que Dominique Sarron tiró a Pons en la última chicane y Garriga, que había estado peleando el podio con Cornú, se encontró el primer lugar. Al pasar por meta le dedicó un corte de mangas al suizo, que durante toda la carrera había estado vacilando de la velocidad punta de su Honda.

Aquella temporada Garriga conseguiría tres victorias, la última en Brno. En principio quedarían dos Grandes Premios tras la cita checa, pero la carrera en Argentina se suspendía, dejando sólo Brasil para decidir todo. Aquello perjudicó las opciones de Joan que llegaría a cinco puntos de Pons. A su rival le valía entrar a su rueda para ganar el título.

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Se esperaba una carrera muy disputada, ya que Yamaha parecía adaptarse a la perfección al trazado de Goiania. Lavado, Cadalora y Garriga clasificaban arriba, aunque Pons también estaba listo para pelear. Lamentablemente aquel gran momento duró poco. Al poco de empezar la carrera Martin Wimmer caía y sacaba de pista a Garriga.

El “comecocos” se quedaba el último y empezaba una endemoniada remontada, inútil, hasta el quinto lugar. Pons aseguró el podio y con ello se convertía en el primer campeón español de 250cc. Para Pons el título, para Garriga la leyenda y es que España se dividió entonces entre aficionados de uno u otro.

En 1989 Garriga volvería a intentarlo, pero esta vez las muchas caídas lastraron sus opciones. No pisó el podio y acabaría 8º. Para 1990 decidía saltar a 500cc donde compitió durante tres temporadas. Pese a no tener una moto oficial, ni los mejores neumáticos, finalizaría 6º, 7º y 7º en la clasificación final de esos años.

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Su gran momento llegó en Donington Park ’92 cuando logró su primer y único podio en la categoría reina, al ser tercero detrás de Rainey y Gardner. Como hecho destacado, aquel día salió con 40 de fiebre y querían impedir que saliese a pista. Un merecido colofón para un piloto que pese a no ser campeón del mundo, dejó un recuerdo imborrable en la afición.

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