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Faltan 87 días para MotoGP con Remy Gardner y la herencia del salvaje “Cocodrilo”

9 Dic. 19 | 07:30
Gardner MotoGP
Foto motogp.com

Seguimos con nuestra cuenta atrás de dorsales y para hoy viajamos a Australia. Un país que a nivel de motociclismo le debe mucho a Wayne Gardner, el primer campeón de 500cc australiano de la historia.

Wayne Gardner debutaría en Assen ’83 de una forma trágica, tanto que incluso pensó en la retirada. El campeón en vigor, Franco Uncini, caía y quedaba en medio de la pista. Cuando el australiano intentó esquivarlo por la izquierda, el piloto accidentado salía a “cuatro patas” por su lado siendo inevitable el impacto. Uncini perdió el casco y dio una vuelta de 360 grados en el aire para quedar tirado inconsciente en el asfalto.

Todos se temían lo peor, pero como obra de un milagro, Uncini sobrevivió y meses después volvería a la competición. De hecho en la actualidad integrado dentro de MotoGP, es el encargado de la seguridad de los pilotos y recientemente fue nombrado Leyenda de MotoGP. Esa recuperación hizo que Gardner aceptara mentalmente de su debut y en 1985 lo tendríamos compitiendo con HRC en 500cc.

Su salvaje estilo, unido al título mundial de 1987, atrajo a Australia al Mundial de Grandes Premios. Cita que se disputa de forma continuada desde 1989. Él ganó esa primera espectacular carrera en Phillip Island y tras él llegaron las otras leyendas australianas, Doohan y Stoner. Con la marcha de este último el motociclismo en su país está huérfano de héroe aunque en los últimos años Jack Miller ha sobresalido, por capacidad y carisma.

Wayne Gardner, aunque se retirase nunca se separó del todo del campeonato y cuando su hijo Remy mostró interés y cualidades para competir, decidió apoyarle. El dorsal “#87” puede parecer que lo porte en honor a su padre, campeón en 1987, pero nada más lejos de la realidad. Según el propio protagonista contó hace poco: “A los 9 años fuimos al club de motos para tener la licencia para las mini motos y me dieron el 87 a mi y el 88 a mi hermano Luca”. Por lo que podemos decir que el destino hizo un guiño.

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“Cocodrilo” Gardner se mudó con Remy y su familia a Barcelona en 2012, al saber que hoy en día las mejores copas de promoción y campeonatos están en España. En 2012 Remy debutaría en el Campeonato de España de Velocidad (CEV) en la categoría de Moto3, pero tras varias temporadas sin resultados y con lesiones, decidieron que no estaba hecho para motos pequeñas. Su estatura además lo confirmaba, le convendría pilotar a lo “salvaje” como su padre, motos de gran cilindrada.

En 2015 hizo su última temporada de Moto3, con Mahindra, sin resultados destacables sobre una moto inferior. En 2016 ya en el CEV de Moto2, ganó en su última carrera disputada en el circuito de Barcelona Cataluña y corrió la segunda mitad del Mundial de Moto2 con el Tasca Racing. Definitivamente, pese a no tener resultados en Moto3, llegaba a la categoría intermedia del Mundial.

La consolidación le llegó en el equipo Tech3, con el que participó en Moto2 durante las temporadas 2017 y 2018. Su moto, la Mistral, siempre se mostró inferior a las Kalex. Cada año ha avanzado un poco más y en 2019 ya con el equipo de Edu Perales con una Kalex, empezó la temporada deleitándonos con un espectacular estilo y sus mejores resultados.

Fue cuarto en Losail y para la segunda cita en Argentina, luchó por la victoria contra Baldassarri. Tuvo que conformarse con la segunda posición, pero así llegaba su primer podio mundialista. En Jerez sufrió una fuerte caída, que pareció cortar su proyección. A partir de entonces volvieron los irregulares resultados, entrando en los puntos pero lejos de la cabeza.

En su actual equipo Remy Gardner ha encontrado un buen ambiente donde confía seguir creciendo la temporada que viene. Aunque rechazase un posible acuerdo con KTM para saltar a MotoGP la temporada que viene, su objetivo sigue siendo ser campeón del mundo de la categoría reina. Los australianos no admiten medias tintas, forma parte de su carácter, no están aquí para pasar el rato y ante tal esfuerzo, la ambición es máxima.

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De todos los actuales pilotos en el Mundial de Grandes Premios es el único hijo de un campeón de la categoría reina. Sólo hay un caso en la historia de padre e hijo campeones de MotoGP, los Roberts. ¿Será capaz algún día Remy de emular a su padre? Tiene 21 años y mucha cuerda aún por delante. Valentía y velocidad no le faltan al heredero del salvaje “Cocodrilo”.

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