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Faltan 99 días para MotoGP con Jorge Lorenzo, algo más que un campeón

27 Nov. 19 | 07:30
Lorenzo
Foto Víctor Cuervo (Motosan)

Superamos la barrera de los 100 para llegar a un número muy especial. Jorge Lorenzo tiene muchos admiradores, no en vano ha sido cinco veces campeón del mundo y nos ha deleitado con inolvidables batallas.

Hace poco volvía a ver carreras como las de Mugello, Cataluña o Brno la temporada pasada, carreras en las que Jorge Lorenzo volvió a ser aquel piloto ganador que deslumbró en Yamaha. Su última victoria, en el Red Bull Ring en un impresionante duelo contra Marc Márquez, hacía que no pudiésemos imaginar que poco más de un año después, colgaría el mono tras un malísimo año de lesiones y falta de adaptación con Honda.

Todo en la vida llega y a veces cuando menos te lo espera, sólo queda aceptarlo con honradez y sencillez, tal y como Jorge Lorenzo ha hecho hace unas semanas en el Circuito Ricardo Tormo. Por muy grande que hubiera sido en MotoGP, mentalmente ya había pasado página y no tenía sentido seguir compitiendo. Ni para un campeón como él ni para Honda, la decisión fue la correcta y muestra de ello fue las caras de felicidad, al celebrar juntos la triple corona antes de separar sus caminos.

“No soy un gran piloto, soy un campeón”, respondía Lorenzo la temporada pasada a Domenicali antes de empezar a ganar. He tenido el privilegio de seguir su carrera deportiva y siempre he tenido la sensación que “Giorgio” corría mejor enfadado que en paz. Una paz que con la edad y la madurez fue en aumento, haciendo que fuera más consciente y feliz, a la vez que menos rápido. Un Lorenzo “cabreado” era prácticamente imbatible.

Ha ganado tres títulos de MotoGP con nombres en pista como Rossi, Stoner, Pedrosa, Simoncelli, Márquez, Dovizioso… ¡Tela! Por eso ya lo de “campeón” se le queda corto y en el Gran Premio de España de la próxima temporada en Jerez, será nombrado Leyenda. Que nadie dude que lo merece de sobra, ya que estamos ante un piloto “TOP 10” en la historia de nuestro deporte, a la altura de otros como Wayne Rainey o Kenny Roberts, que al igual que él consiguieron tres coronas en la categoría reina.

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Su carrera deportiva está lleno de momentos inolvidables que para siempre quedarán en nuestras retinas. Su debut en Jerez con 15 años recién cumplidos sobre aquella Derbi con patrocinio de Caja Madrid. Se perdió los entrenamientos del viernes porque aún tenía 14. Su primera victoria en Brasil 2003 le bautizó como el “Por fuera” al adelantar a Stoner y Pedrosa a la vez en la última vuelta.

No fue campeón de 125cc, seguramente su Derbi no estuvo a la altura de Honda o Aprilia, pero en 250cc le llegarían los primeros éxitos a lo grande. En 2005, en su primer año en el cuarto de litro, con Honda, nos deleitó con unas apuradas de frenada y una valentía inusitada. Fue un año de aprendizaje para en 2006, ya con Aprilia y Gigi Dall’igna, dominar la categoría durante dos años. Llegaron sus celebraciones como la de “Espartano” o la “Rocky”.

Antes de ser bicampeón del mundo, Yamaha se fijó en él. Lin Jarvis lo eligió para estar al lado de Valentino Rossi en MotoGP. Debutó aquel 2008 con tres poles consecutivas. Dos podios y en la tercera carrera su primera victoria. Parecía que iba a “comerse el mundo”, pero después llegaron las caídas, los momentos difíciles y Jorge reculó un poco. Lo justo para en 2009 presentarse como el mayor rival del intocable Valentino Rossi.

Con su misma moto le plantó cara casi hasta el final, firmando el subcampeonato en MotoGP. Al año siguiente, la gloria. ¿Cómo olvidar aquel 10 del 10 del 10? Donde por fin un español se llevaba el título, el segundo en categoría reina tras el de 500cc de Crivillé en 1999. Jorge Lorenzo lo hizo de forma incontestable, estableciendo entonces un nuevo récord de puntuación en un año, el de 383. Récord vigente hasta que ha sido superado por Marc Márquez esta temporada.

En 2011 Yamaha estuvo por detrás de Honda y aunque peleó como siempre, tuvo que conformarse con el subcampeonato por detrás de un gran Casey Stoner. En 2012 “se la devolvería”, Lorenzo recuperaba la corona contra el australiano y su compañero, Dani Pedrosa. MotoGP cambiaría en 2013 con la vuelta de Rossi como compañero y el debut del talento precoz, Marc Márquez, en MotoGP.

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Aquel 2013 perdió el campeonato contra Marc Márquez por apenas 4 puntos. Todo se decidió el Valencia en un histórico final. De aquella temporada quedaron varios detalles. Uno es que Lorenzo ganó más carreras que el campeón y otra, sus lesiones de clavícula. En Assen, cayó el jueves para romperse la clavícula izquierda. Voló a Barcelona, se operó y regresó para competir el sábado. Una heroicidad, un sufrimiento que seguramente le marcaría en el futuro, pero que le hizo sacar 11 puntos de la nada.

2014 fue un año que empezó muy mal y que enderezó con victorias en la parte final. Yamaha mejoró su rendimiento, con la incorporación del cambio “seamless” y para 2015 llegaba el regreso del mejor Lorenzo. Más poles, más vueltas rápidas y más victorias que su rival y compañero de box, Rossi, hicieron que aunque ganase sólo por cinco puntos, fuese un justo campeón. Nadie puede decirle que no se lo mereciera al menos tanto como Valentino.

Sin darse cuenta, pese a su inmenso talento para competir, Lorenzo fue metiendo la palabra “miedo” cada vez más en su discurso. Desde 2016 su mente fue cambiando poco a poco. Lo que antes le salía fácil, ahora debía trabajarlo mucho más. Ducati fue un paso más y en 2017 apenas vimos al verdadero Jorge. En 2018 se destapó cuando la marca de Borgo Panigale prefirió a Petrucci antes que a él, encorajado nos deleitó con un pilotaje del más alto nivel.

Lamentablemente llegaron las lesiones. Desde Aragón 2018 fue golpeado una y otra vez, hasta que mientras que se revolcaba en la grava de Assen 2019, supo que ya no quería volver a competir. La última vez que vimos al auténtico Lorenzo fue durante esas primeras vueltas del Gran Premio de Cataluña esta temporada, con una de sus salidas al límite. Lástima que acabase en una caída tan ruidosa, con Dovizioso, Rossi y Viñales por el suelo con él.

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Todos los campeones, incluso los mejores, tienen un proceso de crecimiento, madurez y decrecimiento. En estos últimos años hemos visto como se apagaba esta estrella, poco a poco. Aunque aún tengamos la tristeza de no volver a verlo competir, me quedo con las emociones que nos ha hecho sentir y con su sonrisa en el momento de saber que todo había acabado. Tiene salud, se ha ganado la vida haciendo lo que le apasionaba y ahora le queda casi todo por delante para disfrutar. Gracias Jorge.

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