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El director deportivo de Ducati: «Tenemos que ayudar a Bagnaia a encontrar una solución y llegar al nivel de Márquez»

19 Ene. 26 | 19:45
Foto: MotoGP

Ducati: un equipo que celebra, pero también aprende a ser humilde

La fría Madonna di Campiglio, en pleno corazón de los Alpes italianos, se ha convertido en los últimos días en un punto de calor para Ducati. La marca roja ha presentado su GP26, la máquina con la que Marc Márquez y Pecco Bagnaia afrontarán la temporada 2026 de MotoGP, y lo ha hecho en un ambiente en el que el optimismo se mezcla con la prudencia. La presentación, además de servir para mostrar la nueva moto, ha sido un momento de reflexión interna: un ejercicio de balance tras un 2025 de “dos velocidades”, en el que el equipo vivió el éxito de un campeón y, al mismo tiempo, las dificultades de un piloto que no terminó de encontrar su mejor versión.

En ese contexto, Mauro Grassilli, director deportivo de Ducati Lenovo, se mostró consciente para MotoSprint, de la responsabilidad que implica liderar un proyecto de tal magnitud. No solo por el peso del nombre de Ducati, sino por el impacto global que tiene un equipo que, temporada tras temporada, es referencia en MotoGP. “Tenemos una responsabilidad significativa hacia la empresa, ya que llevamos su nombre por todo el mundo”, reconoció. Y lo dijo con la claridad de quien sabe que el color rojo no solo es una tonalidad, sino un símbolo que genera expectativas y exige resultados. “La responsabilidad de llevar este color en un año tan importante me hace pensar que solo podemos hacerlo peor”, añadió, en una frase que revela una mezcla de humildad y exigencia.

2025: un año de extremos y una lección de gestión humana

Grassilli describió el 2025 como una temporada marcada por una dualidad difícil de gestionar. Por un lado, el equipo vivió la satisfacción de ver a Marc Márquez recuperar el título mundial, y por otro, la preocupación de ver a Pecco Bagnaia perder consistencia y rendimiento. “2025 estuvo lleno de satisfacciones por un lado del garaje y extremadamente complicado por el otro”, afirmó, en una frase que resume el contraste que marcó el año.

La clave, según el director deportivo, fue encontrar un equilibrio entre proteger a los pilotos y proteger a la empresa. “Lo que aprendí es a intentar proteger a nuestro piloto y, al mismo tiempo, a la empresa. En mi opinión, afrontamos esta difícil situación de la mejor manera posible. Aprendí humildad para gestionar un momento tan delicado”, explicó. La palabra “humildad” aparece como el eje central de su reflexión, porque, en un deporte donde el éxito se celebra públicamente, también hay que aprender a lidiar con el fracaso sin que se convierta en una crisis interna.

Grassilli reconoció que el mayor desafío no fue solo técnico, sino emocional y organizativo: gestionar la alegría extrema de un campeón y, al mismo tiempo, la dificultad de otro piloto. “Tenemos el mismo enfoque hacia los pilotos: si uno gana, es justo celebrar. Si, por otro lado, un piloto tiene problemas, es justo estar cerca de él y afrontarlo juntos. No es fácil, al mismo tiempo”, comentó, y añadió que, pese a lo complicado, el equipo lo hizo con responsabilidad. “También es injusto no celebrar si uno de los dos tiene problemas. Nuestros pilotos son extremadamente inteligentes y nos han facilitado este aspecto”.

Marc Márquez: un campeón que se gana el respeto del equipo

Dentro de ese relato, Grassilli no solo destacó el rendimiento de Márquez, sino también su humanidad. El director deportivo explicó que la incorporación del ahora nueve veces campeón no fue solo una decisión deportiva, sino también un desafío humano, y que la figura de Nadia Padovani fue clave para preparar al equipo ante la llegada de Marc. “Nadia nos preparó en cuanto le informamos de nuestra decisión de contratarlo, así que nos habló de ello desde una perspectiva personal”, reveló.

Además, Grassilli contó una anécdota que muestra el nivel de profesionalidad y compromiso de Márquez. En el primer test oficial de Marc como piloto Ducati, en Montmeló 2024, el español ya estaba preparado más allá de lo deportivo. “En la primera reunión, se sabía todos los nombres, apellidos y cargos de todos los miembros del equipo. Cuando alguien que no conocía se presentó, respondió: ‘No estabas en la página web’”, narró Grassilli. “Estudió a todos los miembros del equipo en la página web para estar listo para la primera reunión”, añadió, dejando claro que Márquez no solo se entrena en pista, sino también en el terreno humano y organizativo.

El director deportivo comparó a Márquez con otra leyenda de Ducati, Troy Bayliss, para describir una cualidad que pocos pilotos poseen: la capacidad de conectar con todo el equipo, desde el piloto estrella hasta los trabajadores que no aparecen en los focos. “La actitud de Marc me recuerda mucho a sus años dorados en Superbikes. Al entrar en la recepción, Marc saluda a los chefs, come y luego vuelve a la cocina para darles las gracias”, relató. “Esta amabilidad hacia quienes no están en primera línea, pero que contribuyen al resultado final, es algo que muy pocos poseen”.

Bagnaia y el reto de recuperar el nivel

Pero la temporada 2026 no solo girará en torno a Márquez. Grassilli dejó claro que el objetivo es que Bagnaia vuelva a ser el piloto dominante que Ducati necesita. “No me gustaría volver a experimentar estas situaciones porque es realmente complicado gestionar un momento de extrema dificultad junto con uno de extrema felicidad. Espero que Pecco alcance el nivel de Marc. Tenemos que ayudar a Pecco a encontrar una solución y estar al frente”, dijo, marcando el rumbo del trabajo interno que deberá realizar el equipo.

La frase es un aviso claro: Ducati no puede permitirse un nuevo año de dos velocidades. La marca necesita que ambos pilotos sean protagonistas, y esa es la exigencia que Grassilli deja sobre la mesa.

Mercado de fichajes: mantener a Marc, construir el futuro

El objetivo es claro: retener a Marc Márquez. “Como hicimos con Pecco en 2024, anunciándolo antes de Qatar, nuestro objetivo es mantener a Marc”, afirmó. Sin embargo, el directivo admitió que las negociaciones están siendo más complejas que la primera vez.Hay aspectos que no abordamos en el primer contrato y que nos están haciendo pensar. La posible renovación está tardando más que la redacción del primer contrato”.

Eso sí, Grassilli se mostró tranquilo sobre la posibilidad de que otro fabricante se entrometa en la negociación. “No creo que el tiempo que nos estamos tomando para negociar con Marc se deba a la entrada de otro fabricante”, afirmó. “Es normal que los competidores se acerquen, nuestro objetivo es acabar en la misma posición”, añadió, dando a entender que Ducati confía en poder cerrar el acuerdo sin perder el control de la situación.

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