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Jorge Martín con una frecuencia cardíaca durante la carrera se mantiene constantemente alrededor de 200

5 Ene. 26 | 18:30
Foto: Michelin

El piloto de Aprilia revela las extremas exigencias físicas de MotoGP, con pulsaciones que rozan las 200 durante toda una carrera, y detalla el estilo de vida disciplinado que exige la categoría reina.

Para Jorge Martín, el entrenamiento no es una rutina, es una obsesión. El piloto de Aprilia, que en 2026 afronta su segunda temporada con el equipo de Noale, desvela hasta qué punto la preparación física define el éxito en la MotoGP moderna. En una época donde la disciplina ha sustituido a los excesos, el español se erige como un ejemplo de profesionalismo extremo, analizando cada latido y cada caloría con la meticulosidad de un científico.

«Estoy muy obsesionado con mi condición física»

“Consulto los datos a diario. Estoy muy obsesionado con mi condición física. Es mi estilo de vida”, confesó Martín en una entrevista. Su filosofía es clara: “Disfruto entrenando. Disfruto practicando deporte. Disfruto comiendo bien. Quiero mantenerme en forma”. Pero detrás de ese disfrute hay una disciplina férrea. “Estoy realmente obsesionado y cuento cada caloría que como y quemo para mantenerme en un nivel alto”, detalló el piloto de 27 años, dejando claro que sin esta dedicación, el máximo rendimiento es imposible.

La conversación surgió tras el intercambio de impresiones que mantuvo en el GP de Misano con el piloto de Fórmula 1 Lando Norris, quien visitó el paddock. La comparación entre ambas disciplinas fue reveladora. “A Lando le impresionó lo alta que es mi frecuencia cardíaca durante las carreras. Me dijo que se siente muy relajado al pilotar”, explicó Martín. Mientras Norris reconoció centrar su entrenamiento en el cuello y algo de resistencia, el español desveló cifras abrumadoras: “Tuve casi 200 pulsaciones por minuto durante toda la carrera”.

«El cuerpo de un piloto de MotoGP trabaja constantemente al límite”

Este esfuerzo cardiovascular constante, que según Martín roza las 203 pulsaciones por minuto en condiciones extremas de entrenamiento, subraya la brutal exigencia de pilotar una moto de MotoGP. “Mientras que un piloto de Fórmula 1 permanece relativamente quieto en la cabina, el cuerpo de un piloto de MotoGP trabaja constantemente al límite”, analizó. A esta carga física se suma una demanda mental única, ya que el piloto debe gestionar en carrera elementos como los mapas de motor de forma independiente, algo que también sorprendió a Norris.

Por eso, el entrenamiento de resistencia es un pilar fundamental en la rutina del madrileño. “Por eso hago mucho entrenamiento de resistencia”, afirmó. Pero su enfoque va más allá del simple cardio. Para Martín, el triángulo de entrenamiento, nutrición y recuperación es indisoluble. Cada componente está medido y optimizado para garantizar que llega al domingo con la capacidad de soportar 45 minutos de tensión extrema.

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