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Julián Simón: “La caída de Montmeló me cambió la carrera y también la cabeza”

11 Ene. 26 | 15:06
Fuente: RRSS @julito60

El accidente de Montmeló que cambió el rumbo de su trayectoria deportiva

Julián Simón siempre ha sido Julito para el paddock, un apodo que encierra cercanía, talento y una trayectoria marcada por decisiones valientes, éxitos tempranos y una resiliencia poco común. Campeón del Mundo de 125 cc en 2009 y subcampeón de Moto2 en 2010, su carrera deportiva parecía destinada a desembocar en la élite absoluta del campeonato. Sin embargo, una lesión grave cambió el rumbo de su historia y le obligó a reinventarse sin abandonar nunca el deporte de su vida.

Las declaraciones que articulan este artículo proceden de una entrevista en profundidad realizada por Motorbike Magazine, un diálogo extenso y honesto en el que Simón repasa sin filtros los momentos clave de su trayectoria, desde los éxitos iniciales hasta las decisiones más complejas de su etapa final como piloto profesional. Llegó al Mundial bajo un proyecto humilde y tardó en disponer de las herramientas necesarias para despegar. En ese contexto tomó una de las decisiones más arriesgadas de su carrera, bajar de 250 cc a 125 cc en un movimiento de todo o nada que acabó siendo decisivo. Sabía que tenía que jugarme algo grande si quería ser campeón, recuerda. El resultado fue un título mundial que le catapultó de nuevo hacia arriba y un primer año en Moto2 en el que fue subcampeón, confirmando que su talento estaba preparado para retos mayores.

Ese impulso se vio frenado en seco en 2010, en Montmeló, tras un toque con Kenan Sofuoglu cuando luchaba por el campeonato.Aún veo la caída y se me encoge el estómago. La pierna quedó totalmente destrozada”, explica Julito con crudeza. Aquella lesión, doble fratura de tibia y peroné en la pierna derecha, supuso un antes y un después, no solo a nivel físico, sino también mental. “Fueron muchas operaciones, infecciones, tornillos doblados… fue muy difícil volver a sentirme fuerte encima de la moto, admite

La herida invisible

Más allá del daño físico, Simón subraya la pérdida de confianza como uno de los factores más determinantes. “No era solo que doliera, era que mentalmente ya no eras el mismo. Acababa carreras llorando de rabia y de dolor. A ello se sumaron decisiones precipitadas, cambios de equipo y la sensación de haber perdido a las personas que mejor le entendían dentro del box. “Con perspectiva, me arrepiento de no haber parado a pensar mejor algunas cosas”, reconoce.

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Pese a todo, el piloto de Villacañas nunca dejó de luchar. “De esos años me quedo con que no dejé jamás de entrenar ni de intentarlo. Puedo dormir tranquilo porque lo di todo”, afirma. Su último tramo en Moto2 estuvo lleno de destellos, podios puntuales y fines de semana en los que volvió a demostrar su calidad, aunque la oportunidad de seguir en el Mundial acabó esfumándose.

Mirar a los ojos a los mejores

En ese camino, Julito compartió pista con algunos de los pilotos más determinantes de su generación. Al hablar de Marc Márquez, su análisis es tan directo como respetuoso. Es el piloto con más hambre que he visto nunca. Quiere ganar siempre, en cualquier condición, y eso hace que su aceptación del riesgo sea superior a la media”. Para Simón, competir contra él suponía una exigencia constante que afectaba incluso al enfoque mental de sus rivales.

También destaca la inteligencia del actual Márquez, capaz de tomar decisiones estratégicas clave para relanzar su carrera. “Supuso dejar el dinero a un lado y empezar de cero, pero lo hizo con una ambición brutal”, señala.

Nueva piel

El final de su etapa como piloto no fue el final de su historia en el Mundial. Al contrario, abrió una nueva etapa como asesor y coach, primero con Tito Rabat y posteriormente en estructuras de primer nivel. Desde 2019, Julito Simón forma parte del proyecto de Yamaha Factory Racing en MotoGP, un rol que desempeña desde dentro del box con naturalidad y humildad.

“Nunca pensé que disfrutaría tanto de una victoria o un podio desde este lado. La emoción es incluso mayor porque la compartes con todo el equipo”, confiesa. Su función se centra en ser un nexo entre piloto y estructura técnica, aportando visión en pista, calma en los momentos de presión y coherencia en la toma de decisiones. “Lo más importante es no marear al piloto y trabajar siempre en conjunto con el equipo”, explica.

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Actualmente trabaja codo con codo con pilotos como Fabio Quartararo y Álex Rins, de quienes destaca talento natural, capacidad de aprendizaje y una ambición bien entendida. Sobre Quartararo es claro. “Es un campeón. Ha aprendido a sacar el máximo de lo que tiene y eso le hará aún más fuerte cuando vuelva a tener una moto ganadora.

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