
La foto que no se podía fallar: MotoGP se mira al espejo en Kuala Lumpur
No fue silencio. Tampoco gritos. Fue ese murmullo tenso que solo existe cuando todo tiene que salir bien y no hay margen para el error. Voces elevadas, prisas contenidas y miradas al cielo calculando minutos de luz. Así arrancó uno de los momentos más simbólicos del arranque de temporada: la foto oficial del Mundial de MotoGP, esa imagen que resume poder, espectáculo y negocio.
La escena tenía algo de coreografía milimétrica. “No, no, aún no… que todavía no es de noche del todo”, avisaba Diego Sperani, fotógrafo del Mundial, mientras todos miraban el reloj sin dejar de mirar las Torres Petronas. A unos metros, Víctor Seguí, responsable de interacción con la comunidad, hacía recuento visual. “¿Han llegado ya todos? Falta Marc… sí, allí al fondo, dile que se acerque, quedan cinco minutos de luz”. Cinco minutos que valían oro.
Luces, motos… y todos menos dos
El escenario no podía ser más simbólico: una terraza elevada, Kuala Lumpur a los pies y las Torres Petronas encendiendo su protagonismo poco a poco. No estaban todos, eso sí. Fabio Quartararo, ausente tras lesionarse un dedo y con el desgaste de una relación cada vez más tensa con Yamaha, ya había puesto rumbo a Andorra. Tampoco Fermín Aldeguer, aún en proceso de recuperación.
El resto, impecables. Pilotos vestidos para la ocasión, sonrisas ensayadas y paciencia infinita, aunque la mayoría llegaba con el cansancio acumulado de tres días intensos de test en Sepang. No era el momento favorito de nadie, pero nadie falló. Todo por la causa.
El reto era mayúsculo: colocar a todos los pilotos, sus motos y el skyline perfecto en un solo encuadre. Cada fotógrafo quería su sitio. Cada paso mal dado podía arruinar la toma. Literalmente. Un intento por lograr una imagen distinta terminó con una caída sobre el césped y una carcajada inesperada de Marc Márquez, dedo en alto incluido, como preguntando si todo estaba bien. Todo estaba bien. Forma parte del show.
La noche justa, ni un segundo antes ni después
El secreto estaba en el tiempo. No podía ser de noche cerrada, pero tampoco de día. Ese punto exacto en el que queda un hilo de luz natural mientras las torres comienzan a brillar. Una postal perfecta. A las 20:30 hora local, todo encajó.
Decenas de asistentes, personal de Dorna y miembros de los equipos ayudaron a colocar a los pilotos sobre sus motos. Cuando todo estuvo listo, Seguí volvió a tomar la palabra con un aviso clave: “Muy importante: esta foto no se puede publicar antes de las 20:30”. Primero Dorna. Luego el mundo. Las reglas del negocio también se fotografían.
El resultado fue exactamente el esperado: una imagen poderosa, estética, casi excesiva. Muy americana. Muy luminosa. Muy MotoGP. De esas que no solo presentan una temporada, sino que venden una idea global de espectáculo.
MotoGP quiere tocar a sus fans… y que se note
La noche no terminó ahí. Al abandonar el hotel rumbo a otro evento, los pilotos atravesaron un pasillo humano formado por cientos de aficionados. Autógrafos, selfies, gestos de cansancio mezclados con sonrisas sinceras. Nadie se escondió. Nadie pasó de largo.
La foto ya estaba hecha. Perfecta. Medida al milímetro. Pero el verdadero objetivo no era la imagen, sino lo que representa: un Mundial que se mira al espejo, se reconoce poderoso y se prepara para volver a escena. Con luz justa. Con ruido controlado. Y con todo el mundo mirando.
¿Te SUSCRIBES GRATIS a Motosan.es en la campana 🔔? ¡SIGUE HACIA ABAJO para ver las ÚLTIMAS NOTICIAS!