
MotoGP, fuera del gran escaparate de Forbes
En el deporte profesional hay una ley silenciosa que rara vez falla: cuando el dinero entra en escena, la transparencia sale por la puerta de atrás. Los salarios reales, las primas por objetivos y los contratos publicitarios de los grandes atletas solo se conocen con exactitud en contadas ocasiones. En la mayoría de los casos, las cifras que circulan son estimaciones construidas a partir de filtraciones, fuentes del sector y análisis de mercado. Y en ese terreno, el motociclismo vuelve a quedar en un segundo plano. Porque esta es, en realidad, una historia de MotoGP… sin MotoGP.
Las listas de Forbes, referencia anual para medir quiénes son los deportistas mejor pagados del planeta, vuelven a dejar a las dos ruedas fuera de la conversación. No hay ningún piloto de MotoGP entre los diez primeros, ni siquiera entre los cincuenta con mayores ingresos. Una ausencia que no sorprende, pero que sí retrata con crudeza el lugar que ocupa el campeonato dentro del negocio global del deporte.
El dinero no sigue al riesgo, sigue a la audiencia
MotoGP es uno de los deportes más exigentes y peligrosos del mundo, pero ese factor apenas tiene peso en el reparto económico. Lo que determina los grandes contratos no es la valentía ni el espectáculo, sino el alcance. Cuántas personas miran, cuántas consumen, cuántas marcas quieren estar asociadas a ese nombre. En ese juego, la categoría reina de las motos compite contra gigantes como la NBA, la NFL o el fútbol internacional, y ahí la batalla está perdida de antemano.
Aunque Dorna cifra en millones los aficionados que siguen el campeonato cada temporada y más de tres millones asistieron a las carreras en directo en 2025, ese impacto queda lejos del que generan otros deportes. El resultado es claro: MotoGP es muy relevante dentro de su propio ecosistema, pero casi invisible cuando se amplía el foco al deporte profesional mundial.
Fórmula 1 sí, MotoGP no
Ni siquiera el automovilismo sale especialmente bien parado en la lista Forbes. Solo dos pilotos aparecen entre los cincuenta deportistas con mayores ingresos: Lewis Hamilton y Max Verstappen. Ambos, campeones del mundo y figuras globales, se mueven en cifras cercanas a los 80 millones de dólares anuales. Son números inalcanzables para cualquier piloto de MotoGP, incluso para los campeones.
En el paddock de las motos, los rumores sobre salarios siempre han sido habituales. Cuando Fabio Quartararo renovó con Yamaha, se habló de un contrato que podía rondar los 12 millones de euros por temporada. Una cifra altísima dentro del campeonato, pero irrelevante en comparación con los ingresos de las superestrellas del baloncesto, el béisbol o el fútbol americano. Marc Márquez ha sido durante años la excepción, el único capaz de acercarse a otro nivel gracias a su impacto mediático y a acuerdos publicitarios fuera del paddock, pero incluso él queda lejos de los grandes nombres de Forbes.
La realidad económica del paddock
Más allá de las figuras de fábrica, la situación es todavía más clara. Muchos pilotos de MotoGP, especialmente en equipos satélite o privados, se mueven con salarios base de seis cifras. Los oficiales ganan más, sumando primas y patrocinadores personales, pero el techo sigue siendo bajo si se compara con la élite del deporte mundial.
El contraste es evidente cuando se mira a otras disciplinas. Un jugador de la NBA puede firmar un contrato de más de 200 millones de dólares y no aparecer ni siquiera entre los 50 mejor pagados del mundo. En la lista dominan nombres como Stephen Curry, estrellas del béisbol, figuras de la NFL y, por supuesto, Cristiano Ronaldo, que encabeza el ranking con cifras astronómicas. El boxeo, otro deporte de alto riesgo, también tiene una presencia constante en los puestos altos.
¿Puede cambiar este escenario?
La llegada de Liberty Media como nuevo propietario de MotoGP ha reavivado el debate. El objetivo es claro: aumentar el valor mediático del campeonato, ampliar su audiencia y convertirlo en un producto más atractivo para patrocinadores globales. Si esa estrategia funciona, el dinero acabará llegando también a los pilotos. No de forma inmediata, pero sí de manera progresiva.
Aun así, nadie espera ver a un piloto de MotoGP liderando la lista Forbes en el corto plazo. La diferencia estructural con otros deportes es demasiado grande. Eso no resta valor a lo que ocurre en pista, pero sí plantea una reflexión de fondo: en un campeonato donde el riesgo es máximo, la seguridad económica de sus protagonistas debería estar garantizada cuando bajan de la moto por última vez.
MotoGP seguirá ofreciendo espectáculo y héroes, aunque el gran dinero siga mirando hacia otro lado.
Lista top 10 (en dólares) : 1. Cristiano Ronaldo (275 millones), 2. Stephen Curry (156 millones), 3. Tyson Fury (146 millones), 4. Dak Prescott (137 millones), 5. Lionel Messi (135 millones), 6. LeBron James (133,8 millones), 7. Juan Soto (114 millones), 8. Karim Benzema (104 millones), 9. Shohei Ohtani (102,5 millones), 10. Kevin Durant (101,4 millones). 22. Lewis Hamilton (80 millones), 24. Max Verstappen (78 millones).
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