
El piloto de Honda repasa en una entrevista con La Gazzetta dello Sport su faceta más personal, desde su nueva paternidad hasta su pasión por los videojuegos.
Luca Marini no es un piloto al uso. El de Honda, de 28 años, se define a sí mismo como un hombre de contrastes: capaz de alcanzar los 350 km/h sobre una MotoGP y, al mismo tiempo, encontrar la paz en las horas más tranquilas del alba. En una entrevista con La Gazzetta dello Sport, el italiano ha repasado su faceta más personal, elegido nuevo embajador de la marca Trc, un proyecto de ‘workwear del futuro’ que combina sostenibilidad y resistencia.
Preguntado por su enfoque en la pista, Marini desmonta el tópico del piloto puramente racional. «En realidad, nuestro deporte no es tan racional como se piensa. Hay una preparación enorme, física, mental y técnica, pero cuando estás en carrera y tienes que ir más rápido que los demás, la racionalidad deja paso a la imprevisibilidad», explica. «Una estrategia siempre existe, pero puede cambiar por completo. Estar preparado para cualquier eventualidad es fundamental«.
Instinto versus matemáticas
Sobre si su pilotaje es más matemático o instintivo, Marini no duda. «El instinto es fundamental. No existe una fórmula universal: cada piloto se prepara de forma diferente. Ambas cosas van juntas, pero es el instinto el que puede marcar la diferencia».
El piloto de Honda también reflexiona sobre la velocidad del día a día en MotoGP. «Es una vida rápida, pero hoy tienes que serlo en todo. Lo único que realmente corre más que tú es el tiempo, el cronómetro: tienes que intentar batirlo continuamente, aunque sea dificilísimo».
La paternidad y el riesgo
Marini se convirtió en padre recientemente, y reconoce que la experiencia le ha cambiado. «Te cambia profundamente como hombre. Pero en la moto conozco perfectamente mi mente y mi cuerpo, y soy capaz de aislar todo lo demás. El cambio lo siento más en el tiempo libre: me encanta tener a mi hija en el paddock, sin embargo, cuando trabajo, sigo totalmente concentrado».
El italiano valora cada momento de su corta carrera. «Intento hacer pocas cosas y hacerlas bien. Sé que la carrera es breve, así que me dedico al máximo al entrenamiento y a la familia. Mi momento de paz es el amanecer: me despierto temprano con mi hija, cuando todo está aún quieto».
Preguntado por sus referentes fuera del mundo de las motos, Marini señala a Jannik Sinner. «Es un gran ejemplo, tanto por su mentalidad como por su actitud». Sobre su estilo personal, el italiano se define como auténtico. «Es simplemente lo que soy. Me gusta ser auténtico. La elegancia para mí es una actitud, no solo estética«. Su prenda favorita es un «jeans loose fit, ancho. Siendo muy delgado, me hace sentir más cómodo».
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