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Marini: «Ver cuánto ha crecido Honda confirma que tomé la decisión correcta»

6 Mar. 26 | 19:45
Foto: RRSS Luca Marini

Luca Marini: experiencia y una obsesión intacta por la velocidad

En el paddock de MotoGP hay pilotos que viven el fin de semana de carreras con intensidad absoluta y otros que, incluso en medio de esa vorágine, conservan cierta calma. Luca Marini suele moverse en ese segundo grupo. Habla con tranquilidad, a veces se detiene a comentar cualquier cosa cotidiana y no tiene problema en alargar unos minutos más una conversación antes de volver al garaje.

A sus 28 años, el italiano afronta su sexta temporada en la categoría reina, ya plenamente asentado en el proyecto de Honda. El invierno previo a 2026 no fue especialmente movido en lo deportivo, aunque sí en lo personal. Con una hija pequeña en casa, la rutina ha cambiado, incluso si el calendario del campeonato apenas deja tiempo para parar, y así lo ha explicado en una entrevista para MOWMAG. “Es una experiencia maravillosa”, explica sobre la paternidad. “Pero el tiempo vuela”. El invierno incluyó incluso una pequeña gripe familiar que afectó a todos en casa, algo que recuerda con naturalidad. “Pasó rápido, los tres la superamos”.

Prepararse mejor que nunca

Después de varios años en MotoGP, Marini tiene claro que el margen de mejora está en los detalles. La experiencia acumulada le ha llevado a cambiar su forma de preparar cada temporada. “Intento prepararme mejor que en otras temporadas, aprovechando todo lo que he aprendido”, explica. Y aunque la exigencia del campeonato es enorme, intenta mantener siempre una perspectiva positiva: “Tenemos muchísima suerte de formar parte de este deporte. Pilotar una MotoGP es algo increíble”.

Ese trabajo se refleja en múltiples áreas. El piloto italiano dedica mucho tiempo al análisis de datos y al estudio del comportamiento de la moto en pista, pero también presta atención a aspectos que a menudo pasan desapercibidos. Uno de ellos es la alimentación, un punto especialmente delicado para él. “Intento comer mejor porque todavía tengo algunos problemas estomacales”, reconoce. En un campeonato que obliga a viajar constantemente entre continentes, mantener una rutina saludable no siempre es sencillo. Jet lag, cambios de dieta o horarios irregulares forman parte del día a día de los pilotos.

Crecer dentro de Honda

Cuando Marini decidió fichar por Honda, muchos interpretaron el movimiento como una apuesta arriesgada. La marca japonesa atravesaba un momento complicado y el rendimiento de la moto estaba lejos del de sus rivales directos.

Con el paso de las temporadas, el italiano cree que el trabajo ha empezado a dar resultados. “Ver cuánto ha mejorado la moto desde que llegué y cuánto he crecido yo también me hace pensar que fue la decisión correcta”, explica.

El día a día dentro de una estructura tan grande como Honda también tiene algo de particular. La marca japonesa es un gigante industrial y el equipo técnico cambia constantemente. De hecho, cada inicio de temporada trae caras nuevas al box. “Llegas al primer test del año y siempre hay ingenieros japoneses que no habías visto antes”, comenta entre risas. “Es bonito presentarte e intentar entender en qué parte de la moto están trabajando”. Esa curiosidad le ha llevado incluso a intentar aprender japonés, un reto que reconoce que no es precisamente sencillo.

Diversión sobre dos ruedas, incluso fuera del circuito

Aunque el campeonato exige una preparación constante, Marini también busca momentos para desconectar. Uno de los planes que más disfruta es salir a rodar en minimotos con su equipo en Cattolica. La idea surgió como una forma de pasar tiempo juntos fuera de los circuitos, pero terminó convirtiéndose en algo más. Las motos pequeñas son incómodas —especialmente para un piloto alto como él— y el esfuerzo físico es mayor de lo que parece. “Nos divertimos muchísimo”, recuerda. “Y aunque no lo parezca, es bastante difícil pilotarlas rápido”.

Mirando hacia los resultados

El progreso técnico de Honda ha cambiado el enfoque de la temporada. Durante los últimos años la prioridad era reconstruir la competitividad del proyecto. Ahora empieza a hablarse de resultados más ambiciosos.

Marini no se obsesiona con un objetivo concreto, pero cree que el podio es una meta alcanzable si el desarrollo continúa en la misma dirección. Creo que podemos hacerlo bien”, señala. “La moto ha mejorado y ahora podemos centrarnos en sacarle el máximo partido”.

El futuro del campeonato

El paddock también debate ya sobre el futuro técnico de MotoGP, especialmente sobre el paso a motores de 850 cc que llegará en los próximos años. Marini prefiere no sacar conclusiones precipitadas.

Recuerda que en el pasado los cambios de cilindrada no siempre han tenido un impacto directo en los tiempos por vuelta. Para él, el factor que realmente marca la diferencia sigue siendo el neumático, especialmente ahora que Pirelli entrará en escena en el campeonato.“Lo que te hace bajar los tiempos son los neumáticos”, resume con claridad.

La velocidad como motor

Más allá de reglamentos, estrategias o proyectos técnicos, hay algo que sigue motivando a Marini exactamente igual que cuando empezó a competir: la velocidad.

Habla de ella con entusiasmo cuando recuerda algunos momentos en circuitos como Silverstone Circuit, Phillip Island Circuit o Losail International Circuit, donde la sensación de aceleración y el viento golpeando el casco hacen que todo cobre sentido. “Siempre ha sido lo que más me ha gustado”, reconoce. Y para seguir sintiéndolo, su filosofía es simple: trabajar todo lo posible, no dejar nada al azar y seguir persiguiendo ese momento que todo piloto busca en la pista. Porque incluso después de años en la élite, Marini sigue teniendo claro el objetivo final: intentar ganar.

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