
MotoGP dice adiós a los reinicios de carrera forzados
MotoGP ha puesto fin a una de las imágenes más clásicas —y controvertidas— de su historia reciente. La FIM ha aprobado una medida inmediata que prohíbe reiniciar una moto empujándola en pista o en las escapatorias, tanto en carreras como en entrenamientos. La norma se aplicará no solo al Campeonato del Mundo de MotoGP, sino también a Superbikes, Resistencia y todas las categorías bajo su paraguas.
Durante años, volver a subirse a la moto tras una caída formaba parte del ADN del motociclismo. El ejemplo más recordado sigue siendo el Gran Premio de Argentina 2018, cuando Marc Márquez se detuvo en la parrilla instantes antes de la salida y logró reiniciar su Honda. Aquella acción fue legal entonces, pero también marcó un punto de inflexión en el debate sobre seguridad y límites reglamentarios.
Nuevo protocolo tras una caída
A partir de ahora, cualquier moto que no pueda rodar tras un accidente o un problema técnico deberá ser retirada de inmediato. Los comisarios tendrán que moverla detrás de la primera línea de protección, fuera de la pista y de las escapatorias. Está terminantemente prohibido volver a arrancar la moto en esas zonas.
El reinicio solo podrá realizarse en la vía de servicio o en un lugar claramente seguro, siempre lejos del trazado. Además, todas las reparaciones o ajustes deberán hacerse en esa zona protegida, y únicamente por el propio piloto, sin ayuda externa, más allá del apoyo de los comisarios para trasladar la moto.
El papel decisivo de los comisarios
El reglamento diferencia dos escenarios clave. Si el motor se cala tras una caída, la moto deberá ser conducida fuera de las escapatorias antes de cualquier intento de reinicio. Si el motor sigue en marcha, los comisarios evaluarán el estado de la moto y decidirán si puede continuar. Ante cualquier riesgo de seguridad —como fugas de líquidos—, el piloto será detenido.
Ignorar las indicaciones de los comisarios podrá conllevar bandera negra y sanciones económicas importantes, lo que refuerza el peso de su criterio en situaciones límite.
Menos épica, más seguridad
Con esta decisión, MotoGP elimina una práctica que aportaba imágenes espectaculares, pero también riesgos evidentes. Volver a la carrera tras una caída ya no dependerá de la improvisación ni del instinto del piloto, sino de un protocolo estricto y conservador.
La categoría reina se alinea así con campeonatos como el British Superbike, donde estas normas llevan años aplicándose. Se pierde parte de la épica clásica del motociclismo, pero se gana en coherencia y, sobre todo, en seguridad. A partir de ahora, levantarse y empujar ya no será una opción.
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