
Quartararo y Yamaha: una relación personal puesta a prueba en 2026
Cuando Yamaha presentó su equipo para la temporada 2026, el mensaje fue claro: comienza una nueva etapa. No solo por los nombres o la estética, sino por el lanzamiento oficial del proyecto V4, una apuesta técnica que marca un antes y un después para la marca de Iwata. En el centro de todo sigue estando Fabio Quartararo, el piloto que ha crecido, ganado y también sufrido junto a Yamaha.
Su historia con la marca japonesa no es circunstancial. Es total. “He pasado toda mi carrera en MotoGP con Yamaha”, recuerda el francés en un documental reciente publicado por motogp.com. Y añade algo que va más allá de lo profesional: “Para mí, es algo personal intentar que Yamaha vuelva a la cima”. Esa frase resume el peso emocional que acompaña cada decisión que toma.
Creer otra vez: el punto de inflexión llamado Bartolini
Uno de los momentos más importantes de la última etapa de Quartararo no ocurrió en una pista, sino en una reunión. Su encuentro con Max Bartolini, ahora una de las figuras clave del proyecto técnico de Yamaha, supuso un giro en su percepción del futuro. Fabio lo tuvo claro desde el inicio: “Intenté conectar con él desde el primer día. Conduje siete horas solo para tener una reunión de tres horas”.
De aquella conversación nació algo que el propio Quartararo define como un cambio interno profundo. “Max Bartolini es alguien con quien he tenido una gran conexión desde el primer día”, explica. No fue una promesa vacía ni un discurso triunfalista. Al contrario. Bartolini fue honesto: el camino sería largo y complejo. Pero precisamente esa sinceridad fue lo que convenció al campeón del mundo. “Me hizo pasar de no creer en el proyecto a creer en él”, admite, subrayando que nunca le habló de volver a ganar de inmediato.
Cambiar la mentalidad para cambiar el resultado
Uno de los grandes retos de Yamaha no ha sido solo técnico, sino cultural. Quartararo lo expone con claridad cuando habla de la diferencia entre formas de trabajar. “Sabemos que la mentalidad japonesa es mucho más lenta que la italiana y estamos trabajando para cambiar este aspecto”, explica, señalando una de las claves del proceso de transformación interna.
Ese cambio ya empieza a notarse en el día a día. Fabio pone un ejemplo muy concreto: “Cuando algo funciona, no esperamos dos meses para utilizarlo: lo utilizamos inmediatamente”. Puede parecer un detalle menor, pero en MotoGP ese tiempo puede marcar la diferencia entre avanzar o quedarse estancado.
Mirarse en el espejo de Honda
En este proceso, Quartararo no pierde de vista lo que ocurre alrededor. Honda se ha convertido en una referencia clara de que incluso los gigantes pueden caer… y levantarse. “Honda pasó mucho tiempo en una situación difícil, pero ahora ha vuelto. Ha dado un paso adelante”, apunta el francés.
Ese progreso también tiene consecuencias prácticas. Gracias a sus resultados, Honda ha subido un nivel en el sistema de concesiones, mientras que Yamaha seguirá en el escalón más bajo también en 2026. Una desventaja reglamentaria que obliga a afinar cada decisión y a acelerar el desarrollo del nuevo concepto técnico.
2026 como examen real del proyecto Yamaha
Por todo ello, Yamaha mira a 2026 como un año clave, casi definitivo para validar el camino elegido. “El verdadero proyecto de Yamaha es que todo funcione de cara a 2026”, explica Quartararo, que no habla tanto de títulos inmediatos como de señales claras. “Ver si el camino tomado es el correcto y si los resultados llegan en un tiempo relativamente corto, o al menos si hay grandes mejoras”.
Para Fabio, sin embargo, hay un factor que pesa más que cualquier discurso estratégico: las sensaciones. “Lo único que me puede convencer es sentir que soy rápido y que me lo estoy pasando bien”, afirma sin rodeos. En MotoGP, cuando el piloto deja de disfrutar, todo lo demás pierde sentido.
Aquí es donde el relato se vuelve aún más íntimo. Quartararo no esconde que su compromiso con Yamaha convive ahora con una reflexión personal. “Cuando firmé para este año y el próximo, mi objetivo era conseguir grandes resultados para Yamaha”, recuerda. Pero el contexto ha cambiado. “Ahora mismo también quiero pensar en mí mismo, en mi futuro personal y en mis objetivos”.
Desde la fábrica, voces como la de Maio Meregalli han reiterado el deseo de mantener a Quartararo como pilar del proyecto. Pero el piloto francés ha sido constante en su mensaje: necesita competitividad, necesita volver a luchar arriba. No por ego, sino porque es ahí donde siente que pertenece.
La relación entre Quartararo y Yamaha sigue siendo profunda, casi identitaria. Pero 2026 será algo más que una temporada: será la prueba definitiva de si ese vínculo puede volver a traducirse en victorias… o si ambos tendrán que replantearse su camino.
¿Te SUSCRIBES GRATIS a Motosan.es en la campana 🔔? ¡SIGUE HACIA ABAJO para ver las ÚLTIMAS NOTICIAS!