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Roser Alentá reafirma la relación de los Márquez: “Marc y Alex se entienden con una mirada”

10 Ene. 26 | 15:00
Foto: RRSS Marc Márquez

Roser, la madre de los campeones también se sincera

Roser Alentá, madre de Marc y Álex Márquez, también tuvo su espacio en «El Objetivo», dejando una de las intervenciones más emotivas de la noche. Lejos del foco mediático habitual que rodea a sus hijos, Roser habló desde la naturalidad de una madre que sigue viviendo todo con una mezcla constante de orgullo, nervios y emoción contenida.

Desde el primer momento reconoció que todavía le cuesta asimilar la dimensión de lo que están logrando sus dos hijos: «No me acostumbro a tanta gente, siento un orgullo brutal de ver a los dos aquí». Para ella, ver a Marc y Álex compartiendo escenario y éxito es algo que nunca llegó a imaginar: «No me imaginaba ver a los dos así, como madre es un sueño». Más allá de los resultados, lo que más valora es que ambos vivan de lo que aman: «Hacen su pasión y entonces están satisfechos, contentos… que disfruten el momento».

«Yo sufro lo más grande»

Como madre, Roser no ocultó la parte más dura de verles competir cada fin de semana. Reconocía que el sufrimiento es constante y que lo vive de una forma muy personal: «Yo sufro lo más grande». De hecho, explicaba que rara vez acompaña al paddock y que prefiere seguir las carreras desde casa: «No viajo mucho, me encierro en casa, en la tele, sola, no quiero a nadie a mi lado».

Ni siquiera la compañía cercana le sirve para aliviar los nervios en esos momentos: «Si hay alguien a mi lado, mi pareja o algo, les digo que se callen». Una forma muy clara de explicar hasta qué punto vive las carreras con intensidad, incluso a distancia.

«Los dos son unos cachondos»

La conversación dejó también espacio para las anécdotas familiares y el lado más divertido de los hermanos Márquez. Roser los definía con humor: «Los dos son unos cachondos, siempre tienen la gracia, me vacilan, pero luego los castigo». Una relación cercana, llena de bromas, pero también de ese equilibrio tan reconocible entre madre e hijos. Al hablar de sus personalidades, marcaba bien las diferencias entre ambos: «Marc lo tiene todo muy calculado y Álex es más venga para aquí, venga para allá». Dos formas distintas de ser que, sin embargo, se complementan a la perfección desde pequeños.

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Roser también recordó cómo eran de niños, dejando claro que la energía no es algo nuevo en la familia. «De pequeños eran trastos, Marc más que Álex, no me dejaba dormir por las noches», confesaba entre risas. Aun así, destacaba la conexión especial que siempre han tenido: «Los dos en una mirada se entienden, uno pone la cabeza y el otro el movimiento».

Esa complicidad sigue presente hoy, aunque reconoce que ahora los vive de otra manera: «En un tiempo no los veo más allá que del día a día». La temporada, los viajes y el calendario hacen que todo pase muy rápido, pero la emoción nunca desaparece. De hecho, Roser ya anticipa lo que viene cada año: «En febrero ya se me pondrá el gusanillo en el estómago». Una intervención sincera y cercana que mostró a Roser Alentá como lo que es: una madre orgullosa, nerviosa y profundamente humana, que vive el éxito de Marc y Álex Márquez desde el corazón y, muchas veces, desde el silencio del salón de su casa.

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