
Marc Márquez desgrana su presente y su futuro inmediato y deja claro que su manera de afrontar MotoGP ha cambiado
La presentación de la Ducati GP26 en Madonna di Campiglio ha dejado una de esas noticias que marcan el rumbo de una temporada antes incluso de que arranque. Marc Márquez y Ducati han alcanzado un acuerdo para prolongar su relación dos temporadas más, según ha podido saber nuestro colaborador Manuel Pecino que nos traslda las declaraciones del 93. El actual campeón del mundo, que ya había mostrado su ambición y su evolución como piloto, da ahora un paso definitivo: su vínculo con la fábrica italiana se extenderá al menos, de manera verbal por el momento, hasta finales de 2028.
El anuncio no es oficial todavía, pero parece que la renovación debe hacerse pública antes del inicio de la temporada, que arranca el 1 de marzo en Tailandia. Todo apunta a que la fecha elegida para el anuncio coincidirá con el evento de lanzamiento del Mundial en Kuala Lumpur, previsto para el 7 y 8 de febrero, justo después de los primeros test colectivos de 2026. La urgencia de cerrar el acuerdo responde a un mercado que se mueve cada vez antes: “Los contratos cada vez se cierran antes”, reconoció el propio Márquez durante la presentación.
Para entender la importancia de este acuerdo hay que recordar el contexto: tras once temporadas en Honda, Marc dio el salto a Ducati en 2024, primero con Gresini y después con el equipo oficial. En su primer año como piloto de fábrica, el catalán firmó un palmarés impresionante: 11 victorias, 15 podios, ocho poles y 15 triunfos en sprint. Sin embargo, el Mundial de 2025 se torció en su tramo final tras el accidente en Indonesia, cuando fue arrollado por Marco Bezzecchi y se perdió las últimas cuatro carreras ya como campeón. Pese a ello, su proyecto con Ducati se mantiene intacto y ahora se consolida con una extensión de contrato que le asegura permanecer en rojo hasta los 35 años.
Renovación: el gran eje de la temporada
La renovación de Márquez no es un detalle menor: es el pilar del proyecto deportivo de Ducati. En la presentación, el propio piloto se refirió a su futuro con una frase que resume su posición: “Si miras mi trayectoria, cuando he estado en un equipo en el que me encuentro bien, en el que me siento rápido, pues trato de no moverme”. Y añadió: “Mi primera opción es tratar de permanecer en Ducati, pero hay que ir paso a paso”.
El catalán dejó claro que el acuerdo está muy avanzado, pero también que el mercado se acelera: “El mercado cada vez se decide antes”. Por eso, aunque él preferiría esperar un poco más, reconoció que el proceso no puede dilatarse eternamente: “Mi renovación con Ducati ahora está en ‘9 de 10’”. Una frase que cobra aún más peso con la noticia de que el acuerdo estaría prácticamente cerrado.
La extensión será de dos años, lo que supone que el piloto de Cervera seguirá vistiendo el rojo al menos hasta finales de 2028. El contrato todavía no se ha hecho público, pero la decisión ya está tomada: Márquez apuesta por un vínculo largo porque, como explican desde su entorno, “mantiene intactas las ganas de seguir corriendo y compitiendo al máximo nivel”.
Un discurso que encaja con el acuerdo
La renovación de Márquez no llega en un momento cualquiera. Su discurso durante la presentación fue largo, reflexivo y lleno de matices, como si el propio piloto estuviera dejando claro que su forma de afrontar MotoGP ha cambiado sin perder el hambre de siempre.
Empezó con una anécdota que mezcla humor y superstición: tras probar un coche y quedarse demasiado cerca del muro, contó cómo surgió una conversación con Marc y Pecco sobre las estrellas. “He visto que Pecco ha puesto las tres estrellas, que yo estoy de tentación… ¿me pondrías uno?” le preguntó. Y su respuesta fue contundente: “No, ya las he llevado el año pasado. No, no, así no va a ser, hermano”. El 93 sigue siendo su marca, su identidad: “Al final mi logo es el 93 y con eso es que me siento identificado y creo que mis fans también”. Y añadió una frase cargada de simbolismo: “Y las estrellas las tenemos guardadas en el corazón”.
Objetivos claros, sin obsesiones
Marc quiso dejar claro que su ambición sigue intacta, pero que ha aprendido a gestionar la presión. “Siempre digo lo mismo. No hay obsesión, pero hay objetivos”, explicó. Y el objetivo es evidente: “Este año me gustaría luchar por un título más”. No lo dice como un deseo, sino como una responsabilidad: “Creo que tenemos la responsabilidad y la presión de hacerlo”.
La clave, según el piloto, es la preparación: “Tenemos que intentar prepararnos lo mejor posible para que cuando esa preparación se encuentre con la situación estemos ahí listos para cualquier problema y saber reaccionar”. Y vuelve a insistir: “Sí, me gustaría luchar por el título”.
Un contexto distinto al año pasado
La diferencia entre 2025 y 2026, según Marc, es enorme. El año pasado entró en Ducati con cautela: “Empezaba un poquito más… con un poquito más de precaución porque entraba en un equipo nuevo”. Ahora la situación es otra: “Conozco el equipo, conozco la moto”. Y eso cambia la exigencia: “Nos tenemos que preparar para luchar con Pecco, con Alex, con Bezzecchi, con Aprilia o con KTM”.
Márquez también recordó que en MotoGP todo puede cambiar de un día para otro: “En una pretemporada puede cambiar todo”. Y destacó que la temporada se construye carrera a carrera: “Ya no es solo de un año para otro, sino que de una carrera a otra puede cambiar todo, como se vio de Motegi a Indonesia”.
Recuperación física: calma y aprendizaje
Sobre su brazo y su estado físico, el piloto fue honesto y detallado: “Hace dos semanas tuve el típico bajoncillo que hay en las rehabilitaciones”. Aun así, el balance es positivo: “El hueso se soldó bien, incluso antes de lo que preveían”. Y la clave está en la calma: “Esto me ha permitido tomármelo con un poquito más de calma y llegar un poquito más preparado al test de Malasia”.
El objetivo del test, explicó, es mejorar técnicamente y físicamente: “Aún tenemos un mes y medio”. Y reconoció que las sensaciones han mejorado recientemente: “Ahora empiezo a estar contento de las sensaciones encima de la moto, que hasta hace una semana iba un poco demasiado rígido”.
El compañero de equipo no condiciona su proyecto
Márquez despejó rumores sobre condicionantes internos: “Nunca, nunca… he puesto ningún condicionante a mi compañero de equipo”. Su prioridad es su proyecto y su felicidad: “Yo miro por mi proyecto, mi futuro, lo que realmente necesito para ser feliz”. Y subrayó que lo más difícil ya lo logró: “Lo más importante en mi carrera deportiva… era volver a ganar”.
Control y experiencia
Sobre el control del instinto, el piloto reconoció que la edad y las lesiones le han enseñado a moderarse: “La edad me ayuda a controlarme más”. Y destacó una frase que le dijeron tras la rehabilitación: “Es la primera vez que después de una rehabilitación te he visto evolucionar”. A diferencia del pasado, esta vez fue gradual: “Me lo he tomado con mucha calma… poco a poco”. El resultado es claro: “Ahora empezamos a estar a un buen nivel”.
Un Mundial abierto y con muchos nombres
Sobre el nivel de la parrilla, Marc fue prudente: “No será una temporada como la del año pasado”. Y recordó que si un piloto fuerza, se cometen más fallos: “Es gestionar el riesgo-velocidad-beneficio”. Para él, la lista de favoritos es larga: “Pedro Acosta, Bezzecchi, Pecco, Alex…”. Y añade: “Sin olvidar a toda la parrilla de MotoGP”. Sobre el experimento Viñales–Lorenzo, su respuesta fue directa: “Veremos cómo sale ese experimento”. Y dejó claro que solo los resultados dictarán sentencia: “La respuesta la dicen los resultados”.
Con la renovación prácticamente cerrada, Marc Márquez no solo asegura su futuro en Ducati, sino que envía un mensaje claro: su hambre sigue intacta, pero su forma de competir ha evolucionado.
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