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La realidad de las motos chinas

24 Mar. 20 | 16:00
Foto: Anders Jacobsen
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«Es un placer correr con un equipo que prepara las motos a conciencia« Víctor Palomo
Editor de Motosan.es – Life is Racing
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Cuando las motos chinas entraron de forma masiva lo hicieron como motos muy baratas y de dudosa calidad. Comprar una moto china era entrar en un mar de problemas. Ahora las cosas están cambiado.

Y mucho. Afortunadamente. Si antes la moto china equivalía a una moto mala de forma categórica, ahora ya no es así. En China se fabrican excelentes motos y de hecho es probable que algunas de vuestras motos (o la mayoría de sus componentes) se hayan fabricado en China y vosotros ni lo sepáis.

El origen del problema

Pero hay que entender lo que pasó. La industria china de la moto es la primera en el mundo que permite que un comerciante se acerque, pida que le fabriquen una moto «a la carta» y se la envíen a Europa. Daba igual que fueran 500 o 5.000 unidades. Esa posibilidad no la daba ningún fabricante de los conocidos. ¿Te imaginas irte a Yamaha y pedirle que te fabriquen 1.500 unidades de una moto, con tu propia marca y personalizada según tu «briefing«?

¿A que no? Pues la industria China sí lo permitió. Y con esta posibilidad, bastantes «listos» se acercaron a China, encargaron motos (bajo cualquier marca) a buen precio, las trajeron a Europa y las vendieron sacando un buen beneficio.

La realidad de las motos chinas
Foto zongshen.eu. Fabrica Zongshen. Ya tiene acuerdos con BMW, Harley y Piaggio.

Pero ninguno de estos «listos» se preocupó de montar una red de postventa y stockar recambios. Cuando surgían problemas no había servicio. En España, algunos recambistas compraban recambios chinos a las diferentes fábricas y podían solventar problemas. Pero el cliente de moto china estaba perdido, sin servicio técnico y sin saber donde acudir en la mayoría de las ocasiones.

Esta situación duró unos años y fue la primera causa de la malísima reputación de las motos chinas. Baratas, sí… pero «fallonas» y dejando a la mayoría de los clientes solos ante el peligro. Pero no toda la culpa era de las fábricas chinas.

En realidad, los chinos no fabrican mal. Fabrican lo que tú estás dispuesto a pagar. Si quieres pagar poco, te llevaras una moto de calidad baja, si estás dispuesto  a pagar más, te llevarás una moto de mejor calidad. Las motos chinas «a la carta» que se fabricaron hace años (y ahora) tenían un precio que dependía de la calidad que el empresario estuviese dispuesto a pagar.

Algunos ejemplos: No era lo mismo comprar moto con batería Yuasa o batería china, ni con la primera monta de aceite de calidad o con el aceite chino que le ponían y que había que cambiar según la comprabas si no querías destrozar el motor.  Ni las bujías, ni el cableado eléctrico, ni los neumáticos, ni el kit de arrastre, ni la pintura ni los plásticos, ni el motor, ni los frenos y suspensiones, ni la electrónica Bosch o Delphi, ni los rodamientos SKF… La ventaja que te daban en China es que podías elegir, y algunos eligieron muy barato para sacar «tajada» en la venta en Europa.

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La otra cuestión importante son los controles de calidad que hay que negociar con el fabricante chino. Si no los hay, pues habrá problemas. Pero si los hay, los problemas se evitan y la moto china gozará de mejor calidad. Y los controles se imponen cuando cierras acuerdos de fabricación a lo largo del tiempo. Pero para una corta serie (especuladora) de 500 o 1.000 motos, no esperes gran cosa.

Una enorme industria… que aprende rápido

La segunda causa de la mala fama es que algunas fábricas chinas trajeron  modelos muy deficientes y con problemas. Trajeron sus productos desarrollados para los mercados asiáticos e indios, para el tercer mundo, y allí el mercado es otra cosa. El comprador apenas tiene poder adquisitivo y se necesitan motos muy baratas. Los propios compradores ya se encargan de los mantenimientos y reparaciones. Es decir, se acepta una merma en la calidad si el precio es bajo o muy bajo. Gracias a esto, mucha gente pudo motorizarse. Pero este concepto no valía en Europa. Algunas fábricas chinas mandaron a Europa productos concebidos para un mercado muy diferente (en precios, en calidades y en exigencias..). Y se equivocaron.

Pero esto los chinos ya lo han entendido, y las motos que están diseñando y fabricando en la actualidad ya empiezan a estar lejos de sus primeros modelos. Son más adecuados a las características del mercado europeo, en términos de calidad, tecnología y seguridad. Y además, ya están entrando en Europa comprando fábricas: SWM, que tiene su fabrica en Varese, Lombadía y Moto Morini, también del norte de Italia, han sido compradas por los chinos.

La industria China de la motocicleta es potente. Y ellos son listos y les interesa entrar en el mercado europeo. Entrarán por precio (y es bueno que así sea) y tienen capacidad para ofrecer buena calidad a buenos precios. Es verdad que sus diseños son, en general, copiados o inspirados en los de KTM, Ducati, BMW, Kawa u otras marcas,  cosa no excesivamente mala mientras no sean copias descaradas… que las hay.

En general, la mayoría de las marcas punteras como Honda, Harley, KTM, Piaggio, Peugeot, Yamaha, MV, BMW y muchas otras (en realidad, casi todas) ya fabrican en China. Motos completas o componentes. Y salen bien. No hay problemas.

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Actualmente China fabrica más del 50% de las motos que se venden en todo el mundo. Su mercado interior son 16 millones de motos/año (el segundo mercado mundial después de la India).

No se puede poner en duda su calidad en términos generales. Así que el prejuicio de que moto china equivale a calidad media o baja hay que descartarlo. Lo que hay que valorar es qué marcas fabrican bien y cuáles no tan bien, sean chinas, coreanas, indias, americanas o europeas. La calidad es una cuestión de marcas, no del país que las fabrica.

Ahora se pueden crear marcas sin fábrica propia

Y por fortuna, con la apertura de China, han aparecido nuevas marcas que vienen a completar la habitual oferta que hemos tenido durante años. Empresarios europeos han llegado a China, han negociado diseños y modelos y han arrancado a desarrollar su marca propia. Es decir, se están creando marcas sin necesidad de montar fábricas. Basta con tener claro el tipo de moto que se quiere, montar una red comercial y de postventa y de cerrar un acuerdo con una fábrica china. Y hacerlo bien, pensando en crear una marca que nos proporcione beneficio a largo plazo.

La realidad de las motos chinas
Foto mashmotorspain.com. Mash 400. Motor mono 400 cc, 28 cv, 151 kg, 4.500€

Un caso ejemplar es el de la francesa Mash. SIMA era el impotador francés de Gas Gas y Hyosung en Francia. En 2012 decide crear su propia marca, para empezar a fabricar motos de 50cc 125cc con un marcado acento «café racer». Cerraron los acuerdos con la fábrica china y arrancaron: hoy, 8 años después, MASH tiene modelos entre los 50cc y 650cc, red de concesionarios, linea de ropa y un posicionamiento claro en el mundo cafe racer. Y puede que las MASH no sean motos de última tecnología, pero ofrece motos bien diseñadas, que funcionan muy bien y con servicio postventa. Y con unos precios muy asequibles. No siempre necesitamos más que esto.

Otro caso semejante (y más reciente) es el de Motos Bordoy. Importador en España de varias marcas como SYM, NIU o MV Agusta. Ha decidido crear su propia marca MACBOR. En 2017 contacta con Zongshen (una de las fábricas más potentes de China) y encarga su gama: motos de 125cc y 250cc de custom, trail y naked. Motos Bordoy ha hecho más de 60.000 km con los prototipos y ya ha lanzado la gama. El que las MACBOR vayan bien o no sólo dependerá de que Motos Bordoy haya acertado en su elección de componentes y el control de calidad. Pero MACBOR ya tiene una gama de ocho modelos.

Como SIMA o Motos Bordoy hay muchos más, como LEXMOTO o WK en Inglaterra. En general es una oferta de buenos productos, con motores sencillos y no muy sofisticados, pero que cumplen y funcionan bien, cumplen las normas Euro a las que están obligados (ahora Euro 5) y se pueden adquirir a excelentes precios. Son propuestas honestas. Los promotores son los que diseñan (o aprueban diseños), imponen controles de calidad y marcan la calidad de los componentes. Y el precio, por supuesto.

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Hay que entender lo que ofrecen los chinos

En algunos casos y para facilitar la entrada de sus motos chinas en Europa, alguna fábrica ha comprado los derechos de alguna marca ya cerrada. Caso de Benelli, por ejemplo. En este caso, la fábrica china Qjiang compró el emblema Benelli en 2005, pero en realidad no la relanzó hasta el 2014. Qjiang pertenece al grupo Geely, propietario de Volvo, entre otras varias marcas. Benelli es diseñada en Italia, pero la fabricación se realiza en China. Y el resultado final es una gama de motos de buen aspecto, que funcionan muy bien y que son asequibles de precio. 

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Foto spain.benelli.com. Benelli 302S. Motor bicilindrico de 300 cc, 38 cv, 4.300€

En todo caso, la mayor parte de la fabricación de motos chinas se queda en pocas fábricas: Lifan, Loncin, CF Moto, Zongshen, Jialing, Quingqi, Qjiang, Tayo Motorcycles, Chunfeng y alguna más. Todas ellas son grandes y fuertes, ya están colaborando con fabricantes europeos, japoneses y americanos. Más aún, las mayoría de las motos de pequeñas cilindradas vienen de China.

KTM, por ejemplo, ha llegado a un acuerdo con CF Moto (con la que ya colaboraban) para que les construya las 790 Duke y Adventure y la 890 Duke R a partir de mediados de este año. Y no es más que un ejemplo. Hay muchos más.

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Foto zontesmotos.es. Zontes Trail. Motor mono de 310 cc, 38 cv. 160 kg. 5.100€

Gracias a la oferta china, las motos disponibles para el A2 se han ampliado sensiblemente. Y también la oferta de motos de 125cc para el permiso B. Mayor oferta y buenos precios. En motos grandes, la introducción de la moto china se está produciendo con más lentitud. Pero acabarán entrando también.

Así que olvidaros de los prejuicios. Si la moto os gusta, hay buena postventa, no es excesivamente barata y la marca ya tiene algo de recorrido, la podéis considerar sin problemas. Analizar características técnicas, leer pruebas de prensa especializada, ver quien hay detrás de las marcas y valorar lo que estáis comprando. No obstante, a las motos chinas, aún siendo buenas motos, no se les puede pedir el rendimiento de algunas japonesas que casi las doblan en precio. Pero son motos que pueden dar satisfacción si se respetan como lo que son: una buena oferta, más económica y de menor rendimiento en prestaciones. Pero también buenas motos.

Esa es la aportación actual y el nicho de mercado de las motos chinas:  darnos la posibilidad de motorizarnos a mejores precios, esta vez ya con una calidad razonable y con servicio postventa.

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