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La reinvención radical de una Suzuki GSX-R 1988

30 Mar. 26 | 16:00
Foto: HAXCH Moto

La GSX-R1100 de HAXCH Moto no solo es visualmente impecable, sino que técnicamente supera en todos los aspectos a la máquina que abandonó la fábrica hace más de tres décadas

El proyecto nació del sueño de infancia de un cliente suizo llamado Ossi, quien quedó cautivado por la versión original de 1986. El encargo para HAXCH Moto fue claro: mantener el ADN clásico de carreras pero aligerar el conjunto y mejorar la agilidad al máximo, aprovechando su experiencia en la construcción de máquinas para circuito.

Foto: HAXCH Moto

La horquilla original se sustituyó por una de Suzuki GSX-R750 SRAD con componentes internos Maxton, firma que también firma el nuevo amortiguador trasero. Para garantizar que la potencia se transmita al asfalto con precisión, se reforzaron tanto el chasis como el basculante. El conjunto se completa con llantas ligeras Dymag y un sistema de frenado de alto nivel que incluye pinzas Brembo M4 dobles montadas sobre soportes fabricados a medida, logrando una frenada contundente y un tacto profesional.

La carrocería ha sido objeto de una reingeniería visual completa

Aunque conserva la silueta de finales de los 80, Marc reemplazó los carenados de fábrica por piezas de fibra de vidrio y rediseñó el frontal para albergar una pareja de faros LED dentro de una carcasa de aluminio artesanal. La instrumentación ahora corre a cargo de un panel digital Koso, mientras que los mandos incluyen componentes de primera línea como un acelerador rápido Domino, manetas HEL y un sistema de encendido sin llave gestionado por una unidad Motogadget Unit Blue.

Foto: HAXCH Moto

HAXCH Moto consideró que el diseño original de la «Slabside» resultaba demasiado descendente y poco deportivo. Para corregirlo, cortó el subchasis original y fabricó uno nuevo en aluminio que eleva la altura de la parte trasera. Utilizando técnicas tradicionales de metalistería y soldadura TIG, dio forma a una nueva unidad trasera de chapa de aluminio que prescinde de los paneles laterales antiguos pero mantiene la óptica original adaptada a tecnología LED, logrando una estética mucho más afilada y agresiva.

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Bajo el carenado, el legendario motor de la GSX-R también recibió atención

Se reconstruyó con especificaciones de serie para garantizar fiabilidad, pero se optimizó con un kit de encendido Dynatek Dyna 2000 y una batería de carburadores Mikuni RS38 de compuerta plana. El sonido, un factor clave en cualquier moto de esta época, queda asegurado gracias a un sistema de escape cuatro en uno que desemboca en un silenciador Yoshimura, proporcionando la melodía perfecta para una máquina de su calibre.

Foto: HAXCH Moto

Un resultado espectacular

El toque final lo aporta una decoración que rinde homenaje a los colores de guerra de Suzuki pero con un giro contemporáneo. Diseñada por Marc Bell y ejecutada por Dream Machine, la pintura destaca por una doble franja sobre el depósito y placas portanúmeros que refuerzan su espíritu de competición. El resultado de HAXCH Moto es una Suzuki GSX-R1100 que no solo es visualmente impecable, sino que técnicamente supera en todos los aspectos a la máquina que abandonó la fábrica hace más de tres décadas.

Foto: HAXCH Moto

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