
Hay motos que se comprenden al instante y otras que exigen tiempo. La Royal Enfield VITA pertenece, sin duda, al segundo grupo
Su nombre, «Vida» en latín, evoca una energía vibrante y orgánica. Nacida bajo el programa global Royal Enfield Custom World, VITA no es un simple ejercicio de estilo o una show bike para ferias. Es una máquina funcional que certifica el altísimo nivel técnico de Yuichi Yoshizawa y su mano derecha, Yoshikazu Ueda, las mentes maestras tras el taller japonés Custom Works Zon.

No busca el impacto fácil ni el titular efectista; seduce mediante una sofisticación sutil. Cuanto más te detienes ante ella, más sentido cobra cada decisión técnica y estética, revelando un proyecto con un propósito inquebrantable desde su concepción.
El escenario perfecto: Yokohama HRCS
El Yokohama Hot Rod Custom Show no es una cita cualquiera. Cada diciembre, este recinto se convierte en el epicentro de visiones radicales. En un entorno donde la creatividad suele rozar el exceso, la contención de VITA fue, paradójicamente, su mayor reclamo. No necesitó gritar para ser vista; invitaba a ser descubierta por capas, con una elegancia que se imponía al ruido visual.

Dos motores, una sola alma
Aunque la base es una Royal Enfield Classic, el protagonismo recae en su audaz configuración mecánica: dos motores bicilíndricos paralelos de 650 cc alineados para funcionar como uno solo. El bloque delantero prescinde de la transmisión y ve su cárter recortado para acoplarse estrechamente al trasero, que sí conserva la caja de cambios. Conectados mediante una cadena de transmisión primaria, ambos cigüeñales giran al unísono.
Este hito de ingeniería requirió ajustes milimétricos, roscas invertidas y soportes artesanales. Lejos de parecer un experimento, el conjunto transmite una solidez absoluta. A pesar de la complejidad física, la sincronización electrónica fue sorprendentemente fluida: una única ECU gobierna ambos propulsores. VITA demuestra que la arquitectura moderna de Royal Enfield permite explorar soluciones que antes serían impensables. No es nostalgia ni futurismo; es el uso inteligente de la tecnología actual al servicio de la mecánica más pura.

Chasis, madera y acero: Una escultura industrial
Para soportar el empuje de ambos motores, el chasis original cedió su lugar a un bastidor rígido de acero fabricado a medida, complementado por una horquilla delantera tipo Girder que conecta con la estética de antaño. Sus ruedas de 26 pulgadas delante y 18 detrás (con componentes de Performance Machine y Neo Factory) otorgan una presencia imponente.
La carrocería es un diálogo entre el aluminio crudo y la madera de caoba, trabajada por el experto ebanista Hanafusa Heritage Carving. El depósito de combustible se oculta bajo el asiento, dejando el espacio superior para la electrónica. Cada detalle suma profundidad: desde la tapicería de Kuureiyonsoku hasta la palanca de cambios, forjada a mano en acero de Damasco siguiendo técnicas milenarias de los maestros herreros japoneses.

VITA es una máquina a medio camino entre una moto de carreras clásica y una escultura industrial. No es una moto inmediata, pero su análisis recompensa al observador. Es la prueba definitiva de hasta dónde puede llegar la versatilidad de la plataforma 650 de Royal Enfield cuando se encuentra con el oficio y la imaginación de genios como Yoshizawa y Ueda.
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