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Los moteros llevan a Nürburgring a los tribunales para recuperar el acceso al Infierno Verde

14 Feb. 26 | 14:00
Foto: Nürburgring

La comunidad motera no se rinde ante la prohibición impuesta en 2025 por el circuito, liderando una recaudación de fondos destinada a llevar a los tribunales esta polémica decisión.

Lo que comenzó como un rumor y se materializó en una triste realidad en 2025 sigue trayendo cola un año después. El legendario circuito de Nürburgring Nordschleife mantiene su veto a las motocicletas en las populares Touristenfahrten (sesiones de conducción turística). Pero lejos de aceptar esta decisión, los más apasionados a los circuitos y la velocidad se han organizado para plantar cara en los tribunales.

La resistencia frente a la prohibición

La noticia de prohibir el acceso a las motocicletas en las tandas abiertas al público fue un jarro de agua fría para el mundo de las dos ruedas. Justificados en el riesgo para los pilotos de rodar en el circuito junto al resto de vehículos y los costes de reparación en caso de accidente, la empresa responsable de Nürburgring relegó a las dos ruedas al circuito de Gran Premio o a cursos de formación guiados y costosos en el Nordschleife.

Los más puristas se tomaron esta decisión como un ataque directo a la historia del Infierno Verde. Por eso, bajo el lema #SaveTheRingBikes, se ha puesto en marcha una campaña de recaudación de fondos y una petición que ya acumula más de 5.300 firmas. La figura visible de este movimiento es Ralf Bollinger, un veterano asiduo al Nordschleife con más de 30 años de experiencia rodando en el trazado alemán.

Discriminación en el Ring

El objetivo de la recogida de firmas iniciada en Change.org y de la campaña de recaudación de GoFundMe es financiar los costes legales necesarios para revertir la prohibición. Por ahora se han recaudado 2.177 euros, pero se estima que los primeros pasos, que incluyen informes periciales y requerimientos formales a la operadora del circuito, Nürburgring GmbH, pueden rondar los 10.000 euros.

Foto: Nürburgring

La estrategia de Bollinger y su equipo legal se basa en la propia Ley de Nürburgring, establecida durante la privatización del circuito. Según sostienen, esta normativa exige un acceso no discriminatorio al recinto. Por tanto, si se permite el acceso a coches turísticos, excluir sistemáticamente a las motocicletas podría ser ilegal.

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«Motos y coches han compartido el Nordschleife durante décadas», comentan desde la plataforma, donde también recalcan que la diferencia de velocidad entre motos y coches no es un problema al existir diferentes trazadas en la pista. Además, proponen soluciones para evitar los accidentes en pista por líquidos de otros vehículos instalando sistemas de avisos inmediatos para advertir de estas situaciones.

La situación actual en 2026

A día de hoy, la situación para quien quiera rodar en moto en el Infierno Verde es desoladora. Mientras los coches siguen disfrutando de las Touristenfahrten, las motos han quedado prácticamente desterradas del Nordschleife libre. El acceso al circuito de Gran premio sólo dispone de 38 tandas al año, mientras que para Nordschleife se restringe el acceso salvo que se contrate un curso de conducción con instructores y guías, con precios superiores a los 500 euros.

Por tanto, la batalla está totalmente abierta. Mientras Nürburgring GmbH se mantiene firme en su decisión alegando motivos operativos y de seguridad, los moteros comandados por Ralf Bollinger confían en que la justicia obligue a reabrir las barreras. Una guerra legal que pone en juego la preservación del acceso público tal como se viene aplicando desde 1927 y de una cultura motera deseosa de recorrer las curvas de este icónico trazado alemán.

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