
El carenado empezó como un simple elemento estético que con los años ha pasado a ser una parte clave de la aerodinámica.
Puede que a simple vista, una pieza como es el carenado no parezca tener gran importancia en una moto, más allá del nivel estético. Pero este elemento ha llevado una continua evolución desde su aparición y, además de proporcionar ciertas comodidades al piloto, guarda una gran importancia a nivel aerodinámico y de seguridad.
Las primeras motos que salieron al mercado lucían completamente desnudas, mostrando la parte mecánica sin complejos. Eran motos más sencillas, con menos componentes, que simplemente contaban con el cubredepósitos y algún guardabarros. No fue hasta 1976 cuando BMW decidió vestir por completo la R100RS, creando el primer carenado completo. A partir de ahí, las marcas se dieron cuenta de la importancia de este elemento que ha cambiado la filosofía del motor por completo.
Mucho más que cortar el viento
El motivo principal de su creación fue reducir la resistencia al aire. El carenado canaliza el viento, lo que se traduce en una menor fatiga de cuello y hombros para el piloto a altas velocidades y un menor esfuerzo mecánico para mantener la velocidad. Además, también mejora el consumo de combustible, un detalle clave en motos de gran cilindrada.

Sin embargo, la gran revolución en el carenado ha llegado de la mano de MotoGP, usando esta pieza como elemento portante de la aerodinámica, con alerones y apéndices que generan carga a altas velocidades. Estos avances actúan como un anti-wheelie mecánico, mejorando la estabilidad del eje delantero y la velocidad de paso por curva. Es por ello que algunas Naked se han sumado a los semi-carenados frontales, en busca de añadir esta tecnología a sus modelos.
Un escudo de seguridad
El carenado también se ha convertido desde su creación en la primera línea de defensa de la moto. En caso de arrastrón o caída, la peor parte se la suele llevar esta pieza, ya que absorbe el impacto inicial y protege piezas internas vitales del motor. Si la caída no es muy grave, puede que incluso podamos reiniciar la marcha sin complicaciones.
También es un elemento de protección frente a las inclemencias climáticas, los insectos y la gravilla, lo que hace que los largos viajes por carretera sean mucho más cómodos. No hay que olvidar que el carenado se ha convertido en el chasis perfecto para integrar tecnología de vanguardia como son los radares, control de crucero, detectores de ángulo muerto y sensores de inclinación, lo que aumenta su relevancia en el segmento Touring más innovador.

¿De qué están hechos?
Como esta pieza debe ser ligera, las marcas buscan componentes que no aumenten el peso del conjunto, pero que a su vez sean bastante resistentes. Es por ello que destacan en su fabricación el plástico ABS, la fibra de vidrio y la fibra de carbono. Este último es un componente que encontraremos más en las motos deportivas de alta gama o en ediciones limitadas, debido a su coste.
Estos componentes se moldean de forma que protejan la mayor parte de la moto, a la vez que ayuden a la aerodinámica y al propio rendimiento del conjunto. Asimismo, podemos encontrar diferentes tipos de carenados: frontales, traseros e integrales, siendo estos últimos los más utilizados tanto en motos deportivas como en sport-touring.
Un lienzo totalmente personalizable
Por último, no hay que olvidar que el carenado es un elemento totalmente personalizable. Se pueden pintar, vinilar o añadir pegatinas para conseguir una moto única o bien una edición réplica de competición. Su mantenimiento es también sencillo, ya que bastará con agua, jabón y un paño de microfibra para que luzca como el primer día. Para los más detallistas, si a esta fórmula añadimos ceras o tratamientos cerámicos, tendremos un carenado perfectamente protegido del sol y de los mosquitos.
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