
Lejos de acomodarse tras el éxito comercial de sus primeras incursiones en la media cilindrada, Triumph ha decidido sacudir el mercado para 2026 con un audaz desdoblamiento de su plataforma de 400 centímetros cúbicos
La factoría de Hinckley ha sabido interpretar el vacío dejado por la mítica Thruxton 1200, resucitando ese misticismo bajo una nueva escala en la Thruxton 400. Esta pieza de ingeniería no es solo una motocicleta, sino un tributo visual a las carreras de resistencia de los años 60, donde el piloto se acopla tras un carenado tipo bala y se apoya en semimanillares para cargar el peso sobre un tren delantero que promete una agilidad quirúrgica. Con una ergonomía radical que desplaza las estriberas hacia atrás, esta variante busca dominar el asfalto con la elegancia que solo el estilo café racer sabe proyectar.

En el extremo opuesto de esta dualidad británica emerge la Tracker 400, una máquina que desprecia lo ornamental para abrazar la crudeza del Flat Track americano. Es la alternativa rebelde y descarada a la Scrambler 400 X; una propuesta «hooligan» definida por un manillar ancho que garantiza el control absoluto en el caos urbano y un doble silenciador elevado que subraya su carácter competitivo. Su estética minimalista, acentuada por dorsales de competición y acabados que simulan salpicaduras de barro, deja claro que su hábitat no es la aventura de largo recorrido, sino la intensidad de las distancias cortas y las carreteras reviradas.
Bajo estas dos personalidades late el mismo corazón mecánico: el eficiente monocilíndrico TR-Series de 398 cc
Este propulsor, capaz de entregar 40 CV con una elasticidad asombrosa gracias a un par motor de 37,5 Nm presente desde muy bajas revoluciones, se consolida como un referente de fiabilidad y bajo consumo, permitiendo trayectos de hasta 350 kilómetros sin pasar por la gasolinera. Para asegurar que cada modelo se comporte de forma coherente con su estética, Triumph ha recalibrado las suspensiones de 43 mm y los sistemas de frenado asistidos por ABS, ajustando el reparto de pesos a las exigencias de cada conducción.

Con precios que oscilan entre los 6.245 euros de la Tracker y los 6.495 euros de la Thruxton, la marca británica no solo vende motocicletas, sino una identidad propia para cada motorista que llegará a los concesionarios esta primavera de 2026.
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