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MOTOSAN | MOTOGP, MOTOCICLISMO Y COMPETICIÓN. "Life is Racing"

PRUEBA | Husqvarna Svartpilen 125, la flecha negra

14 Oct. 21 | 16:00
Foto: Valeria Gil
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Editor de Motosan.es – Life is Racing
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Husqvarna fabrica una línea de motocicletas y crea una revolución mundial en cuanto a diseño se refiere. A primer golpe de vista es fácil diferenciarla, ya que la Svartpilen que hoy probamos sigue una línea scrambler con manillar tipo off-road y neumáticos mixtos montados sobre llantas de rayos.

Al analizar detenidamente a esta flecha negra (eso significado el término sueco svartpilen), uno entiende de inmediato que su concepción tiene como punto de partida la representación de un estilo de vida y una forma de entender el motociclismo que va más allá de un simple ejercicio de diseño. Sus líneas son justamente el producto de esta filosofía.

Foto: Valeria Gil

Desde la marca aseguran que con esta moto materializaron la sencillez del espíritu original que hizo atractiva la experiencia de conducir una moto. Todo es muy bonito, pero… ¿Lo lograron? No sabría decir si se trata del espíritu original, pero la experiencia que brinda esta “Husky” es igual a su diseño, distinta y atrevida. Su postura de conducción es determinante, lo que no significa que sea incómoda o molesta, con brazos abiertos y flexionados, espalda levemente inclinada al frente, estriberas retrasadas y asiento alto.

Foto: Valeria Gil

Todo este conjunto nos deja en una posición adelantada y alta con toda la carretera frente a nosotros. A esta particular ergonomía, a la que uno se termina acostumbrando y disfrutando, se suma un torbellino de sensaciones que despierta el explosivo monocilíndrico con el cual es muy sencillo y divertido de conducir.

Foto: Valeria Gil

La Svartpilen 125 comparte todos sus elementos con su hermana mayor la Svartpilen 401: el mismo bastidor multitubular, los mismos discos de 320 y 230 mm con pinza delantera Bybre (la segunda marca de Brembo para motos de pequeña y mediana cilindrada) de cuádruple pistón y anclaje radial, idénticos neumáticos Pirelli Scorpion Rally STR en idénticas medidas, misma carrocería y exactamente los mismos milímetros en sus cotas geométricas. Hay una sutil diferencia de 6 kg en peso y siguen siendo las suspensiones White Power Apex con horquilla invertida de 43 mm y monoamortiguador con ambos recorridos a la rueda de 142 mm, pero se han eliminado los ajustes en los tapones de las barras de la horquilla.

Foto: Valeria Gil

Te sientas a 835 mm del suelo y el conjunto es lo suficientemente estrecho que si mides más de 170 cm puedes apoyar ambas plantas de los pies sin dificultad. Iniciando la marcha y apoyando los pies en unas estriberas ligeramente retrasadas ya se empieza a notar ese motor alegre y divertido, donde la suavidad de funcionamiento es ejemplar. Y es que tiene tracción desde abajo, a 4.500 vueltas puedes moverte por ciudad en plan tranquilo y sin estar pendiente del cambio. O si ya quieres estrujarlo, estira hasta las 11.000 vueltas pero realmente ya hay poco de donde sacar, porque a partir de las 10.000 y menos en sexta velocidad la ECU detecta que tienes engranada esta marcha para que no corras demasiado y reducir la inyección de combustible.

Foto: Valeria Gil

Aunque te parezca una moto compacta, lo cierto es que es grande. Recordemos que comparte la misma parte ciclo que la Svartpilen 401 que la duplica con creces la cilindrada y potencia y eso le imprime cuerpo y tacto de moto grande y firmeza a la hora de trazar en las curvas. La horquilla tiene poco lanzamiento, eso le beneficia a la hora de callejear y aporta mucha agilidad, aunque los 153 kilos con el depósito de 9,5 litros lleno no son precisamente ligeros. La calidad de sus componentes también se deja sentir en las suspensiones WP, aportando una horquilla invertida Apex con 43 mm de sección de barras y monoamortiguador trasero anclado directamente al basculante con precarga de muelle regulable en 10 posiciones. Ambos tarados tal como vienen ajustados se encuentran en ese punto medio ideal de firmeza y confort.

Foto: Valeria Gil

Afortunadamente la dirección no es nerviosa a alta velocidad. Por cierto, su velocímetro es bastante fiable; en llano y tumbándose un poco sobre el depósito, te marca el velocímetro una velocidad máxima de 108 km/h. Eso sí, la flecha negra se pone muy contenta cuesta abajo y podrás llegar a ver los 127 km/h.

Foto: Valeria Gil

En cuanto a los frenos se recurre al especialista italiano Brembo y en concreto a su segunda marca ByBre que por si no lo sabes, está dedicada a las pequeñas cilindradas. El disco delantero mantiene unos 320mm y 230 mm detrás. En el tren delantero se emplea una pinza de nada menos que cuatro pistones de anclaje radial, mientras que detrás se emplea una pinza monopistón flotante. A todo este derroche de potencia dosificable pensada para su hermana mayor hay que añadir el sistema ABS de Bosch de dos canales independientes y de última generación. Para los mas osados, se posibilita la desconexión del ABS trasero para derrapar con la rueda trasera o conducción en offroad, seleccionando la opción Motard en lugar de Road en el cuadro de instrumentos.

Foto: Valeria Gil

Difícil de explicar con palabras, ya que conducir esta Svartpilen es una experiencia de disfrute diferente en el uso cotidiano urbano.

Equipamiento: Casco Shoei Hornet, Chaqueta Levior, Guantes Five

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