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PRUEBA | Royal Enfield Interceptor 650, espíritu dócil

17 Feb. 22 | 16:00
Foto: Toni Guerrero
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La Royal Enfield Interceptor 650 es una aliada incondicional para el día a día, con una postura de conducción muy relajada y natural. Está inspirada en la Interceptor de los años 60, que tuvo a muchos de sus grandes seguidores en la costa oeste norteamericana dada la adaptación del modelo al movimiento juvenil.

Su motor está desarrollado por Royal Enfield y posee una cilindrada de 648 cc con un cigüeñal calado a 270°, además de ser exquisito a la vista destaca por la forma en que entrega su potencia, es súper lineal. Dispone del 80% de su par máximo (52 Nm) a tan solo 2.500 rpm; lo que traducido en el mundo real nos permite circular de manera ágil y suave sin la necesidad de cambiar constantemente de marcha. La potencia de 47 CV a 7.250 rpm que declara su ficha técnica realmente parece que tiene más, y esto es debido a la entrega constante a lo largo de todo el rango de revoluciones.

Su ancho manillar (con refuerzo tipo off road) nos recibe cómodamente y sus reposapiés un poco adelantados nos tener una postura muy natural y erguida, cosa que se agradece al conducir en compañía.

Foto: Toni Guerrero

La refrigeración por aire con radiador de aceite le aporta el toque vintage al propulsor, mientras que la inyección electrónica Bosch y las 4 válvulas por cilindro lo ubican en el siglo XXI como un motor eficiente tanto en consumo como en prestaciones.

Foto: Toni Guerrero

Sin lugar a dudas las vibraciones son parte del encanto de los monocilíndricos de esta marca. En este motor se puso el foco en la serenidad y el resultado fue más que satisfactorio, dotándolo de un eje de equilibrado que reduce sustancialmente las vibraciones y brinda una experiencia de conducción muy fina y agradable.

Un apartado aparte se merece el sonido que emana por el sistema de doble escape, simplemente emocionante. El burbujeo del ralentí se desdibuja con un silbido que acompaña el alza en las revoluciones para luego volverse grave en los procesos de desaceleración, pero todo en un nivel justo de decibelios.

Foto: Toni Guerrero

El embrague destaca por su suavidad y por disponer de sistema antirrebote que evita los bloqueos de la rueda trasera durante las reducciones de marcha. Otra particularidad es la relación final de su piñón de 18” y por esta razón es que habitualmente nos encontraremos circulando en una marcha menos que en cualquier otra moto.

La frenada corre a cargo de ByBre y está a la altura de las circunstancias con un disco delantero de 320 mm mordido por una pinza de doble pistón y un disco trasero de 240 mm con pinza de simple pistón; todo conectado con unos flexibles latiguillos de acero. Un ABS de doble canal, que lo firma Bosch, completa la faena brindando seguridad en cualquiera situación.

Foto: Toni Guerrero

La caja de cambios es toda una novedad para la marca, ya que es la primera vez que Royal Enfield utiliza 6 marchas. La relación es muy precisa y muy corta, por ello que en un principio requiere de una pequeña adaptación para no “pasarse” al buscar el punto neutro.

El cuadro de mandos, que cuenta con dos esferas analógicas y un pequeño indicador digital en la izquierda donde indica el nivel de combustible, km totales y los típicos dos parciales de control de kilómetros. La parte negativa se la llevan los mandos de control, que aunque funcionan correctamente denotan un origen low cost al igual que las carcasas de los intermitentes.

Foto: Toni Guerrero

Que todo sea sencillo no implica que sea menos efectivo, y buena prueba de ello se debe al desempeño obtenido por los ingenieros de Royal Enfield. Los aproximadamente 200 kg de peso (sin combustible) no la proclaman como la moto más ligera de la categoría, pero es cierto que una vez en movimiento empieza a perder kilos como por arte de magia. Aplomada en todo momento, los cambios de dirección se negocian fácilmente y el comportamiento general es muy directo y predecible.

Foto: Toni Guerrero

Es una moto “facil” de llevar, muy divertida para pilotos con cierta experiencia y muy dócil para los que hace poco que arrancaron en este mundillo. Las suspensiones siguen la misma receta, con componentes sencillos, pero de buen comportamiento.

Horquilla convencional con barras de 41 mm y 110 mm de recorrido para el eje delantero y un juego de amortiguadores con carga y depósito de gas con 88 mm de recorrido y ajuste de precarga en cinco puntos para el eje posterior, logrando un compromiso entre confort y prestaciones.

Foto: Toni Guerrero

Equipamiento: Casco 130R, Chaqueta RSW, Pantalones, Botas y Guantes Armure

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