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PRUEBA | Triumph Tiger 900 Rally Pro, la revolución trail media

20 May. 21 | 16:00
Foto: Valeria Gil (Motosan)
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Editor de Motosan.es – Life is Racing
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Con la llegada de la gama Tiger 900, la firma británica más que evolucionar, ha revolucionado la categoría de trail media, robando a sus rivales posibles clientes incluso por arriba y por debajo de esa cilindrada, gracias a que ha sabido mantener la potencia en la barrera de los 95CV que permiten su acceso –con el kit de limitación- a los usuarios del carnet A2.

Sin perder ninguna de las virtudes del modelo anterior, la mayor entrega de potencia a bajas revoluciones y unas mejores cifras de par motor, marcan la diferencia de un modelo con mayores aspiraciones. La nueva Triumph Tiger 900 tiene cuatro versiones, las más asfálticas para turismo/carretera Tiger 900 GT y GT Pro, a las aventureras Rally y Rally Pro, con un enfoque más campero. Todas tienen frenos Brembo con pinzas radiales de cuatro pistones y suspensiones de altísima calidad, infinidad de asistencias electrónicas, faros de LED, pantalla regulable en altura y un cuadro de instrumentos excepcional.

Las nuevas Tiger 900 llegan con asombrosos avances para crear un nuevo punto de referencia y para exprimir el máximo nivel de aventuras en cada trayecto. Varios años de trabajo sometiendo a los nuevos modelos a las condiciones más exigentes, pruebas exhaustivas, test de conducción, ajustes de diseño, feedback de propietarios, etc. han dado como resultado una Triumph transformada por completo con un nuevo motor tricilíndrico de 900cc de respuesta más viva, una nueva parte ciclo, un increíble nivel de especificaciones, nueva tecnología punta al servicio del motorista, menos peso y una nueva actitud y estilo Tiger más agresivos.

La completa familia Tiger 900 destaca por su potencia, agilidad y tecnología. Es un concepto de trail más agresiva que su predecesora, aunque manteniendo un marcado carácter aventurero. La combinación de su nuevo propulsor tricilíndrico con las cualidades y ligereza del nuevo chasis modular y el resto de componentes de altas prestaciones se traduce en un cambio radical en cuanto a prestaciones y cualidades dinámicas, ofreciendo una manejabilidad excepcional en cualquier escenario de conducción.

Foto: Valeria Gil (Motosan)

Un motor tricilíndrico dotado de todo el carácter y la potencia que esperas en una Tiger

La nueva familia Tiger 900 incorpora un nuevo propulsor tricilíndrico de mayor cilindrada, 900cc, totalmente compatible con la normativa Euro 5 y que ofrece un rendimiento superior. Rinde un 10% más de par motor respecto a la Tiger 800, con una cifra máxima de 87Nm a 7.250rpm y ofrece también mayor par motor desde muy bajas vueltas y en todo el rango de revoluciones. La potencia también ha aumentado en todo el rango de revoluciones, ofreciendo un 9% más en medios, hasta un máximo de 95CV a 8.750 rpm que permiten que la popular trail británica siga teniendo entre sus posibles clientes a los usuarios del A2.

Su nuevo y exclusivo orden de encendido 1-3-2 logra un carácter más marcado, una banda sonora mucho más agresiva, ronca y cautivadora, mejores sensaciones y conexión entre el motor y el motorista, un excelente tacto del acelerador y un mayor empuje desde muy pocas vueltas, que se mantiene extremadamente lineal en los rangos medio y alto de revoluciones del tricilíndrico.

Foto: Valeria Gil (Motosan)

No solo el carácter del tricilíndrico marca la diferencia

Respecto a la Tiger 800, su sucesora ha perdido 5 kilos de peso y ha concentrado, aún más, el centro de gravedad. La estructura multitubular de acero, no sólo es más ligera sino que ahora también goza de una construcción modular, con el sub-chasis de aluminio atornillado y las estriberas del pasajero también atornilladas, buscando una configuración más orientada al pilotaje off-road, cuando llegue el momento de echarse al monte. Detrás encontramos un esbelto basculante de doble brazo en aleación de aluminio fundido.

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Para las suspensiones de la nueva generación de Tiger 900, Triumph ha confiado en dos combinaciones; Marzocchi (para Tiger 900, Tiger 900 GT y GT Pro) o Showa (para Tiger 900 Rally y Rally Pro) especialmente configuradas para ofrecer unas capacidades dinámicas líderes dentro del segmento trail de media cilindrada. En nuestro caso, la Rally Pro, equipaba suspensión trasera ajustable mediante el práctico pomo.

Una parte ciclo capaz de digerir y tutelar todo el empuje de su motor

También encontramos componentes de alta calidad en los frenos, concretamente pinzas monobloque radiales Brembo Stylema con pinzas de 4 pistones que muerden discos Nissin de 320mm, con bomba radial JJuan y latiguillos metálicos. Detrás, disco de 255mm con pinza Brembo. Y todo gobernado por un sofisticado sistema antibloqueo ABS multi-modo, optimizado para curvas. En cuanto a llantas y neumáticos, la protagonista de nuestra prueba, la Rally Pro de Triumph, trae como dotación llantas de 21 y 17 pulgadas, con neumáticos tubeless en medidas 90/90-21 y 150/70-R17, delante y detrás respectivamente.

Foto: Valeria Gil (Motosan)

Ergonómicamente la Tiger 900 ofrece notables mejoras, con un manillar 10mm más cerca del piloto y con un nuevo depósito de 20 litros -casi 400 km de autonomía- que permite una posición más natural. El asiento, con relleno de gel en la versión Rally Pro, dispone de varias configuraciones gracias a un mecanismo de ajuste de la altura del asiento a dos posiciones, además de que está disponible una variante “Low” con el asiento 50 mm más bajo que en el modelo estándar, y que también permite ajustar la posición de asiento en 20 mm, ofreciendo una altura de asiento de 850 – 870 mm respecto al suelo.

Un tablero de instrumentos legible y configurable, al gusto de los usuarios

Triumph ha cuidado al máximo los detalles para demostrar que estas Tiger han sido desarrolladas a conciencia pensando en el usuario, se manifiesta en elementos como la nueva pantalla de instrumentos, un panel a color TFT de 7 pulgadas que ofrece cuatro estilos de visualización diferentes, cuatro opciones de color de los grafismos, a elegir, y el contraste con ajuste de nivel al gusto para mejorar la visibilidad. Las Tiger 900 disponen del nuevo sistema de conectividad “My Triumph”, cuyas funciones se visualizan en el panel de instrumentos, y manejan con el joystick ubicado en la piña izquierda. La App “My Triumph”, que se descarga en el móvil y se sincroniza con la moto, permite gestionar las llamadas telefónicas, la reproducción de nuestra música, mostrar la información de la navegación por símbolos e incluso controlar la cámara GoPro, si la llevamos instalada.

El arsenal de asistencias electrónicas permite al usuario centrarse en lo importante

Para que te centres en disfrutar de la conducción, la nueva Tiger 900 Rally Pro dispone de todo un arsenal tecnológico; desde ABS y control de tracción con sensibilidad en curvas a través de un nuevo módulo de medición inercial (IMU) al Triumph Shift Assist de serie, un delicioso quickshifter para subir y bajar marchas y varios modos de conducción: Rain, Road, Sport y Off-road, añadiendo el Off-Road Pro y el User, este último totalmente configurable. Cada modo de conducción afecta al funcionamiento del acelerador (más o menos directo) al ABS y al Control de Tracción para adaptarse a cada escenario.

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La nueva gama Tiger 900 puede presumir de todas las sofisticaciones tecnológicas disponibles en la industria de la moto. Desde la iluminación full led, tanteo en el faro delantero, incluidas las luces de conducción diurna (DRL), como en el piloto trasero e intermitentes. Además, los modelos GT Pro y Rally Pro también incorporan de serie faros antiniebla LED. Las botoneras de los puños están retroiluminadas, contando la piña izquierda con el mencionado joystick que permite manejar/seleccionar las funciones en la pantalla, junto a mandos para el control de velocidad crucero electrónico, las luces de niebla, los puños calefactables. Los modelos Pro cuentan con un sistema de control de la presión de los neumáticos (TPMS).

Foto: Valeria Gil (Motosan)

La Triumph Tiger 900 Rally Pro es la versión con mejores prestaciones offroad de la gama

Comenzaremos diciendo que el modelo más campero de la marca inglesa no solo tiene un gran comportamiento dinámico dentro y fuera del asfalto, es también una excelente viajera, cómoda en ruta y con gran capacidad de carga. Una gran opción para disfrutar de nuestros viajes de aventura sin que nos condicionen las largas distancias o la falta de carreteras asfaltadas. Y es que, aunque monte una llanta delantera de 21” y radios en ambos trenes, que deja clara una mayor orientación off-road, no se ha descuidado su comportamiento en carreteras asfaltadas. Por mucho que te tire lo marrón, al final siempre recorrerás muchos más kilómetros sobre asfalto que fuera de él.

Nada más ponernos en marcha nos damos cuenta que el cambio de esta Tiger 900 es el mejor que haya montado jamás una tricilíndrica británica. El embrague se maneja sin esfuerzo y es muy progresivo, nada cansado, aparte de que lo hemos utilizado relativamente poco, solo algo más en ciudad, ya que el funcionamiento del cambio es excelente y el del asistente no se queda atrás. Puedes usarlo en cualquier marcha y a cualquier régimen sin queja alguna. Está a la altura de los mejores del mercado, que suelen coincidir con motores tetracilíndricos.

Además de la mecánica y la estética, el sonido del tricilíndrico también ha mejorado con el paso de los años. El “silbido” sigue presente, pero está enmascarado por un ronroneo más grave del motor y el escape, firmado por Arrow en nuestro caso. Encima de su confortable asiento, lo primero que sorprende es que puedes llegar al suelo sin que la talla importe demasiado. Es estrecha donde debe serlo y sientes que podrás dominarla con seguridad en cualquier situación.

El nuevo chasis modular supone un cambio radical

En color verde caqui y chasis blanco, es el más fotogénico de la gama. Una moto que, sin perder el aire de familia, ofrece una imagen más moderna y componentes más actuales. Un rápido vistazo revela el magnífico aspecto de su conjunto y de cada uno de sus componentes, algunos, como la horquilla o pinzas de freno anticipan eficacia, otros como el acabado de la pintura y serigrafías, las costuras de los asientos o la máscara del faro rezuman calidad y buen gusto.

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La Rally Pro no es una trail espartana. A pesar de su clara orientación campera, resulta mucho más fácil y amable de lo esperado, con el asiento bajo que se asemeja al de cualquier trail asfáltica. Las piernas bajan muy rectas y es más fácil llegar al suelo, hasta para mí que apenas llego a los 167cms. El manillar es ideal para tener todo el control del tren delantero, fuera y dentro de carretera. El asiento te regala un confort de esos que son inalterables al paso de los kilómetros. Mientras vamos por carretera hacia la zona gamberra, nos permitimos jugar con los parámetros que ofrece la trail británica y con sus distintas representaciones en el TFT de 7” a color, completísimo y fácil de usar con solo el pulgar de la mano izquierda gracias al pulsador.

Foto: Valeria Gil (Motosan)

La manejabilidad es excepcional en cualquier escenario de conducción

En la Tiger 900 Rally Pro todo es regulable, desde la sensibilidad del cambio semiautomático a la asistencia del ABS en la frenada o la distancia de las manetas de freno y embrague; una delicia que todo se pueda adaptar a tu fisonomía y forma de conducir. Y no podía faltar la pantalla regulable, incluso en marcha, de manera más que sencilla, una leve presión hacia delante y puedes subirla o bajarla a tu gusto, que en nuestro caso fue la posición más alta, para tratar de protegernos del aguacero que nos acompañó en las primeras horas de la jornada.

Con todo a nuestro gusto, nos adentrarnos en una zona de asfalto roto, exigentes curvas y pistas de tierra en las que la Rally Pro se iba a sentir como “pez en el agua”, nunca mejor dicho por la lluvia que nos cayó encima. Con la Rally Pro es todo realmente sencillo; el progresivo empuje desde abajo del tricilíndrico, el embrague dulce y modulable y una posición de conducción, sentado o de pié sobre las estriberas, que facilita circular a muy baja velocidad y superar los obstáculos a los que nos enfrentamos en nuestra improvisada pista de pruebas.

La increíble dosificación del motor encaja con la agilidad y capacidades de las Tiger 900

Como ya sospechábamos, en carretera, independientemente del estado del asfalto que encontremos bajo sus ruedas, en nuestro caso de tacos, el comportamiento es noble y preciso. Tanto en rectas empapadas de agua como en los “curvones” empapados de la autopista, la estabilidad de una parte ciclo ejemplar contrarresta el flaneo que los tacos pudieran provocar. Sorprende el aplomo de una moto con rueda de delantera de 21” y con recorridos de suspensiones tan generosos.

Sobre un asfalto crítico, e incluso en las anchas pistas de tierra de una cantera cercana pudimos comprobar el excelente trabajo de asistencias electrónicas como el ABS sensible a la inclinación, el Control de Tracción configurable e igualmente sensible a la inclinación y el embrague anti-rebote, ayudas todas ellas que proporcionan al piloto seguridad y confianza. Las estriberas, con una mínima goma central que aísla la suela de nuestras botas en carretera, se muestran excelentes para ponerte de pié cuando entras a saco en tierra, con la facilidad que proporciona una Tiger que se muestra en todo momento mucho más ligera y ágil que la anterior Tiger 800, y que otras rivales del mercado.

Equipamiento: Casco HJC, Chaqueta Hebo, Guantes Acerbis

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