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El arte de trazar curvas en moto: Errores comunes y reglas de oro para disfrutar de cada trazada

19 Abr. 26 | 15:00
Foto: Continental

No hace falta tocar rodilla para disfrutar de un puerto de montaña. Tener una buena técnica al tomar una curva no solo te hace ir más rápido, sino que te da ese margen de seguridad para disfrutar de cada ruta.

Trazar una curva en moto es una de las sensaciones más puras y adictivas que existen. Una coordinación entre moto, asfalto y piloto que, de ser correcta, hace que cada salida se convierta en un placer. Sin embargo, también es el momento donde más errores cometemos, tanto los más nóveles como los expertos.

A veces nos obsesionamos con la postura, intentando descolgarnos como si fuéramos auténticos pilotos de competición, y olvidamos que en carretera abierta e incluso en las primeras tandas de circuito la velocidad y la seguridad se consiguen con la fluidez. Estas son, desde nuestro punto de vista, las claves para conseguir hacer las curvas como un experto con la mayor seguridad.

La regla de oro: La moto va a donde tú miras

Si en este artículo sólo tuviéramos que dar un consejo, sería este. Tienes que mirar lejos. Es un fenómeno psicológico y físico conocido como fijación del objetivo. Si en mitad de una curva te asustas y clavas la mirada en el guardarraíl o en la cuneta, tu rueda delantera irá directamente hacia ese punto, creando una situación de pánico e incluso acabando en accidente.

Por eso, hay que anticiparse. Antes de entrar en la curva, tu mirada ya debe estar buscando el ápice, es decir, el punto interior más cerrado. Y cuando llegues ahí, tu cabeza ya debe haber girado para buscar la salida de la curva y el inicio de la siguiente recta. Además, olvídate de la rueda delantera. Mirar un metro por delante de ella solo te dará una falsa sensación de velocidad y anulará tu capacidad de reacción ante imprevistos.

La técnica del contramanillar

Muchos motoristas lo hacen de forma instintiva sin saber cómo, pero entender su funcionamiento te dará un control total sobre tu moto al afrontar una curva. El contramanillar no se enseña en la autoescuela, pero es la técnica por excelencia para inclinar la moto a partir de unos 30-40 km/h.

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Foto: CFMoto

La teoría es simple. Hay que empujar el manillar hacia el lado que quieres girar. Si viene una curva a derechas, empuja suavemente el puño derecho hacia adelante. Por efecto giroscópico, la rueda delantera girará levísimamente hacia la izquierda, haciendo que la moto se incline hacia la derecha de forma rápida y controlada. Dominar esta técnica te permitirá corregir trayectorias en milésimas de segundo, además de inclinarte con mayor confianza.

La tensión es el mayor de tus enemigos

Si vas “tieso” sobre la moto, terminarás la zona de curvas con los antebrazos y las muñecas destrozados. Tus brazos no deben ser los encargados de sujetarte a la moto. Esa es la función de tus piernas y tu abdomen. El depósito es parte del apoyo y ahí van las rodillas, permitiendo en conjunto que los brazos vayan más relajados y flexionados.

Si agarras los semimanillares o el manillar como si te colgaras de un precipicio, estarás transmitiendo a la dirección cada pequeño movimiento de tu cuerpo, haciendo que la moto se vuelva nerviosa e inestable en pleno apoyo. Esto va en consonancia con las otras dos técnicas ya que, si vas tenso, la mirada se centrará en el primer punto que consideres problemático al tomar la curva, y por tanto no realizarás correctamente el contramanillar.

Errores comunes en la conducción

Para terminar de afinar todas estas claves a la hora de tomar una curva, hay que repasar también los errores más habituales de los moteros. El error número uno es frenar demasiado tarde. Esto te obliga a entrar con tensión, a rectificar y a perder toda la fluidez que se necesita en estas situaciones. Controla el punto de frenado para entrar más despacio y salir con una mejor aceleración tras pasar el ápice.

foto: Ducati

Otro de los problemas más comunes y que suceden si nos asustamos en mitad de una curva es accionar el freno delantero en plena inclinación. Si lo hacemos, pueden pasar dos cosas: o la moto se levanta de golpe y te saca de la curva, o se bloquea la rueda delantera y acabamos en el suelo. Si tienes que corregir velocidad una vez inclinado, usa suavemente el freno trasero. Te ayudará a cerrar la trazada sin alterar el equilibrio de las suspensiones.

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Por último, hay que olvidarse del «postureo». Descolgarse en exceso en una carretera abierta, forzando la postura y perdiendo el contacto natural con la moto, es inútil y peligroso. En estas situaciones tenemos que mentalizarnos de que no somos Marc Marquez y que hay más vehículos a nuestro alrededor que pueden provocar un accidente si ven una situación de peligro. Un ligero movimiento de hombros y cadera hacia el interior de la curva es más que suficiente para rebajar el centro de gravedad en la calle.

Disfruta de la carretera, pero siempre con seguridad

En el fondo, trazar curvas requiere práctica y, sobre todo, consciencia. No por forzar más la posición o entrar más rápido vamos a disfrutar más de una carretera de montaña. Además, existen cursos de pilotaje en circuitos cerrados donde nos enseñarán a perfeccionar nuestra técnica y por consiguiente, a disfrutar de nuestras motos con una mayor confianza.

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