Saltar al contenido
MOTOSAN | MOTOGP, MOTOCICLISMO Y COMPETICIÓN. "Life is Racing"

Los deberes de Yamaha de cara a MotoGP 2019

16 Ene. 19 | 14:00
Valentino ROSSI ITA Movistar Yamaha MotoGP YAMAHA MotoGP GP Valencia 2018 (Circuit Ricardo Tormo) 16-18.11.2018 photo: MICHELIN
Foto Michelin

Con la llegada del año nuevo, Yamaha afronta una de las temporadas más decisivas de su historia. Tras dos años llenos de decepciones marcados por un declive constante, 2019 se plantea como una final para recuperar el nivel mostrado tiempo atrás. La mejora en la gestión electrónica y un motor más dócil para lograr una tracción más eficiente, algunas de las claves de la posible mejora.

Durante las últimas temporadas, los problemas de Yamaha han sido uno de los centros de atención del Mundial de MotoGP. La falta de resultados, unido a lo que es más preocupante, la falta de competitividad y de potencial para revertir la situación, han llevado a la marca de los diapasones a afrontar el 2019 como un ultimátum. Lejos queda el último título de Yamaha, que fue logrado en 2015 de la mano de Jorge Lorenzo. Y des del tramo inicial de 2017, la M1 no se ha mostrado lo suficientemente competitiva como para luchar por victorias regularmente. Desde la marcha de Lorenzo rumbo a Ducati, el desarrollo de la Yamaha ha sido deficiente, y esto ha relegado a los japoneses a ser la tercera o incluso cuarta fuerza en la actualidad, superada incluso por Suzuki.

 

Desde Italia, más concretamente en la revista Motosprint, ahondan en cuáles han sido las claves de la decadencia de la marca japonesa en 2018. La clave para entender la falta de prestaciones de la M1 recae, en primer lugar, en los neumáticos Michelin. La última gran temporada de Yamaha –2015– coincidió con el año en que Bridgestone abandonó el campeonato. Por aquel entonces era habitual ver a la Yamaha tener más paso por curva que nadie y a sus pilotos desafiar los límites de la física a la hora de inclinar la moto. Des del desembarco de Michelin, todo cambió, y Yamaha empezó con su particular vía crucis, aunque en 2016 los resultados aún fueron decentes.

Apuestas erróneas

En 2017, Yamaha, en el afán por adaptarse de una forma más orgánica a las exigencias de las rígidas carcasas de los neumáticos Michelin, apostó por “renunciar” a su rendimiento en las curvas en favor de limitar el desgaste de las gomas. Ahí empezó el problema que ha arrastrado Yamaha hasta la actualidad. Para ver lo deficiente que le salió la apuesta a Yamaha sólo hay que ver el rendimiento de Johann Zarco y Jonas Folger en 2017 y el del francés en parte del 2018. Con una moto con una especificación más antigua, basada en el modelo usado en 2016, los pilotos del Tech3 superaron regularmente a los del equipo oficial, algo inaudito. Puede que el estilo de pilotaje más limpio y técnico de Zarco le permitiera explotar los puntos fuertes de la M1, pero a la vista de las declaraciones tanto de Rossi como de Viñales, el problema lo provocaba un aspecto en concreto: el motor.

TE INTERESA VER:
Pedrosa: “El único que alentaba el estilo de pilotaje de Simoncelli era Rossi”
Foto: www.motogp.com

Y es que en MotoGP, sacrificar un aspecto de la moto con el objetivo de mejorar en otro, no siempre supone un beneficio inmediato. Dos y dos no siempre suman cuatro en el Mundial. Y Yamaha, al apostar por una gestión de las gomas más suave, convirtió una moto históricamente fina en su pilotaje y de trazadas excelsas en una moto difícil de pilotar para Viñales y Rossi. La gestión electrónica no ayudó. En ese aspecto surgió el gran problema que ha arrastrado el equipo Yamaha en 2018: la falta de tracción. La respuesta inicial en la salida de las curvas era brusca, difícil de gestionar, lo que, a la postre, hacía que los pilotos tuvieran dificultades para seguir el ritmo de Honda y, sobre todo, de Ducati, una moto cuya aceleración es muy fuerte y efectiva. Este aspecto, además, no ayudaba para nada en la gestión de los neumáticos, que les impidió luchar por victorias de regularmente a lo largo del 2018.

Esperanza en el tramo final del 2018

A medida que la temporada pasada fue avanzando, el equipo técnico fue buscando pequeñas soluciones para mitigar el gran problema al que se enfrentaban. En el caso de Maverick Viñales fue bastante notable el progreso, pues en Tailandia logró luchar por el triunfo hasta el último giro y, en Phillip Island, consiguió la única victoria de la temporada para Yamaha. En su caso, la mejora pasó por la ergonomía de la moto y por el trabajo sobre las suspensiones. Recientemente, el de Roses ha pedido a Yamaha una moto más compacta para el 2019, puesto que la de 2018, en su opinión, era demasiado grande para él y le impedía pilotar a gusto.

Foto: www.motogp.com

Durante los test de pretemporada celebrados en Valencia y en Jerez, las sensaciones en el garaje de Yamaha han sido dispares. El motivo de la discordia ha sido la elección del motor. Yamaha brindó a sus pilotos dos especificaciones de propulsor distintas, una con más aceleración y otra con más freno motor. En el caso de Maverick, la segunda opción fue de su agrado, mientras que para Valentino Rossi, ninguno de los dos soluciona el problema de base de la Yamaha.

TE INTERESA VER:
Quartararo: "Mira que me gusta Valentino Rossi, pero para mí Marc Márquez es el mejor de la historia"

Lo que queda claro es que Yamaha está en una encrucijada que puede marcar su futuro. La temporada 2019 se acerca, y este año, los test se han reducido, con lo cual, la presión es máxima. Los ingenieros japoneses y los pilotos tienen deberes este invierno: elegir el mejor motor posible, trabajar la gestión electrónica y, obviamente, hacer los pasos correctos en la parte ciclo de la moto. La mezcla de todos estos aspectos llevará a Yamaha al equilibrio, aquel que tenían en el pasado y que les permitió estar en la pomada permanentemente. Por el bien del espectáculo y del campeonato, que así sea.

Sigue la actualidad del Mundial de MotoGP 2019 en www.motosan.es