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“La Esquina”: la técnica para no perder a ningún compañero en grupo

9 Sep. 19 | 16:03
Foto: Luchicuong
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Ibon Arbaiza Autor
«Si hubiera tenido que enfrentarme en la pista a los mismos obstáculos que tú en la carretera, probablemente estaría muerto.» MICK DOOHAN.
Editor de Motosan.es – Life is Racing
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En una salida en grupo es normal que no todos llevemos el mismo ritmo. ¿Podemos hacer algo para que no se rompa?

Aunque a muchos motoristas nos encanta salir a rodar en moto en solitario, hacerlo en grupo también nos aporta muchas satisfacciones. Compartir tiempo entre amigos siempre es algo grande, y si es con la excusa de la moto, mucho mejor. Y siempre nos ofrece la oportunidad de aprender algo de los demás.

Cada grupo tiene su propio estilo

Es curioso que aunque cada motorista tenga su propia forma de circular, cuando formamos parte de un grupo, el comportamiento colectivo toma distintos estilos. Yo suelo rodar en moto con varios grupos de amigos, y cada uno funciona de forma diferente. Hay grupos muy formales, en los que todos vamos al mismo ritmo, siempre vigilando al compañero que va por delante y al de detrás. El grupo se estira más o menos, pero no se rompe, se mantiene el contacto visual. Con otros amigos, no se mira tanto hacia detrás, cada uno tira al ritmo que más le apetece, esperando a reunirse en un punto acordado. ¿Y si esto falla y alguien del grupo se pierde?

Hace un par de semanas te conté cómo compartimos con un nuevo compañero la técnica del contramanillar. Pues bien, no importa cuántos años o kilómetros lleves sobre una moto: siempre aparece alguien que te enseña algo que no sabías.

Nos habíamos juntado 8 amigos para rodar durante todo un fin de semana por las magníficas carreteras de Navarra, pero el domingo se acercó Asier, únicamente para ese día, y nos propuso una ruta que la mayoría desconocíamos. El plan era hacer curvas hasta aburrirnos, y vaya si lo conseguimos. Antes de salir hablamos de la ruta, y como tenía varios puertos, cruces y desvíos y el grupo ya era bastante numeroso, nuestro nuevo compañero nos explicó qué podíamos hacer para no perder a nadie: «La Esquina».

Rodar agrupados tiene su misterio…

Rodar en grupo por una vía rápida yendo todos al mismo ritmo es relativamente sencillo. Pero en cuanto entramos en tramos de curvas… Ay, amigo, hemos estado esperando para llegar hasta aquí, y no seré yo quien te anime a ir rápido, pero circulando siempre con un buen margen de seguridad, una conducción dinámica, activa y atenta es lo más divertido que hay. Si hemos salido juntos, lo normal es seguir juntos. Si el grupo es homogéneo y la experiencia y habilidad es similar entre sus componentes, no hay motivo para romperlo. Siempre, evidentemente, manteniendo la distancia de seguridad, y además, aprovechando para tomar como referencia al compañero que va por delante, abriendo camino.

Pero si esto no ocurre, si tenemos diferentes tipos de moto, cilindradas, potencias, o si sencillamente, el ritmo en el que unos y otros nos sentimos cómodos, esa zona de curvas puede ser frustrante para los más rápidos, y lo que es peor, peligroso para los más lentos si intentan contagiarse de un ritmo superior al que pueden asumir. ¿Qué podemos hacer en estos casos?

«La Esquina»: el método para mantener unido un grupo desunido

No pasa nada por separarnos del grupo. Ya te conté hace un par de semanas que esos momentos de comunión entre tu moto y tú entre curvas son de placer indescriptible. Podemos perdérnoslos a cambio de escoltar a un compañero inexperto, que no conoce la zona, como gesto cortés. Pero cuando hay confianza y te apetece escaparte un poco, ¿por qué no hacerlo?

El método de «La Esquina» consiste en que aquel miembro del grupo que ha perdido de vista al compañero que venía por detrás, debe esperarle en la siguiente intersección que se separe de la ruta principal. Da igual que sea el primero, el quinto o el decimocuarto de la hilera. De hecho da lo mismo que el grupo sea de dos o de cuarenta motoristas. Buscará una zona bien apartada, en el arcén o similar, con intermitente o luces de emergencia, donde no se convierta en un obstáculo para el resto del tráfico pero quedando visible, y esperará allí a que aparezca el rezagado, vigilando continuamente los retrovisores para poder salir por delante de él, si es posible, y no retener más al resto del grupo. Lo fundamental es tener claro que en los cruces en los que se siga el curso natural no es necesario detenerse (aunque se puede hacer en caso de duda). Donde sí hay que hacerlo es en los desvíos y rotondas.

Recuerda: en «La Esquina» cada motorista del grupo debe vigilar al que va por detrás, y esperarle en el siguiente desvío si lo pierde de vista. Es tan sencillo como eso.

«La Esquina» permite además poder hacer relevos, porque no importa quién sea el compañero de detrás. Se puede adelantar a un colega y nada cambia, simplemente hay que esperarle a él en la siguiente esquina. Eso sí, es imprescindible, aunque no debería ser una sorpresa, que el líder, el primero del grupo, tenga muy clara la ruta.

Si no sale bien a la primera, seguid probando

Puedo adelantarte que «La Esquina» hay que practicarla, y que no siempre sale bien al primer intento. De hecho, aquel día rompimos el grupo porque uno de nosotros no esperó al compañero retrasado. Pero las siguientes veces ha funcionado muy bien. Rodar así te da la confianza para poder estirar el grupo y tenerlo bajo control sin dejar de disfrutar en las zonas en las que te apetece variar el ritmo, ya sea para exprimir una zona de curvas, o sencillamente para relajar el ritmo y disfrutar del paisaje.

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