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Manuel Poggiali, la historia de un guerrero que siempre vuelve a renacer

31 Ene. 18 | 14:49
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«Estoy condenado a ganar. Soy prisionero de mi éxito. Todo lo demás me hace culpable«. VR46
Editor de Motosan.es – Life is Racing
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El camino del motociclismo sigue abierto para Manuel Poggiali. Tras varias idas y venidas a lo largo de su vida, el piloto sanmarinense volverá a la competición, esta vez a las 24 horas de Le Mans de la mano de Ducati.

La historia de Manuel Poggiali no se entiende sin un componente de lucha, de esfuerzo, de coraje, de superación. A sus casi 35 años, el piloto nacido en San Marino ha pasado por muchas cosas, su vida ha dado más vueltas de lo que cabría pensar como suficiente a su edad… pero lo cierto es que, a estas alturas, va a seguir afrontando nuevos retos y desafíos. Y en este caso, lo que tiene por delante es un reencuentro con su pasado, aunque nunca ha llegado a desligarse del mundo de la moto, en el que brilló, y en el que también oscureció. (Foto: www.motogp.com)

Lo que a Poggiali le espera en 2018 es un regreso a la competición, y no a través de una prueba o campeonato cualquiera, sino en una de las pruebas más míticas dentro del campo de la resistencia. El que conquistase el Mundial de Motociclismo en sus categorías inferiores disputará las 24 horas de Le Mans, en el marco de la temporada 2017/18 del FIM EWC, el fin de semana del 21 y 22 de abril a bordo de una Panigale R del Special Team Ducati by Z Racing, acompañado por Lionel Ancelin, que ya corrió con el equipo el pasado Bol d’Or, y Fabio Massei, piloto habitual de la categoría de Superstock 1000 de WSBK durante los últimos años.

La historia del luchador. Primero, el éxito tras el revés.

Así, esto supone un paso más en una trayectoria con idas y venidas por doquier. Una trayectoria que empezó en la categoría de 125cc del Mundial, allá por 1999, cuando, para acompañar su debut en el campeonato más prestigioso de dos ruedas, recibió un durísimo golpe: el de perder a su padre, una figura paterna que, además, era su principal ayuda, la persona en quien apoyarse y a quien seguir para iniciarse en las carreras.

Sin embargo, pudo resurgir entonces por primera vez, para intentar demostrar que tenía talento en la sangre. Y lo demostró. Su buen debut a bordo de una Aprilia le valió una plaza en Derbi para el año 2000, donde tuvo como compañeros a Youchi Ui y a Pablo Nieto. En la fábrica española continuó su progresión, y en el Gran Premio de los Países Bajos probó por primera vez las mieles del podio.

Para el año 2001, Gilera decidió volver al Mundial, y quiso contar en su nuevo proyecto con el sanmarinense. Este demostró desde un comienzo que quería ir más allá de lo que podrían ser las expectativas iniciales… y acabó ganando el título. 3 victorias, 11 podios y 2 poles le llevaron a superar a su excompañero Ui y a un joven Toni Elías, y a realzarse como un ídolo local y a una más que posible promesa del motociclismo italiano, en cuya cima agrandaba su leyenda un tal Valentino Rossi.

Poggiali siguió su camino. En 2002 decidió quedarse en la categoría del octavo de litro para intentar repetir título, y a punto estuvo de ello, pero finalmente el francés Arnaud Vincent le ganó el pulso. A pesar de ello, estaba sobradamente preparado para dar el paso a 250cc, algo que hizo en 2003 como piloto oficial de Aprilia, moto sobre la que Marco Melandri se había proclamado campeón una temporada antes.

El listón estaba muy alto… pero el #54 lo superó, y de qué forma. Empezó el año avisando, con dos victorias en Suzuka y Phakisa; se mantuvo en la brecha y ganó en Mugello, y acabó cuadrando una gran segunda mitad de temporada, triunfando en Río y subiéndose al podio en 6 ocasiones más. El título era suyo en calidad de ‘rookie’, estaba en la cresta de la ola… Pero la ola bajó.

El descenso a los infiernos.

Foto: www.motogp.com

Al igual que hiciera antes, Poggiali trató de defender su título antes de subir de categoría y enfrentarse al reto de MotoGP, pero la presión le batió. Sus esquemas se desquebrajaron y su talento pareció esfumarse. Una sucesión de malos resultados fue acabando con él, a pesar de algunos destellos como su victoria en Brasil sobre Dani Pedrosa, que resultó campeón, y dos podios más, como el de Australia que, a la postre, significó el último del sanmarinense en el Mundial.

Con el ánimo por los suelos, dejando aparecer una mente frágil que había enterrado al comienzo de su carrera deportiva, las malas carreras rompieron su decisión con Aprilia. La situación le llevó a quedarse sin uno de los mejores asientos de la categoría, por lo que decidió volver a 125cc con Gilera, pero los resultados no fueron los esperados en una marca con la que había sido campeón. De tal forma, en 2006 decidió cambiar de aires, volviendo a 250cc, pero pasando a KTM, una marca que llegaba al Mundial, tratando de repetir lo conseguido en su día con sus compatriotas italianos, pero tampoco resultó. El talento seguía sin fluir, y su sufrimiento psicológico no paraba de crecer.

Con tal panorama, Poggiali decidió parar en 2007 para jugarse su última baza en el año siguiente, de la mano del Campetella Racing, pero aquella experiencia le sirvió para quedar convencido que era el momento de detenerse. A la temprana edad de 25 años, tomó la decisión de retirarse mediada la temporada, en el ocaso dentro de un mundo en el que brilló.

La vida en el fútbol sala y su continua unión con el motociclismo.

Recuperado mentalmente tras su aciago final dentro del Mundial, Poggiali dio otro giro de 180 grados a su vida y cambió de deporte. Desembarcó en el fútbol sala, más concretamente en San Marino, donde desarrolló su juego en un nivel amateur… y donde triunfó enormemente dadas sus circunstancias.

Jugando en equipos de su país, Poggiali fue convocado por su selección nacional para disputar la fase de clasificación del Campeonato de Europa y, a nivel de clubes, jugó la fase previa de la Champions y en la Copa de la UEFA, primera y segunda competición dentro del fútsal europeo respectivamente.

Tras su experiencia en el fútbol de cancha, Poggiali ha firmado leves regresos a la competición antes de las 24 horas de Le Mans que correrá mediado este año, también unido a Ducati. Estos últimos años, pasó por el CIV en 2013 y 2014, fue instructor dentro de la Ducati Riders Experience y en 2017 desarrolló el papel de coach con dos jóvenes promesas del Campeonato Italiano de Velocidad, Eugenio Generali y Bruno Ieraci.

Manuel Poggiali nunca se ha desprendido del motociclismo, el mundo en el que fue feliz, y que también le lastró hasta que dijo basta. De aquí a unos meses, será el momento en el que al #54 le toque escribir una nueva página de su vida sobre dos ruedas, en una prueba encargada de otorgar gloria eterna a quienes la conquistan. Es seguro que tratará de volver a inscribir su nombre en el pergamino del éxito…

Por Rubén Carballo. Twitter: @Ruben_DXT

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