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La desescalada vial: repuntan los accidentes de moto tras el desconfinamiento

1 Jun. 20 | 16:00
Moto aparcada delante de mucha gente
Foto: Oleg Ivanov
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«Si hubiera tenido que enfrentarme en la pista a los mismos obstáculos que tú en la carretera, probablemente estaría muerto.» MICK DOOHAN.
Editor de Motosan.es – Life is Racing
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La salida en tromba de miles de motoristas ávidos de carretera ha hecho que se dispare la cifra de fallecidos en la última semana. Es momento de circular con más cabeza que nunca.

Después de más de dos meses encerrados en casa (o en el garaje), ha llegado ese momento que esperábamos con tanta ansia, para poder volver a arrancar nuestras motos. A medida que hemos ido pasando de fases, ya podemos cogerlas sin una excusa, como ha sido siempre, y multitud de motoristas nos hemos lanzado a la carretera a recuperar el tiempo perdido. Pero no lo estamos haciendo del todo bien.

La Dirección de General de Tráfico publicó la semana pasada una nota de prensa en la que alertaba del llamativo incremento de la siniestralidad entre los motoristas, y nos pedía circular con especial precaución. En realidad, no ha sido ninguna sorpresa. Si has seguido las noticias con atención, sabrás que cuando se permitió a los ciclistas salir a la calle, ocurrió lo mismo. Se montó en una bici incluso aquel que tenía una BH desvencijada y olvidada en el fondo del trastero.

Pues bien, los motoristas hemos caído en la misma trampa. Pero la nuestra es aún más grande. Si un error en bici se paga habitualmente con una clavícula o un brazo, nuestra factura siempre es más alta, a veces demasiado. Era de esperar.

Poco que objetar a lo que dice la DGT

Puede que la primera reacción sea decir «claro, ya está la DGT culpabilizando a los motoristas». Tanto tiempo intentando convencernos de que la velocidad mata, y resulta que la solución no era ir más despacio, sino encerrarnos en casa. Esto funciona así: cuantos más vehículos circulan, más accidentes hay. No podemos olvidar que en la mayoría de los accidentes en los que hay un coche implicado, la culpa es de este último, pero creo que basta darse una vuelta por ahí fuera para darse cuenta de que la gente está enroscando la oreja al caballo más allá de lo que ya era recomendable antes de la aparición de este virus que ha puesto todo patas arriba.

Asumamos que hemos perdido habilidad

El primer día que me subí a la moto, pasada la emoción de saber si arrancaría, fui a hacer un recado, y como mandan los cánones del motero, escogí la ruta más larga. Decía Heráclito que un hombre no puede cruzar dos veces el mismo río, pues ya no serán ni el mismo hombre ni el mismo río. La carretera no sé, pero me hicieron falta pocos minutos para darme cuenta de que yo ya no era el de hacía 8 semanas.

Yo llamo micro-errores a esos pequeños fallos técnicos que cometemos durante la conducción y que pasan desapercibidos, esos que pocas veces tienen efecto sobre nuestra seguridad. Corregir ligeramente la trayectoria en medio de una curva, no cambiar de marcha en el mejor momento, olvidarse de mirar por los retrovisores, no vigilar continuamente nuestro círculo de vida… El problema es que son acumulativos, y cuando se cruzan con circunstancias del tráfico inesperadas, por exceso de confianza, es cuando ya nos hemos podido meter en un lío con difícil escapatoria. Por eso hay que tratar de conseguir una conducción responsable y libre de todo tipo de errores. Por supuesto, los gordos, pero también estos otros.

Soy el primero en reconocer que estoy mucho más torpe. Conducir, y especialmente una moto, es una actividad extremadamente compleja, requiere práctica continua, y nos han cortado el rollo de golpe. ¿Te imaginas haber dado tu última clase de autoescuela en marzo y presentarte mañana a sacarte el carnet de moto?

Desde mi punto de vista, es necesario que nos readaptemos a la nueva situación, y que vayamos ganando confianza poco a poco, disfrutando de la moto como si la estuviéramos estrenando y conociéndonos de nuevo. Será cuestión de tiempo que lleguemos al punto de compenetración donde estábamos antes de esta crisis. Y desde luego, si siempre hay que desconfiar de lo que puedan hacer otros vehículos, tendremos que afinar al máximo la técnica de conducción defensiva. Todos hemos perdido destreza, pero los enlatados van mejor protegidos y percibirán menos riesgo, y eso tampoco nos ayuda.

Cuida el mantenimiento y las salidas en grupo

Si has tenido la suerte o precaución de vigilar el estado de la batería durante las últimas semanas, tu máquina debería arrancar sin problemas. Todo debería estar en su sitio, pero lo que necesitará atención con toda seguridad será la presión de los neumáticos. Un aspecto fundamental para que la moto se comporte dinámicamente tal y como debe.

Si vas a salir en grupo, piénsalo dos veces. ¿Por qué no rodar primero en solitario y volver a recuperar sensaciones sin el estrés de tener que ajustarte a las de tus compañeros? Si decides hacerlo, no olvides mantener tu propio ritmo y no te contagies del de otros más rápidos. Es la forma más sencilla de superar nuestros propios límites y tener un accidente perfectamente evitable.

Otros factores el riesgo

Existen otras circunstancias que también pueden influir en esta desescalada vial. No creo que las carreteras se hayan deteriorado en exceso en unas pocas (pero larguísimas) semanas, pero algunos aspectos de mantenimiento han quedado descuidados. Ten mucho cuidado en aquellos tramos en los que la limpieza no sea adecuada, y donde la maleza o vegetación pueda ocultar la salida de una curva o incluso la señalización vertical.

¿Soy yo o la gente está conduciendo de forma más agresiva? Ante la duda, afloja. Estamos saliendo de una situación que está siendo muy complicada para muchas personas, en lo profesional y en lo personal, así que mejor date un respiro y calma los ánimos ante cualquier posible conflicto. Hemos salido en moto para disfrutar, que no se nos olvide.

Para terminar, un asunto muy importante desde el punto de vista de la percepción del riesgo. Todos los motoristas escogemos una velocidad y un estilo de conducción en cada momento en función del riesgo que percibimos a nuestro alrededor. La ausencia de tráfico puede hacernos detectar un nivel inferior de riesgo que nos llevará a asumir uno mayor. Hay voces que dicen que esto se está traduciendo en excesos de velocidad, pero otros muchos creen que en lo que de verdad se está convirtiendo es en relajación y un aumento de distracciones, despistes y desatención. Ya sabemos que en una moto las segundas oportunidades no siempre existen. Conduce, y disfruta, con los seis sentidos.

Nos vemos (por fin) en la carretera.
V’s.

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