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MOTOSAN | MOTOGP, MOTOCICLISMO Y COMPETICIÓN. "Life is Racing"

Protégete en moto cuidando tu «Círculo de vida»

14 Oct. 19 | 16:00
Una moto circula demasiado cerca de coches estacionados.
Un motorista circula demasiado cerca de coches aparcados. (Imagen: I.A.)
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Ibon Arbaiza Autor
«Si hubiera tenido que enfrentarme en la pista a los mismos obstáculos que tú en la carretera, probablemente estaría muerto.» MICK DOOHAN.
Editor de Motosan.es – Life is Racing
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Si en un coche estás protegido por un chasis, un cinturón y varios airbags, en tu moto sólo cuentas con tu círculo de vida.

«Hay dos tipos de moteros: los que se han caído y los que se van a caer». «En una moto, el chasis eres tú.» Si nos dieran un euro cada vez que oyéramos estas frases, podríamos cambiar de moto cada año. Y sin embargo, hay muchos motoristas que no son capaces de interiorizar su significado. Basta abrir los ojos para verlo. Como si el riesgo sobre dos ruedas no fuera con ellos.

Cuando vamos en un coche, la protección que nos proporciona su tecnología es enorme. Ya de entrada, el ir dentro de una jaula metálica es un hecho diferencial. Por si fuera poco, desde hace décadas, su estructura está diseñada para deformarse y disipar la energía de un impacto, haciendo que llegue la mínima hasta los ocupantes. Cinturón de seguridad, airbags frontales en el volante y salpicadero, laterales de cortina… Súmale seguridad activa obligatoria como controles antibloqueo de frenos y de estabilidad para intentar no comprometer su respuesta dinámica en las peores circunstancias. Y desde hace poco tiempo, ayudas a la conducción que son capaces de detectar obstáculos o peatones y frenar automáticamente, o de mantener el vehículo dentro del carril. Una pasada.

Bájate del coche y súbete a tu moto. ¿Qué tienes de todo esto? Muy poco. A lo mejor el ABS, el control de tracción. Y si tu moto no es de última hornada, o es de pequeña cilindrada, nada de nada. Sólo te tienes… a ti mismo. Pero si eres un motorista con cabeza, sabes que es lo mejor que tienes. Y no es mala cosa.

Sólo puedes confiar en ti

Espero que hayas oído hablar alguna vez de la conducción defensiva o predictiva. Básicamente consiste en conducir anticipándote a todo lo que pueda ocurrir no delante de tu moto, sino alrededor de ella, incluso analizando posibles reacciones en cadena. En no confiar en tu suerte. ¿Por qué? Porque con una sola vez que falles en tu apuesta, quizás lo pagues demasiado caro. No puedes confiar en nada ni nadie. Sólo en ti. Y esto sólo lo conseguirás protegiendo tu «Círculo de Vida».

¿Y qué es? Aire. El aire que hay a tu alrededor. Siento decepcionarte, no te estoy vendiendo un airbag de última generación. Habrás oído muchas veces aquello de «que corra el aire», ¿verdad? Pues en moto, esto es un arte.

¿Sabes que hay conductores que llevan años conduciendo y no han tenido un solo accidente? ¿Y otros que los tienen cada dos por tres? También están los que dicen que han tenido varios pero no tuvieron la culpa en ninguno. ¿Sabes para qué te sirve esto encima de una moto? Para nada. Un motorista no culpable siempre es una víctima. Tu objetivo como motorista es no tener un accidente, aunque no seas el responsable, porque tienes las de perder. Aquí radica la importancia de proteger siempre tu «Círculo de Vida».

Si cuidas tu círculo, tendrás menos posibilidades de sufrir un accidente

Así que mientras conduces tu moto, debes estar vigilante ante cualquier cosa que invada tu espacio. No es algo raro: lo hacemos continuamente en el día a día. Como cuando alguien se pega a ti y te habla desde tan cerca que das un paso atrás para recuperar tu espacio y volver a sentirte cómodo y seguro. Pues en moto (y por cierto, en cualquier otro vehículo) exactamente igual. Sí, también para sentirte cómodo y seguro.

Imagina que alrededor de tu moto hubiera una burbuja, una especie de pompa de jabón gigante. Ya no vale con que el resto de vehículos, peatones o elementos del mobiliario urbano como farolas, bordillos o marquesinas no impacten con tu moto. Lo que quieres es que no exploten esa pompa.

Sé que suena un poco infantil, pero no es ninguna broma, tiene sentido. Sabemos que cada motorista es un mundo y que todos percibimos (y asumimos) un riesgo determinado en cada maniobra, en cada curva, en cada intersección. Un motero conservador lleva puesta una burbuja más grande, y en el intento por protegerla, conduce a menor velocidad, guarda mayor distancia con otros vehículos (tanto frontal como lateral) y se fija más en el entorno, tratando de identificar posibles amenazas y poner espacio de seguridad de por medio. Estos riesgos potenciales pueden ser otros vehículos (en movimiento o estacionados), peatones, desperfectos en el asfalto, pintura deslizante, rastros de combustible, da igual, casi todo son amenazas. En cambio, el círculo de vida de un piloto agresivo es muy pequeño, y no identifica todos los riesgos, con lo que cualquier invasión de un elemento inesperado en su espacio probablemente acabará tarde o temprano en accidente.

Una moto circula por una calle rodeada de potenciales riesgos
La pintura del paso de peatones, el carril bici, mal asfalto, el niño del patinete… (Imagen: I.A.)

Mejora tu técnica con observación y experiencia

El tamaño del círculo de vida es algo variable, no sólo por la propia personalidad o estilo de cada motorista, sino por circunstancias del entorno. A mayor velocidad, se estira por delante como una burbuja apepinada; en el tráfico denso engorda por los costados ante la posibilidad de abruptos cambios de sentido. También al circular cerca de coches aparcados, en los que una puerta abierta por sorpresa puede provocar un accidente muy feo. Es muy importante marcar el objetivo, saber dónde no queremos sustos y dibujar el límite de nuestro círculo de vida, y para eso la experiencia y, por supuesto, la inteligencia, son primordiales. Lo digo siempre: en moto hay que pensar continuamente, no basta con cumplir las frías normas de tráfico.

Como te decía, a un motorista poco le debe importar tener o no la razón después de un accidente. Lo fundamental es no tenerlo. Por tanto, desconfía de cualquier maniobra de otros vehículos o peatones, dales espacio y vigila sus miradas o gestos tratando de adivinar sus intenciones. Si consigues mantener intacto tu círculo de vida, llegarás exactamente así a tu destino.

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