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MOTOSAN | MOTOGP, MOTOCICLISMO Y COMPETICIÓN. "Life is Racing"

Gasoil: un peligro para motoristas por partida doble

2 Sep. 19 | 16:00
Un scooter circula sobre una mancha de gasoil y sepiolita.
Foto: I.A.
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Ibon Arbaiza Autor
«Si hubiera tenido que enfrentarme en la pista a los mismos obstáculos que tú en la carretera, probablemente estaría muerto.» MICK DOOHAN.
Editor de Motosan.es – Life is Racing
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La aparición de combustible o aceite sobre la calzada es un problema de primer orden para los motoristas

Cierra los ojos. Imagínate sobre tu moto, disfrutando como nunca, circulando por tu carretera favorita. Tú, tu moto, y ese escenario perfecto. Buen paisaje, mejores curvas, y un asfalto en perfectas condiciones. Puede que te imagines yendo en tu scooter al trabajo, a tu centro de estudios o hacer algún recado, feliz y sonriente, moviéndote entre calles que no esconden trampa alguna.

Pero a poca experiencia que tengas sobre dos ruedas ya sabes que ir en moto es todo lo contrario, que los ojos deben estar bien abiertos. No hay otro truco para ir seguro: desconfiar de cualquier cosa extraña que veas. Desconfiar de todo.

¿Por qué el gasoil resulta tan peligroso?

El gasoil o gasóleo, como combustible de base oleosa que es, constituido en su mayor parte por parafinas, supone un riesgo enorme para los vehículos de dos ruedas, pues reduce de forma drástica la adherencia con el pavimento. Basta perder una rueda durante un instante para hacernos perder el equilibrio. No es raro que algunos vehículos pesados, con sus tanques cargados hasta los topes y con deficiencias en el circuito o en el tapón de llenado, viertan su contenido sobre el asfalto. Para una moto es una situación crítica, puede fácilmente provocar un accidente, incluso mortal, y no deja margen de maniobra al motorista, motivo por el que debería ser una situación a evitar y resolver en el menor tiempo posible.

Esto es lo que me pasó la semana pasada. Salí de casa por la mañana, en un día seco y soleado, y en una rotonda vi una mancha alargada que oscurecía el tono natural del asfalto. Como es habitual, y sin saber qué era, la evité y pasé a su lado. Después noté un fuerte olor a gasoil. Una agente de la Guardia Municipal había detenido su moto a un lado. Me paré y al comentarle mi descubrimiento me confirmó que por eso estaba allí, y que ya había un par de motoristas que habían sufrido una caída. Casi al instante, llegaron varios vehículos policiales escoltando a un pick-up de bomberos lanzando sepiolita a paladas sobre el combustible derramado. «Demasiado despliegue», pensé. «Ha pasado algo gordo».

En efecto, varias calles por toda la ciudad habían sido regadas con gasóleo. Un motorista con horas de vuelo sabe leer el asfalto y trata de evitar cualquier variación en el tono del pavimento que no le ofrezca la mayor confianza. Dentro de lo malo, la carretera nos habla, nos da información y la oportunidad de poner remedio a una situación inesperada y peligrosa. Pero vi a muchos motoristas, todos ellos en scooter, que pasaban por encima de la mancha con toda tranquilidad.

El remedio se llama sepiolita, pero hay que usarla bien

La respuesta del ayuntamiento consistió en cubrir todos los regueros con sepiolita, un mineral con una propiedad muy especial: es sumamente poroso y absorbente. Además de como arena de gato, también se utiliza en la limpieza de derrames de combustibles, ya sean mareas negras en el mar o el caso que nos ocupa. El problema es que sobre la calzada, hace el mismo efecto que la gravilla o la arena, convirtiéndose en otro terrible inconveniente para motoristas y ciclistas. ¡No hemos arreglado mucho!

Rastro de gasoil y sepiloita tras su aplicación.
Rastros de gasoil y sepiolita sin retirar horas después de su aplicación: el peligro sigue ahí. / Foto: I.A.

La aplicación de la sepiolita tiene su manual de instrucciones. Después de su aplicación, es necesario darle unos minutos para que actúe, y la masa que resulta debe ser retirada con escobas. Lo has visto muchas veces en competición, cuando se detiene una carrera o un entrenamiento por la caída y rotura del motor de uno de los pilotos. Los comisarios limpian activa y afanosamente la mancha de aceite, y después se reanuda la prueba sin mayores sobresaltos. «La carretera no es un circuito», nos dicen. Evidentemente. Ya has leído la frase de Mick Doohan en mi perfil. En buena parte es porque sus responsables se toman en serio la seguridad en la pista.

¿Qué pasa con los novatos y los que aún no han adquirido la experiencia para saber dónde se esconde una situación de riesgo? ¿O si es de noche y nuestras posibilidades para detectarla se ven reducidas? Es nuestra obligación como motoristas poner todo de nuestra parte por nuestra seguridad, pero no somos los únicos…

Las señales están para algo

El catálogo de señales que contiene el Reglamento General de Circulación es amplísimo y cubre casi cualquier circunstancia que pueda producirse. Hay señales para todo. Sin embargo, es muy habitual que algunas incidencias no se señalicen, lo cual me parece muy injusto. Igual que tú, en el coche del maletero llevo triángulos y un chaleco de emergencia, sin estrenar. Están para eso, por si acaso.

Si hay posibilidad de que las condiciones de adherencia se vean gravemente alterada, alguien debería tener la correspondiente señal preparada para su uso. La señal P-19 (pavimento deslizante) debería ser una de las que cualquier responsable de una vía debería tener en su “maletero”, en número suficiente. Cuando ves una señal que te dice qué ocurre, adaptas tu conducción a las circunstancias. No es aceptable que una situación de alto riesgo, ya sea en forma de gasoil o de sepiolita esté sin señalizar, durante horas o días.

Señal P-19 (pavimento deslizante)
Imagen: BOE

Por lo que me decís en redes, veo que es algo habitual en muchos lugares. Nada cambia, ni con la calzada mojada, cuando llueve y la situación es aún más peligrosa por culpa de la mezcla pastosa y resbaladiza resultante. Quiero pensar que estas cosas ocurren por desconocimiento, porque hay responsables que no son realmente conscientes de lo que supone hacer circular en moto por una calzada con adherencia mínima. Espero que la situación vaya cambiando progresivamente, a medida que vayamos entre todos interiorizando el verdadero significado de la Vision Zero. Mientras tanto, si tienes la mala suerte de sufrir una caída por un motivo tan claro como este, si puedes, no dudes en llamar a la policía, obtener fotos y todas las pruebas que necesites, para poder iniciar el trámite de una reclamación de daños. Si no es culpa tuya, no lo pagues tú.

Por ti y por todos tus compañeros.

Y ya sabes, siempre con mucho cuidado. En moto, desconfía absolutamente de todo.

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