
María Horrach, madre de Luis Salom, atendió a Diario de Mallorca cuando se cumplen 10 años de su pérdida.
Hoy, día 3 de junio, se cumplen 10 años del fatídico accidente de Luis Salom en el Circuito de Barcelona-Catalunya. El tiempo pasa, pero nadie le olvida y el campeonato sigue recordándole como él era: pura luz. Esta pérdida impactó a todo el campeonato y la afición española, por eso se le dedicó un monolito y un muro donde la gente puede acercarse y escribir un mensaje para el 39 en la curva 12 de Montmeló. María Horrach, su madre, ha seguido su legado siempre recordándole e incluso inaugurando un concesionario de motos en su Mallorca natal.
«No sé cómo he podido sobrevivir diez años sin él, la verdad es que siempre pienso lo mismo. La vida pasa en un suspiro, eso nos pasa a todos, otra cosa es que ese suspiro sea de esta manera, sin él, con esta ausencia», admitió la madre de Luis Salom, cuya fuerza mental y física es infinita para que su familia no se hundiera cuando todo ocurrió.
«No sé cómo he podido sobrevivir diez años sin él»
Por mucho tiempo que pase, siempre será recordado con esa luz y esa sonrisa que siempre tenía en la cara. «Era una persona con mucho carisma y tenía el cariño de la gente. No es recordarle, es no querer olvidarle, esa es la realidad y eso te empuja a hacer cosas para no olvidarle. Me siguen llegando mensajes, tengo personas incondicionales que siempre me mandan recordatorios», le describió María.
No hay nada más doloroso para una madre que perder a un hijo. «Es una experiencia que no tendría que vivir nadie, es antinatural, te marca de por vida, no vuelves a ser la misma persona, es imposible, te arrebatan lo que más amas en esta vida. Es algo tan tuyo, se le quiere tanto, lo quieres proteger tanto y cuando se te va, da igual cómo, es terrible», describió María Horrach su dolor.
«Él no se sentía especial; al contrario, se sentía un privilegiado»
«Recuerdo una frase que le hacen en una entrevista en la que le preguntaron ‘¿quién es Luis Salom?’. Y su respuesta fue ‘no sé, un chico normal que corre en moto, pregúntale a mi madre’. Con esa frase demostró lo que realmente era porque él no se sentía especial; al contrario, se sentía un privilegiado por ganarse la vida haciendo lo que más le gustaba», recordaba María.
Hay días señalados en el calendario de por vida desde su fallecimiento. «Estos son muy difíciles, cierto. Hay cuatro fechas en concreto y esta es la peor, pero también lo es la de su cumpleaños del 7 de agosto, que es durísima, Navidad y el día de mi cumpleaños en enero, que no tengo ganas de celebrarlo, o el día de la madre, por ejemplo. Me hace tanta falta todo el año, pero en estas fechas, todavía más», contaba la madre coraje.
«Es una experiencia que no tendría que vivir nadie, es antinatural»
Como es más que entendible, la familia de Luis Salom ya no puede vivir el motociclismo como antes. «¿Con qué fin voy a seguir las motos? Desde que yo tenía 16 años y mi marido 19, las seguíamos, pero en el momento que falta Luis, con qué fin. No nos haría bien seguir las motos, otra cosa es que me haya desconectado por completo, dejé gente ahí a la que quiero muchísimo y sigo en contacto con ellos, otra cosa es que me ponga delante de la tele a ver las carreras porque sería doloroso. Y evito todo lo que nos causa dolor», confesó María Horrach.
Desde Motosan seguimos recordando a Luis Salom y enviamos un abrazo enorme a toda su familia. Siempre 39.
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