
La colaboración entre Roland Sands Design y Royal Enfield demuestra hasta dónde puede llegar la plataforma 650 con la visión correcta detrás.
Hay motos que nacen rápido, casi por inercia, y otras que exigen tiempo porque cada pieza debe ganarse su lugar. En esa segunda categoría entra de lleno la última creación de Roland Sands Design. En colaboración con los ingenieros de Royal Enfield, la firma de customización ha creado ‘The Reload’, una reinterpretación de la Shotgun 650 de líneas limpias y minimalistas hecha para poder ser homologada y conducida por los apasionados de la marca.
Un viaje a las Superbikes de los 80
El propio Roland Sands lo tiene claro cuando habla de este proyecto: «No queríamos tratar a la Royal Enfield 650 como un lienzo en blanco, queríamos explorar lo que esta plataforma podía llegar a ser». Todo empezó por la parte trasera. El colín fue la base para definir las líneas de la moto. La idea era inyectar esa herencia de las carreras vintage sin perder la esencia accesible y de líneas limpias que caracteriza a la Royal Enfield.
Ajustando la posición de conducción para hacerla cómoda, pero con la suficiente agresividad, han logrado cambiarle por completo la personalidad a la Shotgun 650. «Cuando me siento en la moto, siento que puedo arrasar con ella», confiesa Sands. Esa frase resume a la perfección la moto. La postura, los controles y los componentes mejorados apuntan a una moto que invita a ser conducida.

Componentes de carreras
Para que el comportamiento dinámico estuviese a la altura, RSD ha sustituido componentes vitales de la parte ciclo por otros de primer nivel. La suspensión delantera y trasera se mejoró con componentes Gears Racing, lo que le da a la moto una base más sólida y mejora su postura general.
El sistema de escape es un S&S, aumentando el carácter deportivo del bicilíndrico de la Shotgun 650. RSD también ha añadido unas torretas personalizadas que permiten montar un manillar más recto. El resultado es una posición de pilotaje más dominante y de control absoluto.
«Gold wheels, baby»
Toda customización tiene un elemento definitorio que se convierte en un imán para las miradas. Para Roland Sands, ese elemento han sido las llantas doradas. Inspiradas en las clásicas llantas Morris de cinco palos, este diseño exclusivo de RSD bañado en oro se convierten en el nexo perfecto entre la influencia superbike de los 80, el estilo hot rod y los componentes inspirados en las carreras.

Y hablando de detalles, la moto está plagada de pequeñas piezas que contribuyen a la cohesión del conjunto. Encontramos una estética acanalada muy propia del hot rod más clásico, otorgando a la moto un aspecto artesanal y mecánico. El equipo también desarrolló una palanca de cambios, un reposapiés y una nueva cubierta para el soporte del guardabarros. Hay que destacar que esta cubierta no es solo un elemento estético, ya que está fabricada en aluminio de una sola pieza y funciona también como refuerzo del guardabarros.
Bendita simplicidad: una bofetada a las motos modernas
Cualquier customizador de motos sabe que los diseños modernos pueden ser un auténtico dolor de cabeza, especialmente cuando toca lidiar con sistemas eléctricos. «La electrónica apesta», bromea Sands. Sin embargo, en RSD han sabido valorar la sencillez y accesibilidad de los sistemas instalados en la Shotgun 650 de Royal Enfield. Esa simplicidad es importante, ya que da espacio para crear sin verse abrumados por una complejidad innecesaria.
Presentada por primera vez en el prestigioso The One Moto Show de Portland, ‘The Reload’ es la mejor muestra del potencial que esconde el motor bicilíndrico de Royal Enfield y su plataforma 650. «Creo que hemos creado un caso de negocio interesante para esta máquina», concluye Roland Sands. La marca llevará la moto de gira por varios eventos para que los motoristas puedan verla en persona y servir de inspiración para futuras customizaciones.
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