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San Valentín en MotoGP: Las motos de 2 Tiempos que nos enamoraron

14 Feb. 18 | 18:06

El 14 de febrero es el día de los enamorados y, los enamorados a las motos, no podemos olvidarnos de los amores de antaño, de las motos de 2 Tiempos.

Por Nacho Martín-Loeches (@nachomlr)

Los primeros amores siempre son especiales. Los moteros, solemos tener más de una moto que nos enamora, todas ellas puede que con una cilindrada, estética y época diferentes, cada una a su manera, pero siempre recordaremos los primeros amores y, para los amantes de las dos ruedas son sin duda alguna las motos 2T.

Desde Motosan, dentro de la gama de 2T, queremos dar un repaso a las cinco motos que nos enamoraron o, en algunos casos como el mío, que enamoraron a unos padres que supieron transmitir a sus hijos una esencia especial y mítica de las dos ruedas.

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Honda NSR 500 – Mick Doohan

El binomio Honda-Doohan fue sencillamente perfecto. La NSR 500 debutó en el año 1984 y Doohan supo como pocos domar aquella bestia de la ingeniería japonesa en los años 90, nadie logró desarrollar la moto como lo hizo el australiano. El cinco veces campeón del mundo se hizo con esos títulos de manera consecutiva desde 1994 hasta 1998 a lomos de una NSR 500 y, desde 1995 con los míticos colores del equipo Repsol.

Fue en 1992 cuando Honda montó en la NSR el motor ‘Big Bang’, un motor nuevo y revolucionario que dejó atrás a sus competidores. Este motor tenía un orden de encendido totalmente diferente a lo visto hasta el momento y su sonido característico enamoró a todo al que tuvo la suerte de escuchar su música.

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Honda NSR 500 de Mick Doohan | Foto: Box Repsol

Yamaha YZR500 – Wayne Rainey

Wayne Rainey y su Yamaha YZR500 fue otra combinación histórica. Consiguieron juntos tres títulos mundiales consecutivos desde 1990 hasta 1992 con los distintivos colores de Marlboro. A partir del último título de Rainey, Schwantz ganó con Suzuki y, al año siguiente, Honda comenzó a reinar con puño de hierro, pero antes, Yamaha era una moto tan competitiva como las demás. Contaba con un motor V4 en un chasis de aluminio y destacaba el sistema YVPS de válvulas de control de los escapes.

Dos características notables de esta moto también fueron que, en 1991 Yamaha buscó aumentar el uso de la suspensión por control electrónico en su moto de 155 caballos de potencia y, un año más tarde, con el aumento a 160 caballos, Yamaha creó un nuevo intervalo de combustión simultáneo que mejoró la tracción en rangos medios y bajos.

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Wayne Rainey con su Yamaha YZR 500 de 1992 | Foto: motogp.com

Suzuki RGV 500 – Kevin Schwantz

Finales del Siglo XX, una Suzuki de 500 centímetros cúbicos y el número 34: inconfundible. Toca hablar sin duda de Kevin Schwantz y su Suzuki RGV 500. Con esta moto en el año 1993, la layenda americana consiguió su único título mundial de 500 cc. a base de tesón, esfuerzo, sacrificio, un pilotaje inconfundible y una fidelidad a una marca (Suzuki) que duró desde 1986 hasta 1995.

Un año antes de su título, debido al avance de Honda con el motor ‘Big Bang’, Suzuki también se sumó al desarrollo de esta nueva especificación de motor y consiguieron hacer una moto competitiva que juntó este motor con unos neumáticos Michelin y unas suspensiones Kayaba que se combinaron a la perfección, todo esto sumado a un chasis de doble viga y a un basculante grande, resultaron en una moto histórica.

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Kevin Schwantz sobre su Suzuki campeona de 1993 | Foto: motogp.com

Cagiva V594 – John Kocinski

Una estética bonita pero sencilla, un color llamativo y pilotos con talento juntó la marca italiana Cagiva en el Mundial de Motociclismo. No fue una moto con grandes resultados, pero sí una máquina inolvidable de finales del Siglo XX.

Un año que siempre se recordará de esta moto será el 1992 con Eddie Lawson en el que Cagiva tuvo sus propias innovaciones, una de ellas fue que se convirtió en la primera moto en montar el “quickshifter”, elemento que permite al piloto meter marchas sin necesidad de cortar gas. Pero su versión de 1994 fue para muchos la más bella, además de ser la Cagiva más desarrollada desde que comenzó su andadura en el mundial. La V594 montaba un chasis mixto de alumnio (pipa y anclaje para el basculante) y carbono (vigas). Era una moto con buen paso por curva y aceleración como demostró Kocinski, pero mancaba en velocidad punta respecto a las japonesas.

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Cagiva V594 del año 1994 de John Kocinski | Foto: Eicma

Derbi: las balas rojas

No solo estamos enamorados de motos de 500, por supuesto, también de motos de cilindradas más pequeñas que dieron los primeros grandes éxitos a nivel mundial del motociclismo español.

Derbi ha sido una marca histórica en el mundial y en el desarrollo del motor de 2T. Con Derbi hemos visto coronarse en el mundial a pilotos españoles desde Ángel Nieto en 1969 hasta Marc Márquez en 2010, pero, de todas las épocas de derbi, no podemos olvidar el diseño rojo de sus motos de los años 80.

Una Derbi realmente bonita y campeona del mundo con Jorge Martínez ‘Aspar’ fue la Derbi GP 80 cc. de 1986. Contaba con un motor monocilíndrico de refrigeración líquida de seis velocidades, sujetado por un chasis multitubular de cromo-monolibdeno. Era una moto pequeña, de 55 kilos de peso pero que podía alcanzar los 215 km/h.

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Ángel Nieto sobre la Derbi 80 cc. GP de 1986 | Foto: motogp.com

Estas son cinco de las motos de las que en Motosan nos enamoramos y, para ti, ¿cuál fue tu primer amor?

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