
El piloto ha explicado cómo convive con lesiones y dolor constante mientras compite al máximo nivel en MotoGP.
Álex Rins ha repasado su experiencia en una conversación en el canal de MotoGP en la que ha puesto el foco en la realidad más extrema del motociclismo de élite. El piloto español ha hablado sobre la velocidad a la que compiten en la categoría reina, la gestión mental que exige pilotar a más de 350 km/h y el lado más duro de su carrera, marcado por lesiones graves y la convivencia constante con el dolor. Rins también ha reflexionado sobre su motivación para seguir compitiendo y sobre lo que significa, en su día a día, formar parte del Mundial.
La velocidad en MotoGP pierde su dimensión humana cuando se vive desde dentro. Álex Rins lo describe con una naturalidad que desarma cualquier idea previa sobre el riesgo en la categoría reina: “Bueno, estamos en la recta y vamos a 350, 360 y es como si nada.”
En ese contexto extremo, la mente no funciona como la del espectador. El piloto insiste en que existe un mecanismo de adaptación que transforma por completo la percepción del peligro: “Creo que este fusil lo tenemos apagado en nuestra cabeza. Siempre dicen que estamos locos, que vamos descontrolados, pero realmente estamos tan acostumbrados que el control de la situación que podemos tener es mucho mayor.”
MotoGP como forma de vida
El piloto repasa su trayectoria con una mezcla de normalidad y resiliencia, en la que conviven éxitos, caídas y un compromiso constante con la competición: “Llevo toda mi vida corriendo en motos, con bastantes victorias, bastantes podios, con muchas lesiones, muchas operaciones, pero todavía con esas ganas y con esos nervios de empezar la carrera, de estar en la casilla de salida, iguales a los que sentía cuando era pequeño.”
El motociclismo de élite implica convivir con el dolor de forma habitual. Rins lo reconoce como una realidad compartida en el paddock: “Muchos pilotos viven con dolor, sienten dolor cada día. En mi caso, en 2023 tuve una grave lesión, una lesión muy grande.”
Las consecuencias de aquel episodio siguen presentes en su día a día deportivo, condicionando incluso su estado físico actual: “A día de hoy no tengo la tibia consolidada, no tengo una tibia que está toda cogida por el hueso. Tengo un clavo que me va de arriba abajo y al final lo aceptas. Cuesta acostumbrarse al dolor, pero vives con ello y llámame loco.”
Volver a la pista tras una lesión
El regreso a la competición después de un accidente grave no solo implica recuperar el nivel físico, sino también gestionar la memoria emocional del circuito. “Cuando volví a ir al circuito, a pasar por la misma curva, no me daba tiempo a pensar en lo que sucedió. Son como tatuajes, al final es historia, historia de tu vida.”
Pese a las dificultades físicas y la exigencia extrema del campeonato, Rins mantiene intacta su motivación por seguir compitiendo al máximo nivel. “El hecho de poder pilotar, de poder dedicarte a lo que te gusta, es lo que te hace seguir haciéndolo y seguir empujándolo.” Y cierra su reflexión con una mirada de agradecimiento hacia su propia trayectoria: “Me siento muy afortunado.”
¿Te SUSCRIBES GRATIS a Motosan.es en la campana 🔔? ¡SIGUE HACIA ABAJO para ver las ÚLTIMAS NOTICIAS!